OPINIÓN

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'Salvados' ha abordado la violencia de género y, al hacerlo, demostró lo equivocado que es pensar que, por saber los números, somos conscientes del problema

El Salvados de este domingo ha abordado la violencia de género y, al hacerlo, demostró lo equivocado que es pensar que, por saber los números o verlo cada día en los informativos, somos conscientes del problema. En el mismo telediario que le precedió hablaban de otro detenido en Málaga, pero ya casi se toma con la rutina de los accidentes de tráfico. Pero no son accidentes, fruto de la mala suerte. Ese es el riesgo de limitarse a llevar la contabilidad.

Jordi Évole fue más allá de las cifras, algunas tan impresionantes como las que abrieron el programa: 355 denuncias y 64 órdenes de alejamiento al día. O más de mil mujeres muertas en 15 años. "Más que ETA", apuntó ante una magistrada que no tuvo reparos en definir el fenómeno como "una especie de terrorismo". Pero el programa no iba de esto, sino de por qué ocurre y está ocurriendo. Su mérito fue intentar retratar el caldo de cultivo social en el que nace, que tiene contornos de tabú: el machismo en España. No se habla mucho de ello en serio. "Es una ideología, una forma de pensar", resumió un psicólogo.

El programa se quedó corto, porque es un asunto muy hondo, pero algunos momentos fueron iluminadores, de puro oscuro. Como el testimonio de una maltratador que se definió como "un enfermo emocional". "La machacaba", resumió. Todo, según su explicación, porque no la quería y esperaba que así fuera ella la que le dejara. En estos mecanismos retorcidos aprendidos quién diablos sabe dónde anida la bestia. Y como admitía este hombre, con el rostro en penumbra para no ser reconocido, lo mamó en casa: "Mi madre se lo consentía a mi padre y mi abuela a mi abuelo".

Pero es que también las nuevas generaciones dan miedo, como mostró Èvole al meter la cámara en una clase durante una charla sobre el tema. La monitora, una víctima con un testimonio desgarrador, contó esas cosas que aterrorizan a los padres. Cómo los móviles y las redes sociales son un perverso instrumento del deseo de dominio y control. Que si el novio ve que pones "me gusta" en el Facebook de otro te monta una bronca.

Lo definitivo sobre la violencia de género es que no hay perfil del maltratador en España. Son de toda condición social, económica y cultural. Lo único que tienen en común es que son hombres. Y son los hombres en España los que tienen un problema. Hay 4.500 en prisión por violencia de género. En un vídeo que puso el presentador en su tablet estaba todo. Eran unos energúmenos de las gradas del Betis, demasiados la verdad, cantándole una copla a un jugador acusado de agresión a su pareja: "No fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien".

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