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El mago de los paisajes marinos

La editorial Schirmer/Mosel publica un libro con 42 imágenes de Gustave Le Gray, el primero en conseguir plasmar cielo y mar simultáneamente en una fotografía

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Gustave Le Gray (1820-1884), pintor y fotógrafo francés, captó algunos de los primeros paisajes marinos de la historia de la fotografía. Tras dedicarse al estudio de las nubes y sus formas cambiantes desarrolló una técnica de montaje utilizando dos negativos en una época en la que el daguerrotipo había sido el único procedimiento fotográfico.

Le Gray abandonó la pintura en 1840. Nueve años más tarde escribió el libro Tratado sobre fotografía donde explica la técnica que él mismo desarrolló, un proceso basado en la unión de dos negativos de colodión húmedo positivados en papel encerado seco y las características de sus tiempos de exposición: dos segundos en la temporada de luz más brillante, 30 segundos con las nieblas de otoño y tres minutos de exposición para captar una imagen a la luz de las velas.

Así, a principios de la década de 1850, cuando el escritor Gustave Flaubert publicaba Madame Bovarie y el poeta Charles Baudeleire Las flores del mal, el artista conseguiría fusionar en una única imagen los movimientos de las olas con las nubes flotando por encima, lo que hasta entonces había sido imposible de plasmar simultáneamente con una correcta exposición. Esto le convertiría en uno de los precursores de la instantánea fotográfica.

La editorial alemana Schirmer/Mosel publica ahora el libro Gustave Le Gray: Seascapes; una recopilación de 42 paisajes marinos del autor francés acompañada de un ensayo del historiador alemán experto en fotografía Hubertus vonn Amelunxen (traducido al francés y al inglés), que recorre el sentir fotográfico de Le Gray y describe el cómo y el porqué de algunas de sus imágenes más famosas. Un volumen cargado de la esencia poética que representan cielo y mar y del valor histórico de estar juntos por primera vez en una fotografía.

Le Gray, a pesar de haber sido retratista oficial de la corte de Napoleón III y colaborador de la fundación Misión Heliográfica para la que fotografió la zona sur y suroeste de Francia con la finalidad de preservar la imagen de los monumentos del país, fueron sus paisajes marinos los que le dieron la fama. En 1852, convencido de que fotografía y pintura eran dos artes distintas, exigió que los museos y salas de exposiciones las exhibiesen por separado.

La rápida evolución de las técnicas y ópticas fotográficas y la aparición de las cartes de visite (tarjetas de visita) creadas por Disderi, dieron lugar a la apertura de talleres por todo París. Le Gray tuvo el suyo en el Boulevard des Capucines hasta su ruina financiera en 1859 y un año más tarde viajó a Egipto donde se estableció dando clases de dibujo y pintura hasta su muerte.

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