Cesc Gay, retratista del alma masculina

'Truman' ha conseguido cinco premios Goya, entre ellos, mejor director

Los padres con cámara son los grandes impulsores de las carreras de los ganadores de los últimos premios Goya. A Alberto Rodríguez y a Cesc Gay les une su talento para la dirección de actores, una larga y estupenda carrera a pesar de la cual el gran público, antes de llevarse los premios de la Academia del Cine, no les ponía cara, y unos progenitores con pasión por el cine. Gay (Barcelona, 1967) bebió la pasión en los ciclos de La 2, en una escuela municipal y jugueteando con la super 8 de su padre.

De físico rotundo, de carácter algo hermético, capaz de dispararse con frases como “No me importan ni mis opiniones ni las de otros”, una semana antes de los premios aseguraba que si ganaba alguno, quería que fuera el de mejor película. “Por mi productora, Marta Esteban, que ha estado a mi lado todos estos años”. Gay ha compatibilizado los días previos a la gala la promoción de su ‘Truman’ en diversas entregas de premios con la obra de teatro Els veïns de dalt, que estuvo el año pasado en Barcelona y ahora se estrenará en Madrid. Siempre con su mujer, la actriz Agata Roca, y basada en una experiencia personal con unos vecinos.

Porque Cesc Gay es uno de esos cineastas muy atentos a lo que pasa a su alrededor. Su cine ha crecido con él. “Ni lo he buscado ni lo he pensado, pero lo cierto es que parto de cosas cercanas, no relacionadas directamente conmigo, pero que de alguna manera me tocan, y por desgracia lo que ahora, por edad, me corresponde son los primeros muertos. Con 25 años mis preocupaciones eran otras”. Un creador que explica como pocos el alma masculina, y que por eso por Truman escogió a dos hombres: “Las mujeres se comunican de forma más expresiva y seguramente mucho más física, se hubiesen dejado llevar un poco más, y eso, que en la vida es una virtud, no me interesaba como relato. Al ser dos hombres, hay una contención añadida inevitable”.

Anoche, en la alfombra roja, se mantuvo coherente a sus mensajes, y recordó: “El 99% de la gente que se decida al cine llega mal a fin de mes. Esto de las galas engaña, casi nada de nuestra profesión tiene ‘glamour”. Gay siempre fue más de arremangarse que de emperifollarse. Más de rodajes que de ceremonias. Más de realidad y contundencia que de banalidad y oquedad.