Venezuela despierta al Hay de Cartagena

La situación del país caribeño marca la charla entre Moisés Naím, Ha-Joon Chang y Thomas Piketty, quien urge un Gobierno de PSOE y Podemos en España

La plaza de la Aduana de Cartagena de Indias, rodeada de hermosas casas coloniales y un hedor a desagüe que no se ha esfumado desde que se inició el Hay, aguardaba el inicio del conversatorio estrella de la undécima edición del festival. Un repaso a la situación de la economía a través de dos de los pensadores con más prestigio de los últimos años: Ha-Joon Chang y Thomas Piketty. A ambos les interpelaba el periodista Moisés Naím, quien en el arranque les preguntó por las características que un país debería tener para lograr un desarrollo sostenible: “Una élite que quiera desarrollar el país y una estrategia que integre la economía nacional en la economía global”, opinaba el pensador coreano. “Son necesarias instituciones fuertes para que las élites no vayan demasiado lejos. Si vemos la experiencia del siglo XX, solo después de que se produjesen grandes choques las élites tuvieron que aceptar reformas jurídicas y fiscales a las que se habían negado, que antes rechazaban”, prosiguió Piketty.

Con estos cimientos, mientras todo apuntaba a un debate en el que los dos ponentes compartían prácticamente los mismos principios, el analista y periodista venezolano abrió la caja de Pandora, o de los truenos, y les preguntó si había algún Gobierno de América Latina que hubiese hecho bien la tarea estos últimos años. La polémica sobrevolaba la plaza de la Aduana donde se congregaron más de 1.000 personas. “No creo que haya un Gobierno que lo esté haciendo todo bien”, se lanzó el economista coreano. “Los países de América Latina han desperdiciado los últimos 10 años de bonanza en cuanto a las materias primas y han perdido la oportunidad de innovar en otros terrenos”, prosiguió, diplomático, antes de entrar en un terreno más delicado. “A Venezuela le fue bien durante los primeros años del Gobierno de Chávez. Después, ha sido una catástrofe”, siguió Ha, defensor de las primeras políticas económicas de Rafael Correa en Ecuador, de quien no quiso entrar a valorar sus ataques a la prensa crítica cuando Naím se los recordó.

Con todos los ingredientes listos, apenas faltaba un último toque para lograr el cóctel que despertaría a los presentes. Piketty quiso incomodar a Naím y convirtió al moderador en entrevistado al preguntarle por su opinión sobre las élites de su país. “Seguro que tú, como venezolano, sabes mucho más que yo”, dijo no sin cierta sorna. El periodista fue categórico: “Lo que sé es que en 2016 va a haber una crisis humanitaria que no se había visto nunca”, aseguró antes de lanzar un dardo a izquierda y derecha: “En parte provocadas por las herencias de las políticas de los Gobiernos que ustedes admiran”.

Para entonces, el autor de ‘El Capital en el siglo XXI’ ya había sido preguntado, en su conversatorio previo con el director editorial de Semana, Rodrigo Pardo, por la situación política de España. Asesor económico de Podemos, Piketty urgió a que se forme un Gobierno entre el PSOE, la formación de Pablo Iglesias y el apoyo de Ciudadanos “para combatir la austeridad”. “Si España trabaja con Francia tendríamos el 50% de la población de la Unión Europea”.

Acaso la tensión en torno a Venezuela eclipsó el resto del debate entre los dos pensadores y el periodista venezolano. Una charla en la que Ha-Joon Chang admitió que “los economistas hablan mucho de las instituciones pero poco de cómo se construyen”. “Hay mucha hipocresía porque la ideología sigue importando mucho. Los gobiernos pueden enviar soldados a cualquier parte del mundo, pero no pueden encontrar una pequeña isla que es un paraíso fiscal”, criticó Piketty.

Ya cuando era un hecho que el olor a desagüe no se movería de ahí y aunque la tensión seguía latente, hubo espacio para la autocrítica. Naím les planteó si, más allá de las innumerables odas que habían recibido las obras de ambos, alguna crítica les había hecho recapacitar. “No, no muchas”, se sinceró el economista coreano. “Me entristece que la gente piense que mi libro es negativo, yo soy optimista. Pienso que la democracia puede ser más fuerte que las políticas del odio”.