Embajadores del folclore español

Los Hermanos Cubero, que protagonizan un documental y reivindican los sonidos tradicionales, preparan nuevo disco con la música popular castellana como herramienta

Decir que la música no es necesaria no pretende provocar, es la reflexión propia de quien tiene en la música popular su abrevadero. Los Hermanos Cubero nacieron en Guadalajara, pero desde mediados de los noventa viven en Cataluña. Desde siempre les interesó la música popular castellana que gracias a Radio 3, donde descubrieron a Bill Monroe, comenzaron a mezclar con el bluegrass. “El bluegrass tiene un sonido de cuerda similar a nuestro folclore", afirman antes de enfatizar que su interés “no es desempolvar nada, sólo utilizarlo”. “Nada recreamos pues nos pertenece”, aseguran marcando distancias con el etnomusicólogo y el folclorista de campo. Tras publicar dos elepés, ahora preparan nuevo material, como casi siempre auto editado, mientras el documental La muerte en La Alcarria les muestra en sintonía con el paisaje árido del altiplano: “La Alcarria es un pedregal con tomillo, espacio abierto y sol, huele muy bien”, resumen estos artistas que penetran en circuitos no folclóricos.

Quique tiene 41 años y gasta un Stetson que no luce en las fotografías, pero sí usa por la calle. Rostro quijotesco por huesudo. Trabaja en una multinacional de frenos de camiones, toca la guitarra y compone. Roberto tiene 38, cara redondeada y un aspecto de estilizado rockero vintage con tirantes. Es arquitecto técnico, toca la mandolina y también compone. Ambos cantan. ¿Qué? “Pues música popular castellana que usamos como herramienta para explicarnos. Es una herramienta más versátil y rítmicamente más rica que la música de la radio, que repite patrones. La mezclamos con bluegrass y country y hablamos de temas actuales”, dicen. Si les preguntas por qué aman la música popular responden un tajante “porque mola”, soltado entre risas, y si te interesas por averiguar qué diferencia una canción tradicional de una compuesta por ellos, en ocasiones tarea de rata de biblioteca folclórica, aseguran: “Las canciones tradicionales pasan la criba de los años y mejoran. Las nuestras sólo pasan nuestra criba. Las tradicionales siempre funcionan, llevan funcionando muchos años”.

Pero, claro está, la música tradicional se considera en España pura caspa antropológica y rancia. Los Cubero dan cuenta de sus razones para explicar tamaña desconsideración. “El franquismo se cargó buena parte del folclore castellano, lo que lo limitó y estigmatizó. Su actual promoción no se hace bien, ya que por ejemplo salimos en un programa de televisión bajo el epígrafe de 'agropop', como si fuésemos El Koala. El folclore castellano tiene más ritmos y es más rico que el bluegrass, pero se pasa por alto”.

¿Pero el folclore no habla de temas atropellados por el tiempo? “Sólo cuando se trata de canciones de trabajo. Pero hay canciones como La molinera y el corregidor que son un temazo, además con contenido actual. Buena parte del folclore es actual, no una reliquia del pasado, y te crea el deseo de conectarte con tus raíces, preguntarte de dónde vienes”, aseguran los Cubero antes de afirmar, tajantes: “Pero es verdad que la gente ya no canta por la calle, la función social de la música ha cambiado, no está asociada a los ciclos naturales, ya no es necesaria, no articula la vida. La música es relleno, nos la colocan de otra manera y con otra intención, es tan accesible que se escucha sin ton ni son”.

Los Cubero no son conservacionistas. Buena prueba es el documental La muerte en la Alcarria, donde mudos y en blanco y negro pasean por los entornos de abandono y erial que vieron nacer su folclore. Ven en el documental un retrato bastante fiel de su paisaje. Un poco como Arte y Orgullo, el disco que en breve comenzarán a grabar, les representa a ellos mismos. “Es diferente a los demás, un poco conceptual, tiene una línea argumental que podría resumirse en que practicando un determinado oficio uno se encuentra con el orgullo de ser quien es y venir de donde viene”.