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LIBROS

Alicia en el país de las palabras

Una obra monumental de 9 kilogramos compila y celebra las decenas de traduciones y miles de ediciones de la novela de Carrol

En una carta de 1866, Lewis Carroll decía que, según sus amigos, Alice’s Adventures in Wonderland era intraducible. Siglo y medio después es la novela inglesa más traducida, disponible en 174 lenguas y 7.600 ediciones (la segunda parte, A través del espejo, tiene 1.530 ediciones en 65 lenguas). A celebrarlas y estudiarlas está dedicada esta monumental obra, de imposible compilación antes de Internet, pero cuyos editores han elegido publicarla en forma clásica: tres gruesos volúmenes, que pesan en total más de nueve kilos.

¿Por qué Alicia es difícil de traducir? Como recuerda el lingüista David Crystal en la introducción, se trata de una obra llena de juegos de palabras: fonéticos, sintácticos, pragmáticos (juego con las expectativas del hablante), tipográficos, con parodias y alusiones literarias. Pero precisamente por eso ha sido un reto para traductores y para lenguas que querían probar su madurez cultural. La primera edición íntegra publicada en España fue precisamente la catalana, en 1927, que antecedió en unos pocos meses a la española, ambas en la editorial Mentora de Barcelona, como recuerda Juan Gabriel López Guix en el ensayo dedicado a la fortuna editorial de la obra en España. Porque el primer tomo de esta magna obra está dedicado precisamente a relatar las circunstancias de las distintas versiones: el traductor malayo puede quejarse de que en su lengua sólo los niños hacen juegos de palabras, o el asturiano contar cómo el gato de Cheshire se convierte en el de La Pola (el nombre de una población local con queserías).

El segundo tomo hace un ejercicio nabokoviano sobre el conocido pasaje del té con la Liebre y el Sombrerero. En cada lengua se retraduce al inglés la primera traducción aparecida y (si la hay) otra moderna. De esta forma se puede ver qué quiebros y piruetas han tenido que hacer sus responsables para recoger los juegos y alusiones del original. Así, la traductora al suajili convierte al lirón en un lemúrido famoso por adormecerse con vino de palma. O el vasco saca partido de los homófonos ondo, “bien”, y hondo, “fondo”. Como se ve, asistimos a un auténtico ejercicio de traductología comparada.

El tercer y último tomo lista y comenta las ediciones de la obra en cada lengua. El español es la segunda por número de ediciones, tras el japonés, aunque cerca de éste. La historia editorial es en sí un estudio de la recepción e interpretación de la obra: Alicia aparece muchas veces como un libro para niños y son frecuentes sus versiones abreviadas e ilustradas. Las circunstancias políticas pueden explicar las fechas de las primeras ediciones, como la vasca en 1968. También se percibe la influencia de las versiones cinematográficas (la de Disney, que en España se estrenó en 1954, o la de Tim Burton, 2010) sobre la aparición de nuevas versiones, reediciones o adaptaciones.

Alicia en un mundo de países de las maravillas es, así, en palabras de la introducción, un “libro acerca del lenguaje, como la misma Alicia”. Su ambicioso y muy logrado cometido es continuación de la obra de Warren Weaver Alice in Many Tongues (1964), que en su día hizo el mismo ejercicio con 41 lenguas. Con esta ambiciosa obra, la Lewis Carroll Society of North America celebra de una manera muy adecuada al genio lingüístico de su autor el 150º aniversario de aparición de su obra más famosa.

Alice in a World of Wonderlands. The translations of Lewis Carroll’s Masterpiece. Jon A. Lindseth y Alan Tannenbaum (editores). Oak Knoll Press. New Castle (Delaware, EE UU), 2015. 2.656 páginas en tres volúmenes. 295 dólares.