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Irresistible Sanz

Alejandro Sanz aterriza en México con su gira Sirope, rodeado del mismo furor que generaba a sus veintitantos

Ya no se toca el pecho como antes. Ni guiña el ojo a la niña de la primera fila. Alejandro Sanz se esfuerza por mantener la imagen de compositor maduro detrás de una guitarra. Pero si mira al frente, las chicas se siguen pintando "Alejandro Sanz" en la mejilla. Sanz ha llegado a México para presentar su última gira, Sirope, y a las reporteras de la rueda de prensa le faltaban sólo las camisetas con su rostro. La atracción irresistible del madrileño perdura en los corazones partíos de las mexicanas.

Después de las esperadas respuestas como “México es mi segunda casa” y “todo se lo debo a ustedes”, una voz femenina retumba entre las libretas y las cámaras de fotos: “¿Qué es lo más loco que ha hecho por ti una fan, Alejandro?”. Sanz sonríe mientras piensa cómo contestar. No le da tiempo. “Te lo digo porque yo hoy me he colado aquí, me he hecho pasar por periodista sólo para verte de cerca. Te sigo desde 1994. Te amo, Alejandro Sanz”, remata Laura Brito, de 37 años, un segundo antes de que le arrebataran el micrófono. Sanz pudo pensar en ese momento que se había equivocado de evento: “Qué bonito, Laura. Qué bonito. Muchas gracias”, logró decir.

Un reportero de una televisión local había viajado a la ciudad de México para comunicar en directo al cantante con su club de fans de Monterrey: “Alejandro, por favor, ¿podrías saludar a tus chicas que te están viendo ahora mismo en directo?”. Y el artista aprovecha la mención a la capital regia para recordar que su carrera no acaba de empezar. “La primera ciudad que me acogió fue Monterrey, hace ya muchos años”, apuntó.

Hace 20 años su rostro tapizaba las carpetas azules de la juventud de los noventa. Su primeros pinitos musicales comenzaron en 1988, cuando tenía apenas 20 años. Pero fue a partir de 1991 el momento de su despegue definitivo, con su álbum Viviendo Deprisa vendió un millón de copias. A partir del disco Mas y su famoso Corazón Partido, Alejandro Sanz se consagró como uno de los artistas más escuchados en todo el mundo. Ha vendido más de 25 millones de discos, tiene 20 premios Grammy y este jueves en México ha logrado su disco Platino. Discovery Channel lo consideró en su lista de los Grandes millonarios del mundo en 2007. Hace casi 10 años ya acumulaba un patrimonio de 40 millones de dólares, según el canal.

México es importante para Sanz. Su primer contacto con América Latina fue en Monterrey. “Fue como un amor a primera vista. En cuanto aterricé ya me habían invitado a un cumpleaños. Siento que nunca me he ido de México”, cuenta el cantante en la conferencia de prensa de este jueves. Su primera mujer, con la que tiene una niña de 15 años, es la conocida modelo y actriz mexicana, Jaydy Michel.

En el país tiene nueve club de fans que probablemente acudirán a los 12 conciertos en México, cuatro de ellos en la capital mexicana. También actuará en Guadalajara, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Monterrey. Las entradas para las citas de la Ciudad de México están prácticamente agotadas, pese a que sus precios van desde los 30 dólares —en lugares remotos al escenario— hasta los 220.

Una reportera con el pelo perfectamente alisado y embutida en unas botas de tacón por encima de la rodilla se levanta de su silla sin micrófono y suelta a capella: “Yo sólo quiero abrazarte, Alejandro”. Entre las quejas de algunos compañeros a los que acababa de robar su turno de preguntas, Sanz se baja del escenario para arroparla entre sus brazos. “No me puedo mover, me tiemblan las piernas”, confiesa emocionada.

Él, que había comenzado la conferencia tímido y nervioso, temeroso de hablar de más, como reconoce haber hecho muchas veces en Twitter, enseguida se dio cuenta que a sus 47 años puede seguir guiñándole el ojo a la chica de la primera fila.