Kendrick Lamar y The Weeknd, duelo de titanes en los Grammy

Ambos destacan en las categorías más importantes y han firmado grandes canciones

Lo cierto es que tanto dará quien gane el Grammy a Mejor Álbum del Año en la edición número cincuenta y ocho de los premios si el galardonado no es Kendrick Lamar o The Weeknd. Tanto dará si los premiados son Alabama Shakes, Chris Stapleton o Taylor Swift, porque este año vivimos un verdadero duelo en la cumbre entre ambos artistas de color: Kendrick Lamar, el rapero californiano, y Abel Makkonen Tesfaye, más conocido como The Weeknd, canadiense de ascendencia etíope. No importa que Lamar se mueva en el mundo del rap y que Tesfaye apueste por el R&B, porque la cuestión es otra bien distinta.

Si el año pasado los grandes triunfadores fueron en esencia artistas blancos (Sam Smith, Beck e incluso Eminem, que se llevó el premio a Mejor Disco Rap), esta vez no cabe duda de que los artistas de color vuelven a ser los grandes protagonistas de la edición. Al margen de nombres como los de Fetty Wap con su adictivo Trap Queen, Wiz Khalifa con la algo empalagosa See You Again junto a Charlie Puth o los ya sobradamente conocidos en España Drake o Nicki Minaj, son Kendrick Lamar y The Weeknd quienes destacan en algunas de las categorías más importantes. De ahí el duelo.

Porque, en cierta manera, Lamar y Tesfaye representan las dos caras de una misma moneda y ambos debutaron ofreciendo su material de forma gratuita en Internet, ambos han acabado formando parte de ese descomunal entramado multinacional discográfico que es Universal. Tanto el uno como el otro han firmado algunas de las grandes canciones de los últimos meses, pero es la forma en la que encaran su momento artístico actual lo que les diferencia a ambos.

Beauty Behind The Madness de The Weeknd es una obra de R&B amable, pese al regusto amargo que dejan canciones como Can’t Feel My Face o The Hills en las que Tesfaye trata temas como las drogas o la forma de enfrentarse a la popularidad. Mientras que Kendrick Lamar, elegido mejor artista internacional de 2015 por la sección de Música de EL PAÍS, vuelve a los Grammy con un disco mayúsculo, To Pimp A Butterfly cargado de una energía política y racial que resulta ahora mismo muy necesaria en Estados Unidos.

Por ello The Weeknd graba con el también nominado Ed Sheeran o ficha a compositores de eficacia contrastada como el sueco Max Martin (antiguo cantante de hard rock firmante de infinidad de hits para Backstreet Boys, Britney Spears o Justin Bieber) y Kendrick Lamar echa mano de sus admirados Dr. Dre o George Clinton. Es cierto que Can’t Feel My Face es indudablemente un gran tema que nos trae a la cabeza el universo creado por Michael Jackson años atrás y cuyo alcance supera en mucho al nominado Alright de Lamar, pero el enésimo single de To Pimp A Butterfly ha conseguido algo que no se consigue con colaboraciones o lujosas producciones y es convertirse en el principal himno de las movilizaciones contra la brutalidad policial con la gente de color organizadas por movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos durante el pasado año. Y eso demuestra que Alright y To Pimp A Butterfly son más que simple material discográfico. Obviamente, que la National Academy Of Recording Arts And Sciences galardonase a Lamar supondría también un gesto ideológico que superaría incluso el hecho de premiar una de las grandes obras maestras de los últimos años. 

¿Y qué ocurre con la electrónica?

Y no nos olvidemos de la electrónica. ¿Se llevará este año alguno de los dos premios gordos un nombre estadounidense después de que, en la pasada edición, los triunfadores fuesen británicos: Clean Bandit por su adictivo hit single internacional Rather Be (Mejor tema dance) y Aphex Twin por Syro (Mejor álbum de electrónica)? Lo cierto es que Jack Ü –es decir, Skrillex y Diplo- bien podrían llevarse ambos galardones (el de canción a pachas con Justin Bieber por su redondo Where Are Ü Now), pese a enfrentarse a grandes y respetadísimos nombres como los de The Chemical Brothers y Caribou o artistas relativamente jóvenes como Disclosure, Jamie XX o Galantis, el dúo de productores responsable de la pegadiza Runaway (U & I). Aunque lo cierto es que lo que más sorprende en la categoría de mejor canción electrónica es no encontrarse con Lean On de Major Lazer & Dj Snake, sin duda ha sido uno de los grandes éxitos del año; un patinazo que se subsanaría si finalmente Diplo se llevase el premio a mejor productor.

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