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Gillian Anderson: “Scully es menos compleja que el resto de mis papeles”

'Expediente X' la convirtió en uno de los rostros icónicos de la cultura popular

“Expediente X fue el principio de muchas cosas”, recuerda Gillian Anderson, protagonista de este fenómeno televisivo, que ha regresado 23 años después. La breve temporada (seis episodios) con la que la serie ha vuelto a la pequeña pantalla concluirá en Fox el próximo martes (23.05). “Marcó el cambio en muchas áreas: la forma de hacer televisión, de iluminar, de contar una historia, de mantener una dinámica inteligente entre sus protagonistas”, enumera la actriz a EL PAÍS.

Expediente X lanzó la carrera de esta intérprete, nacida en Illinois (EE UU) en 1968, que pasó de total desconocida a ser uno de los rostros icónicos de la cultura popular encarnando a la escéptica pelirroja doctora Dana Scully, quien junto al agente del FBI Fox Mulder (el actor David Duchovny) protagonizaron la ficción.

“Entre nosotros siempre existió una extraña química. Incluso cuando no nos hablamos, nuestra camaradería es patente”, rememora de unos comienzos que no siempre fueron fáciles, con una cadena de televisión que buscaba para la nueva serie a una agente más sexi y más conocida que le diera la réplica al entonces ya famoso Duchovny.

La opinión de Chris Carter, el creador de la serie, se impuso, y Anderson supo crear un nuevo tipo de mujer en la pantalla, “una mujer fuerte y con una sexualidad muy diferente”, describe a su alter ego, con la que ahora se ha reencontrado.

A pesar de la opinión de sus seguidores, ella nunca vio el atractivo físico de Scully, pero sí su magnetismo, fruto de la fortaleza de su personaje, algo que ha llevado al resto de las mujeres que ha interpretado, ya sea su Blanche de Un tranvía llamado deseo en teatros de Londres y Broadway, o su Bedelia de Hannibal y la Stella de The Fall (estrenada en España como La caza), sus otros dos trabajos más populares en la televisión.

“Todas ellas son más complejas que Scully. Todas las mujeres a las que he interpretado son más serias que Scully”, se ríe, sabiendo que muchos la criticaron por su continuo gesto adusto. “Por eso me fue más difícil volver a Expediente X, porque hasta que no encontré su voz, su tono, más de pito que el mío, hasta que no me reencontré con su humor, no podía recordar quién era”, añade.

Vive a diario junto con su mejor legado de Expediente X: su hija Piper, fruto de su relación entonces con el director de arte de la serie, Clyde Klotz. Fue un embarazo que vivió bajo las gabardinas de poliéster de Scully delante de las cámaras. “Ahora, mi hija trabaja aquí conmigo, en la serie, de aprendiz en el departamento de arte. ¡Cómo pasa el tiempo!”, sonríe.

Sus otros dos hijos no han podido acompañarla ahora a Vancouver (Canadá), lugar que llegó a conocer en profundidad durante casi una década al rodar en sus bosques Expediente X. Ambos la esperan en Londres, ciudad donde la actriz reside alejada del fenómeno que ayudó a crear y del que ha huido durante el resto de su carrera.

Los niños, Félix y Oscar, ni saben lo que es Expediente X. “Hace poco, Félix encontró en casa un estuche de la serie y me preguntó si esa era mamá. Le dije que sí, lo guardó, y eso es todo lo que sabe de Expediente X. Son pequeños y no les interesa. Supongo que en algún momento conocerán lo que fue el fenómeno, pero no seré yo quien les inicie”, concluye.

Héroes de la vida real

Aunque Scully es la escéptica de la pareja protagonista de Expediente X frente al creyente Fox Mulder, en la vida real Gillian Anderson sí cree, pero no en teorías conspiranoicas o en alienígenas y monstruos. Como dice la actriz, “la vida nos proporciona a diario cosas de lo más extrañas, como las versiones oficiales que nos sirven nuestros políticos”.

De ahí que considere a Edward Snowden, el exanalista de la CIA que reveló documentos clasificados de esta agencia y de la NSA, como el verdadero héroe de estos días. “Él arriesgó su vida para sacar a la luz una información que, si bien puede ser importante para el país, también deja claro lo mucho que el Gobierno nos miente”, asegura la actriz.

Anderson utiliza las redes sociales, pero deja que sea otra persona quien se encargue de manejar su web, que solo se destina a dar a conocer su obra social o promocionar su trabajo, a tener una presencia online sin mojarse. “Si te soy sincera, no creo que a nadie le importe lo que digo. Y tampoco digo nada importante”, responde entre carcajadas.