CRÍTICA | INFORME GENERAL II: EL NUEVO RAPTO DE EUROPA

El relevo somos todos

La reactivación del papel de la ciudadanía se une al gesto de dar voz a los representantes de la Cultura y a de la Ciencia

La construcción de una urna electoral centra la mirada de Pere Portabella en los últimos minutos de Informe general II. El nuevo rapto de Europa. En el punto final de la sucesión de estímulos reflexivos que esta película ambiciosa, compleja y, sobre todo, pertinente y útil ha lanzado sobre el espectador, diversas imágenes evocadoras de un cambio social en marcha se sobreimpresionan sobre un muro de flamantes urnas electorales, recién salidas de fábrica, a punto de ser utilizadas. Aquí nadie podrá acusar de críptico al autor de Nocturno 29 (1969) o Umbracle(1970). A un servidor, de paso, le gustaría cruzar los dedos para que la realidad, que siempre se extiende por delante de las películas urgentes, no nos lleve a poder acusarle, en el futuro inmediato, de ingenuo.

INFORME GENERAL II: EL NUEVO RAPTO DE EUROPA

Dirección: Pere Portabella.

Documental.

España, 2015.

Duración: 126 minutos.

La última película de Portabella recoge el testigo de su Informe general sobre unas cuestiones de interés para una proyección pública (1977), una película que se abría en el Valle de los Caídos, con una cámara que avanzaba hasta la tumba del Caudillo para, acto seguido, abordar todos aquellos asuntos políticos que emergían ante la clausura de 40 años de dictadura y la fundación de una nueva realidad. El cineasta afirma ahora que abordó ese trabajo como un proyecto puramente coyuntural: el paso del tiempo lo ha convertido en un valiosísimo y perdurable documento del esbozo de la Transición, en el que también quedan fijados posibles rastros de lo que salió mal. Algunas de las cuestiones allí debatidas —el modo de integrar las diferentes identidades nacionales, el debate entre democracia participativa y democracia directa— siguen siendo esenciales en este nuevo estado de la cuestión que diagnostica Informe general II.

El Centro de Arte Reina Sofía, entendido como espacio de debate sobre el papel de la propia institución museística, abre un discurso sobre el que planea la palpable transformación del sueño de Europa en la pesadilla de los mercados. La reactivación del papel de la ciudadanía se une aquí al significativo gesto de dar voz tanto a los representantes de la Cultura como a los profesionales de la Ciencia, sistemáticamente marginados en el debate político oficial. El gran argumento de los dos Informes Generales de Portabella es el del relevo para una transformación: ahora, el relevo somos todos.

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