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La corbata de Mankell y otras tres historias paralelas de BCNegra

Terminado el festival, proponemos algunas curiosidades de los escritores aprendidas entre bastidores

Un festival de literatura, y cada día hay más sitios donde comprobarlo, es una fiesta, un lugar de encuentro y aprendizaje, una pausa ajena a la gris rutina. En el caso de los festivales de novela negra, la cercanía con los autores y la troupe que pulula alrededor de este mundo genera un magma del que salen historias divertidas, curiosas y bellas, otras que no lo son tanto y unas cuantas más que no se pueden contar. BCNegra terminó este sábado con la firma de libros y por primera vez sin Negra y Criminal como lugar de despedida. Pero antes pasaron muchas cosas.

El escocés Peter May siempre quiso ser escritor. A los cuatro años ya había redactado su pequeño ‘libro’ y a los 17 envió el primer órdago a las editoriales: una novela terminada que él consideraba que se podía publicar. Las respuestas, cuando las hubo, no fueron muy alentadoras. Entonces le llegó una carta de Philip Ziegler, ahora conocido como uno de los mejores biógrafos de Reino Unido gracias en parte a su perfil de Laurence Olivier, que por aquel entonces era editor. En la misiva, escrita a mano y que May conserva enmarcada, le decía que no le iban a publicar el libro, pero le invitaba a seguir en la brecha y a enviarle todo lo que escribiera. Con el paso de los años y durante una estancia en Londres un coche fue a buscar a May al lugar donde se alojaba para llevarlo a casa de Ziegler, que se acordaba de aquel joven prometedor convertido ahora en un autor de best sellers de éxito mundial y en un renovador de la novela negra escocesa. Una historia con un maravilloso y nada negro final que May cuenta a EL PAÍS con un brillo especial en los ojos.

No sabemos si era negra, pero la corbata que llevaba Henning Mankell cuando recogió el premio Pepe Carvalho en 2007 tiene historia. Cuenta Paco Camarasa, comisario de BCNegra, librero hasta antes de ayer en Negra y Criminal y dueño de un rosario interminable de anécdotas que al pensar en cómo iría vestido al premio se dijo: Esta vez me libro de la corbata, Mankell no la ha llevado en su vida, puedo ir sin ella. Al llegar al acto de entrega, vieron al escritor sueco con “una corbata horrible y un traje que debía ser de su comunión y que estaba a punto de reventar” según recuerda el propio Camarasa entre risas.

Hay libros que tienen títulos poderosos, otros que huelen a márketing a kilómetros y algunos más que pasan sin pena ni gloria. Pero a veces hay historias detrás de ellos cuando menos graciosas. Andreu Martín quería llamar a su último libro Poli bueno, poli malo, pero su mujer le dijo que nadie llevaría por la calle un libro con un título así y lo cambió por La violencia justa. Más surrealista es la historia de Mikel Santiago, que se reconoce como un pésimo titulador. Su segundo libro, El mal camino, tiene como protagonistas a un escritor y un músico con mucho dinero, problemas serios con las drogas y grandes casas en la Provenza. Pues bien, durante toda su elaboración el título era Yonquis en Provenza. A veces el trabajo de los editores no tiene precio.

La escritora Donna Leon conmovió al público asistente a la entrega del premio Pepe Carvalho con un discurso de aceptación emotivo, lleno de fuerza y natural. Esta estadounidense fascinada por Venecia es portadora de un estilo al hablar y de una imagen muy poderosos. En una conversación completamente improvisada con una cerveza por medio, comprobamos que, además, es muy fan de la ropa, de las pajaritas, de “todo lo que se lleve con clase” como hacía ella, por cierto, con unos radiantes calcetines amarillos y una elegante chaqueta púrpura.

No esperen a las historias que no se pueden contar, porque son eso, historias que no se pueden contar. Y maldades. Sólo diremos una cosa: si oyen a alguien decir que el ambiente en el mundo de la novela negra es blanco, puro y sin mancha no le crean.

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