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Haze: “Compartir mi vida como ejemplo es catártico”

El rapero regresa a sus orígenes con su recién editado disco, 'Barrio'

Haze posa en la entrada de Warner Music, en Madrid.

Bruma en inglés se traduce como haze, y a este vocablo le debe su nombre artístico el abanderado del rap flamenco. Sergio López Sanz, Haze desde 1992, vuelve a sus orígenes en su nuevo álbum, Barrio. Casi con parsimonia, con un discurso relajado y una firme y serena seguridad, hace balance: "Cuando iba al colegio con mis hermanos y hacía una mañana de niebla, me encantaba simular que estaba fumando. Niebla en inglés sonaba bien y lo adopté como seudónimo".

Haze es de la Sevilla de barrio. De uno castizo y obrero, castigado por la marginalidad y las pandemias del desempleo y la droga: Los Pajaritos. A esa barriada, que no le va a la zaga a las tristemente famosas Tres Mil Viviendas, ha consagrado su carrera el artista, quien se resiste a romper el lazo con sus raíces. Empezó su carrera con Crónicas del barrio, en 2004, por uno de esos golpes imprevisibles del destino. La maqueta con aquellos temas triunfó en el top manta antes de que las discográficas le dieran una oportunidad. De aquello hace más de una década. Ahora vuelve a dedicar un trabajo al lugar donde nació y creció. "He pretendido retornar a la autenticidad de mi barrio. He vuelto a respirar Los Pajaritos".

Esa esencia de la que habla se mantiene perenne también en sus canciones, cinco discos después de su debut. En ellos mezcla todo tipo de estilos y temas, pero su máxima inspiración la sigue encontrando en el rap flamenco, que para el artista sigue siendo "la insignia y el estandarte" de su trabajo.

Consolidarse en el mundo de la música es tarea hercúlea, y para un muchacho que ha crecido entre miseria era casi un milagro terrenal. Más cuando él también tocó fondo, como muchos de los chavales que protagonizan sus temas. Durante un tiempo estuvo en la cárcel por caer en el mundo del hampa. Cuando salió, cambió el rumbo de su vida. Haze no conoce la fórmula que le ha permitido elevarse más allá de la superficie, pero elucubra con la que cree que es la clave para recoger después de sembrar: "Esfuerzo y voluntad". Dos palabras que repite casi como un mantra y que, explica, ha seguido a rajatabla en su vida. "Desde que publiqué mi último disco, Doctor Haze, hasta ahora han pasado cinco años. Entre otras cosas porque la industria estaba hecha una mierda. Pero decidí ponerme a estudiar", cuenta. Un periodo de silencio musical que le ha servido para graduarse como filólogo hispánico.

Incluso ahora, pese al retorno a la profesión, continúa con su formación. "Estoy haciendo un máster de estudios americanos y me gustaría doctorarme". Quiere hacer las Américas, pero no con el traje de artista. "Me gustaría acabar en EE UU con una beca para ser profesor de lengua y literatura". Aunque de momento no se plantea abandonar la música. "Es lo que me da de comer. Además, creo que puede funcionar mi estilo allí. Hay grandes artistas de música urbana, pero el flamenco... el flamenco es solamente nuestro".

América no es su único proyecto. Desvela que le gustaría colaborar con algún artista como Alejandro Sanz. No descarta tampoco volver al cine tras ponerle banda sonora a los filmes 7 vírgenes, de Alberto Rodríguez, Yo soy la Juani, de Bigas Luna o Madre Amadísima, de Pilar Távora. Siempre, eso sí, que pueda mantenerse apegado al barrio. "Participaría en algún proyecto que tenga que ver con mi música".  También como actor. "Me gustaría que me dieran un papel en alguna película o serie, porque me gusta la actuación y en mis videoclips siempre interpreto".

Lo que cuenta de sus proyectos son deseos, suposiciones. Menos una. De todas esas facetas hay una que es certeza. Lleva varios años compartiendo sus experiencias en conferencias sobre valores y motivación, en universidades e institutos, y en prisiones. "Contar mi vida como testimonio y como ejemplo me ha aportado mayor seguridad. Es casi catártico". Y sentencia la charla con una reflexión que tiene que ver con la música y con la vida. "Espero que mi experiencia les sirva de algo a esos jóvenes que tienen toda la vida por delante, sobre todo para que se den cuenta de que para conseguir los sueños hay que luchar muchísimo y que nada te lo van a regalar".

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