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Juana de Aizpuru recuerda el ansia cultural de la Transición

Arco rendirá homenaje este año a 35 galerías históricas

El 10 de febrero de 1982, la Feria de Arte Contemporáneo, Arco, celebró su primera edición. Fue en el Palacio de Exposiciones del palacio de la Castellana y su primera directora fue la galerista Juana de Aizpuru. En vísperas de que se inaugure la 35 edición de la feria, muchas cosas han cambiado. Entonces, en aquel Madrid de la movida jaleado por su alcalde, Tierno Galván, Arco suplía las décadas de silencio cultural que se habían sufrido durante la dictadura. El Arte Contemporáneo, casi inexistente entonces, trajo aire de otros mundos desconocidos en España hasta entonces. Para aquellos pioneros las dificultades fueron muchas, pero el ansia de conocimiento era tal que desde el primer año, la feria superó todas las expectativas.

Las dificultades con las que se encontraron los impulsores de Arco fueron muchas, pero el fervor del público y de los medios de comunicación superaron todas las zancadillas imaginables. Juana de Aizpuru, personaje central de esta aventura cultural, rememoró anoche en el Círculo de Bellas Artes lo que fueron los comienzos de la feria. Aizpuru es la protagonista del libro que le dedica la historiadora Pilar Primo de Rivera, centrado en 1982, en Arco y sus orígenes.

La presentación del libro se convirtió en un homenaje a Juana de Aizpuru. La galerista rompió el formato de entrevista previsto con la autora y, ante el micrófono, desgranó durante una hora como fueron aquellos duros comienzos. Después de ella, Francisco Calvo Serraller organizó un debate sobre el futuro de la Feria en el que participaron el director del Prado, Miguel Zugaza, la galerista Elvira González y María de Corral, exdirectora del Reina Sofía y una de las comisarias que este año organizan el acto central de la feria, que consiste en un homenaje a las 35 firmas más relevantes de la historia de Arco.

Aizpuru, con su inconfundible pelo rojo, aportó la parte emocional del acto, los mismos sentimientos con los que animó a los responsables políticos a poner en marcha la feria. Con un relato cargado de anécdotas, recordó sus orígenes como galerista en Sevilla, en unos años, los 70, en los que “las señoras no trabajaban”. Contó que empezó por pura afición en una ciudad, muy conservadora e incluso retrógrada. A finales de la década abrió un espacio en Madrid y empezó a viajar por todas las ferias del mundo. Según aseguró, el modelo que le inspiró Arco fue la feria de Colonia: “En España el panorama era muy amargo, no había nada. Pero creo que Suárez, Tierno Galván y Adrián Piera en Ifema, hicieron que fuera posible la llegada de ala cultura internacional”. Y añadió: “Estoy muy orgullosa de haber participado en la Transición cultural de este país”.

La feria sale a los museos

Este año, a diferencia de los anteriores, no hay país invitado del que mostrar lo mejor de su creación contemporánea. El director Carlos Urroz explica que la nueva edición dedicará un homenaje a 35 galerías internacionales que han contribuido al éxito de Arco a lo largo de tres generaciones. La única española de ese grupo de lujo será Juana de Aizpuru, la inventora y hacedora de la feria.

Y para compensar la ausencia de país extranjero, Urroz adelanta que, por primera vez, el arte saldrá a museos que habitualmente no muestran creadores contemporáneos. El comisario y crítico Javier Hontoria es el responsable del programa que se abre al público el 18 de febrero. Espacios como el Museo Arqueológico Nacional, Museo Nacional de Antropología, Museo Naval, Museo Cerralbo, Estudios Tabacalera, Museo del Romanticismo, Casa Árabe y la Embajada de Colombia con los que comprobar cómo todas las prácticas pueden mirarse desde perspectivas sinérgicas y no excluyentes. Con el arte contemporáneo como elemento que aglutine a todas las instituciones.