Paula Ortiz e Inma Cuesta: la novia dijo sí

La directora y la actriz charlan sobre la película y los Goya en un encuentro con los suscriptores de EL PAIS

“Siempre pienso que cada proyecto que hago va a ser el último, con este también. Y quería que fuera lo más maravilloso que pudiera. Eso era Bodas de sangre”. La carrera de Paula Ortiz ha dado un salto vertiginoso gracias a la desgarradora tragedia lorquiana llevada al cine. Su segunda película, La novia, es la favorita de los Goya 2016 con 12 nominaciones, además de recibir la fascinación del público que la ha visto. Inma Cuesta es uno de los pilares sobresalientes de la adaptación. Ambas se reunieron ayer en un encuentro exclusivo en la Sala Cuarta Pared de Madrid para charlar con los suscriptores de EL PAÍS. Cine, literatura y anécdotas centraron la conversación de directora y actriz en el escenario madrileño, que se enmarca dentro del programa EL PAÍS +. El periodista Gregorio Belinchón moderó el encuentro.

Arrancó y copó la conversación cada detalle de La novia. Desde los orígenes. Paula Ortiz e Inma Cuesta se confiesan fascinadas por la obra de Federico García Lorca. “Bodas de sangre ha sido uno de los textos que más me ha conmocionado”, apuntó Ortiz. Cuesta recitaba las palabras en su habitación a modo de ensayo en sus inicios en la actuación. “Nunca había hecho algo tan hermoso en mi vida. Cuando Paula me llamó hubo algo en mi que se desbocó de alegría”, desveló la actriz.

Ella es la novia que la directora siempre quiso. “Inma es lorquiana. Tiene ese espíritu en la mirada, esa luminosidad tan del poeta”. Pero La novia no existe por si sola, recordó la intérprete. “Esa mujer es el reflejo de los otros personajes de la película”. Son el novio y el amante, Asier Etxeandía y Alex García, los otros dos vértices de un triángulo de desgraciadas y devastadoras pasiones. Sus interpretaciones también están nominadas en los premios Goya.

A escasos tres días de los premios y partiendo como el filme con más nominaciones, el tema era inevitable, aunque las dos se muestran serenas. “Es como si hubiera otra Paula y es a ella a la que le está pasando”, confiesa Ortiz. Para Inma Cuesta también es pronto. “Yo soy muy nerviosa, y lo pasaré mal a partir del viernes. Aunque luego estoy allí y se me pasa, lo disfruto mucho”.

Una vez que pasen los Goya será el momento para nuevos proyectos. La actriz se ha convertido en chica Almodóvar con un pequeño papel en la nueva película del director manchego, Julieta. “No quiero etiqueta, me quedo con entrar a formar parte de la cinematografía de alguien que pasará a la historia”, señala la actriz. Paula Ortiz, por su parte, vaticina que posiblemente repetirá adaptando el teatro al cine de la mano del dramaturgo Juan Mayorga. “Nos hemos juntado tres tardes, y en ellas he llegado a ideas a las que hubiera tardado en llegar tres años”. Un proyecto que, como La Novia, ayudaría a enriquecer el teatro en la cinematografía española. Sin perder la calma, la directora se muestra combativa en este punto de la conversación. “Yo reivindico que, ya que existe un Juego de Tronos ¿por qué no existe un Amadis de Gaula? Siempre lo he hecho y seguiré haciéndolo. Reivindico la pluralidad de paisajes en la literatura”.

Más información