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El derecho a alcanzar la felicidad

La Berlinale que arranca mañana apuesta de nuevo por el cine político y que muestre los problemas sociales actuales

Con el drama de los refugiados colándose por todas las rendijas de la vieja Europa, la 66ª edición de la Berlinale, que arranca mañana y finaliza el domingo 21 (aunque el palmarés se anuncia el 20), no podía esconder un reflejo de esa realidad.

Este año el festival de cine de Berlín se ha volcado en los documentales y ahondado en su faceta de certamen con películas muy atentas a lo que pasa aquí y ahora. Y no solo en la sección oficial, con 18 títulos a concurso y cinco fuera de una competición que analizará un jurado presidido por Meryl Streep, sino en todo el resto de sus secciones: Forum, Panorama y Generation. A muchas de las producciones a concurso les une “la búsqueda de la felicidad, o mejor dicho, el derecho a la felicidad”, según dijo en su presentación oficial la semana pasada el director del certamen, Dieter Kosslick.

Kosslick señaló un ejemplo: Fuocoammare, un filme que camia entre la realidad y la ficción, sobre los inmigrantes atrapados en la isla italiana de Lampedusa, del director Gianfraco Rossi. “Es una película dura, con imágenes que no querríamos ver, pero que podríamos encontrarnos no solo en el cine, sino como turistas en cualquiera de nuestras playas”.

Hay muchas felicidades. Por ejemplo, la que buscaba el escritor portugués António Lobo Antunes cuando estaba destinado como alférez en Angola. Aquella época es el tema de la película Cartas da guerra, de Ivo M. Ferreira. O el intento por lograr la fama del escritor Thomas Wolfe, que se verá en Genius, de Michael Grandage, O el anisado por las mujeres del sur de Chicago, cansadas de tantas peleas de pandillas, en Chi-raq, de Spike Lee. Y veremos si hay caras de felicidad o de enfado tras la proyección de A Lullaby to the sorrowful mystery, del filipino Lav Diaz, acerca de la lucha de su pueblo contra las autoridades españolas, película que dura ocho horas y dos minutos y que se exhibe con una hora de pausa.

Un importante desembarco de producciones latinoamericanas harán que el español se escuche en Berlín 

Los grandes nombres aparecerán ya desde mañana con ¡Ave, César!, la inauguración que este año traen los hermanos Joel y Ethan Coen, y con la que repite presencia George Clooney, que en la película aparece flanqueado por Josh Brolin, Channing Tatum, Tilda Swinton y Scarlett Johansson. Isabelle Huppert presentará L'avenir, de la directora Mia Hansen-Løve, una de las tres producciones francesas a concurso. También estará todo un veterano galo André Téchiné, con Quand on a 17 ans.

Otros cineastas muy interesantes estrenarán película en Berlín: el danés Thomas Vintenberg trae La comuna, el bosnio Danis Tanovic, Smrt u Sarajevu, Jeff Nichols estrenará Midnight Especial, y Michael Moore, Where to invade next, sobre el vicio estadounidense de invadir otros países.

El Oso de Oro honorífico se entregará al alemán Michael Ballhaus, uno de los más reconocidos directores de fotografía de Hollywood. También se homenajeará con tres proyecciones a un trío de artistas fallecidos recientemente. El festival recordará a David Bowie con El hombre que vino de las estrellas (1976), al actor Alan Rickman con Sentido y sensibilidad (1995) y al director Ettore Scola con Le bal (1983), producciones que se presentaron en su momento en Berlín. El estadounidense Tim Robbins recibirá además la Cámara de la Berlinale, una distinción para personalidades con un vínculo especial con el festival. El discurso de homenaje a Robbins correrá a cargo de Isabel Coixet.

El español se escuchará, y mucho, como es habitual en Berlín. Pero no en películas españolas, sino en otro interesante desembarco de producciones latinoamericanas. Sí estará en la capital alemana María Valverde, como participante en el programa Shooting Star, que promociona a las estrellas emergentes del año. En la sección Culinary Cinema el cocinero Andoni Luis Aduriz presenta Campo a través. Mugaritz, intuyendo un camino, de Pep Gatell, que ya se vio en el festival de San Sebastián. “Aunque el cine latinoamericano tiene mucho que aportar, en la competición solo tenemos 18 plazas y, por razones múltiples, este año correspondió solo una a América Latina”, dice Kosslick. México, con nueve filmes en el festival, se cuela en la sección a concurso con Soy Nero, acerca de un joven mexicano de 19 años que atraviesa el desierto en busca de una vida mejor en Estados Unidos. Chile también estará presente con cuatro largometrajes: Rara, de Pepa San Martín, coproducida con Argentina, y que opta al premio a la mejor ópera prima, y Las plantas, de Roberto Doveris, se exhibirán en la sección Generation. Mientras, Aquí no ha pasado nada, de Alejandro Fernández Almendras, coproducida con Estados Unidos y Francia, y Nunca vas a estar solo, de Alex Anwandter, se proyectarán en la sección Panorama, la segunda más importante del festival. El argentino Daniel Burman abrirá Panorama El rey del Once.