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Aires de cambio para el fin de fiesta de América Latina

La situación de la región y sus principales desafíos marcan uno de los últimos conversatorios del Hay de Cartagena

La fiesta terminó. Fue la más larga que se recuerda en América Latina, y el guayabo, o la resaca, empieza a tener sus efectos. La región que celebró la bonanza del precio del petróleo y las materias primeras en la última década encara una nueva e incierta etapa. “Los próximos años estarán llenos de malas noticias”, resumió el analista venezolano Moisés Naim en una de las últimas charlas del Hay Festival de Cartagena de Indias, que echa el cierre este domingo.

Naím advirtió, además, de la maquiavélica paradoja de que los encargados de dar los malos augurios y gestionarlos serán los protagonistas de esos aires de cambio que empiezan a soplar en América Latina: Argentina, con la llegada de Macri al poder, o la nueva Asamblea de Venezuela, de mayoría opositora al chavismo, don dos claros ejemplos. “Esos vientos de cambio son positivos, pero estamos lejos de celebrar una nueva América Latina”, concluyó Naím.

Populismo y economía fueron las dos palabras que sobrevolaron el conversatorio. El periodista Michael Reid, editor durante años de la sección Americas del semanario The Economist, recordó que muchos países han fracasado recientemente por errores del pasado. Marcado por una reciente visita a Caracas, Reid admitió que, después de haber vivido las hiperinflaciones de Perú y Bolivia de hace décadas, nunca pensó que volvería a ver un escenario similar. O peor. “Es consecuencia de una arrogancia del poder, de políticas macroeconómicas imposibles. Es un error pensar que las buenas políticas macroeconómicas no importan”.

No obstante, el periodista británico recalcó que la región “está mucho mejor que hace 15 años” y resumió así los cambios políticos que asoman en el corto plazo como una consolidación de las democracia: “No es que los votantes se hubiesen puesto antes tanto a la izquierda y ahora a la derecha. Lo que está pasando, especialmente en Sudamérica es algo muy sencillo: la alternancia en el poder propio de una democracia”. En ese sentido, Jon Lee Anderson, periodista del New Yorker y reconocido reportero, añadió: “Se está llegando al final de una etapa muy ideológica. Ahora, ni las izquierdas ni las derechas son las de antes. Apenas hay ya ultraderechas ni sistemas autoritarios. No hay casi países que estén matando a mansalva. Estamos en una era de mayor pragmatismo”.

Venezuela acaparó gran parte del conversatorio; su situación, de hecho, podría haber dado para horas de charla. “La historia reciente no es de revolución, sino de robolución”, resumió Moisés Naím, para quien antes de la llegada de Chávez al poder hace 17 años, su país había transcurrido por 40 años “de democracia latinoamericana, es decir, profundamente imperfecta y corrupta”. “Más allá del choque de poderes que se está viviendo hoy en día, lo que está claro después de las elecciones del 6 de diciembre es que el pueblo ya no quiere revolución”, enfatizó Michael Reid, quien recalcó el papel que podrían jugar los militares en el escenario actual. “No creo que vayan a tomar el poder, sería absurdo, pero sí le podrían decir a Maduro que se fuera y facilitara un Gobierno de unidad”.

El proceso de paz de Colombia fue otro de los ejes sobre los que giró la charla, moderada por el periodista Juan Carlos Iragorri. Dando por hecho que el acuerdo final entre el Gobierno y las FARC se firmará, los tres ponentes se enfocaron en recalcar la importancia que tendrá la refrendación del acuerdo. “Sería un riesgo que el plebiscito se convirtiese en un referéndum sobre el Gobierno de Santos y no sobre la paz”, coincidieron los tres. Jon Lee Anderson fue más allá sobre las consecuencias de este acuerdo que pondría fin a 50 años de guerra: “Es clave no solo para Colombia, sino para todo el hemisferio”.

El tercer asunto sobre el que debatieron fueron las elecciones en Estados Unidos y qué candidato para la Casa Blanca convendría más a los intereses de América Latina. “La opción más sensata sería Hillary, no es cuestión de preferencias”, opinó Anderson. Más categórico resultó Moisés Naím: “América Latina no está en el mapa de las decisiones de los candidatos. Y eso es algo para celebrar. Si les importara es porque tendríamos algo muy malo”.

La posibilidad de que Donald Trump llegase a la Casa Blanca volvió a sacar a colación el auge de los populismos, algo que, según Naím, “no va a desaparecer de América Latina”. “Es uno de nuestros grandes aportes al mundo”, bromeó el exministro venezolano, quien recordó que Trump, como otros dirigentes que alardearon de en América Latina de ser de izquierdas, “promete lo que sabe que no puede cumplir y distribuir lo que no tiene”.