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‘Oleg y las raras artes’ triunfa en el Festival Punto de Vista de Pamplona

El documental de Andrés Duque sobre el pianista Oleg Karavaichuk obtiene el Gran Premio

En Internet se pueden encontrar vídeos donde Oleg Karavaichuk aparece tocando el piano con una funda de almohada en la cabeza. Los hay, también, donde las manos del maestro ruso despliegan sus melodías mientras él yace tumbado en el suelo frente al instrumento. Ahora este pianista de 89 años aparece en un vídeo mucho más serio: es documental sobre su genialidad y su excentricidad que Andrés Duque ha rodado tras perseguirle durante meses. Pero valió la pena: Oleg y las raras artes se ha hecho hoy con el Gran Premio del festival de documentales Punto de Vista de Pamplona, certamen que inaguró el pasado lunes. El galardón está dotado con 10.000 euros.

El jurado, compuesto por Antje Ehmann, Claire Simon, Javier H. Estrada, Luis Ospina y Maria Bonsanti, ha destacado “su innovadora, coherente y sensible aproximación al retrato de un artista”. Un tipo de talento y personalidad desbordante, que habla sin parar de todo lo que se le ocurre, empieza a cantar en medio de una conversación, decide su habitación de hotel en función de su acústica y de repente le soltó a este periodista: “En Rusia todos hablan igual, con la voz de Putin. Usted no, su voz es extraña, distinta”. A saber si es algo bueno o malo.

Bueno es desde luego un documental que trata de mostrar a la vez las rarezas y la genialidad descomunal de un artista que es el único autorizado al tocar el piano que custodia el museo Hermitage de San Petersburgo y que ya perteneció a los zares. Un hombre que ya fue niño prodigio, tanto como para tocar con ocho años ante el mismísimo Stalin: fue justo su arte, de hecho, la que salvó a sus padres de ser enviados a campos de trabajo forzados. La película se podrá ver próximamente en centros culturales en Madrid, Barcelona o Bilbao así como en museos tanto de España como de Rusia.

El certamen ha concedido el premio Jean Vigo a la Mejor Dirección, dotado con 5.000 euros, a Jakob Brossman por la película Lampedusa in Winter "por ser un primer largometraje hecho con gran acierto, seguridad y humanidad”, filmado en la isla italiana que vive desde hace años en sus costas el drama de la inmigración y sus naufragios. Curiosamente, Lampedusa protagonizaba hoy también Fuocammare, documental que se ha estrenado en la competición oficial de la Berlinale.

El jurado ha concedido su mención especial a Writing on the City (Irán), de Keywan Karimi, y cuyo estreno mundial se celebró ayer en Punto de Vista, “por ser una película valiente e inspiradora”. El documental, que explica los últimos 35 años de historia de Irán a través de grafitis y mensajes en los muros, le ha costado a su director una condena a seis años de cárcel y 223 latigazos, por supuestos delitos de “propaganda contra el gobierno” e “insulto a la santidad”. Y eso que tan solo se había limitado a subir a la Red el tráiler.

La sentencia está recurrida, aunque el propio cineasta relataba que su optimismo no llega hasta pensar que se pueda librar de ir a la cárcel. Karimi,que denuncia la falta de apoyo que sufre por parte de sus conciudadanos, podrá al menos alegrarse del galardón, así como de 223 words, un filme que el certamen está rodando y en el que otros tantos directores le envían una palabra de apoyo. El propio jurado se solidarizó con el proyecto en su comunidado oficial.

Casablanca, de Aleksandra Maciuszek, recibió los premios Especial del Público y de la Juventud, dotados ambos con 1.500 euros. El jurado del segundo, compuesto por menores de 25 años, subrayó que se trata de "una película que llega a un nivel de intimidad difícilmente filmable, alejándose del dramatismo para centrarse en la profundidad y la complejidad de las relaciones humanas”.

El documental relata la vida de una madre con discapacidad motriz y un hijo con síndrome de Down en el apacible pueblo pesquero homónimo, en Cuba. En su presentación en Pamplona, la directora aclaró que no es un filme sobre “la miseria ni sobre la discapacidad”. La cineasta no quería suscitar compasión, ni hacer hincapié en las enormes dificultades cotidianas que afrontan Nelsa y Vladimir, sino ofrecer un retrato digno de ambos, de los que se enamoró cuando los vio pasear un día por las calles del pueblo.

El premio al Mejor Cortometraje, dotado con 3.000 euros, ha sido para The Meadow (Suiza), de Jela Hasler, "por ser capaz de abordar una realidad política complicada de una forma sutil y precisa y elegante". Así como el Jurado de la Juventud ha otorgado una mención especial a Among us (Países Bajos), de Guido Hendriks “por su valentía, por dar voz a unos testimonios condenados por la sociedad, y ayudar a crear un intenso debate en torno a un tabú”.