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“Los diez mandamientos’ no es cine, es una telenovela en pantalla grande”

El director Alexandre Avancini defiende la necesidad de un entretenimiento que lleve "esperanza" a Brasil

El director de Los diez mandamientos-La película, Alexandre Avancini, de 50 años, cuenta que se emocionó al filmar escenas de la historia bíblica, que acaba de llegar a los cines de Brasil con toda la pompa de un éxito de taquilla. Las imágenes de bebés siendo ahogados en el Nilo, de las plagas que acometieron a Egipto y de los judíos atravesando el mar Rojo no se borrarán fácilmente de la memoria de este director y productor de Río de Janeiro, que salió de la TV Globo, donde se hizo famoso, como su padre, Walter Avancini (Gabriela y Selva de piedra).

Al hablar por teléfono con EL PAÍS, un día antes del estreno la película, Avancini —muy atento, como dicen los actores y actrices de su forma de trabajar— traza un paralelismo entre la crisis actual que preocupa a los brasileños y la opresión de los pueblos que se liberaron en la Biblia. Y defiende la importancia de un entretenimiento "leve", pero que sea de calidad.

Pregunta. Con el estreno en 1.000 salas comerciales y 2,4 millones de entradas ya garantizadas, la expectativa de todos con relación a Los diez mandamientos-La película es enorme. ¿Cuál es la suya?

Respuesta. Creo que esa expectativa positiva existe debido al éxito de la telenovela. Los diez mandamientos es un hecho sin precedentes en la ficción televisiva brasileña. Inauguró algo que, en Estados Unidos, por ejemplo, es normal, que es que una serie o película conquiste a una legión de fans. Esto llevó a la cadena Record a producir una segunda temporada de la telenovela, que es la primera telenovela bíblica del país. Moisés es un profeta del Corán, inclusive, lo que prueba que se trata de una historia muy universal. Estamos todos muy animados con el lanzamiento en el cine.

P. Usted afirmó que el éxito de la telenovela se debe a su "levedad". Y que llegó a emocionarse al dirigir algunos de los capítulos, igual que los actores, al interpretar sus respectivos papeles. ¿A qué se refiere?

R. Hoy en día, en Brasil, vivimos en una situación de crisis muy grave. La gente está pesimista, y Los diez mandamientos presenta un mensaje de esperanza, de un pueblo oprimido que se libera. Creo que la elección de esta temática para la telenovela fue muy oportuna, porque responde a la necesidad de un entretenimiento que señale un camino de salida. Y nos emocionamos trabajando, porque, en mi opinión, Vivian [Oliveira, guionista] tiene mucho talento, tiene una mano única para el melodrama de calidad. La temática en sí ya nos remite a otro lugar... Por ejemplo, a las memorias de infancia de una época en que veíamos a Charlton Heston en Los diez mandamientos, de Cecil B. DeMille, pero con otra visión. La emoción es un atributo fuerte de la película.

P. Usted ha citado la película de DeMille con Heston. ¿Le sirvió como inspiración en algún momento?

R. Fue la referencia para la telenovela. Hay pocas películas sobre el tema, y series menos aún. Pero yo podría filmar el mar Rojo abriéndose de mil maneras. Elegí esta, la de Heston. Hicimos una presentación iconográfica basada en esa película, también para la escena en que Dios escribe los diez mandamientos. No queríamos volver a inventar la rueda sobre un tema como este, universal, sino ser lo más fieles posible.

P. La megaproducción es sin duda un aliciente de la telenovela y de la película. ¿Qué puede comentar sobre esto?

R. Sí, Record invirtió mucho en la producción. En la telenovela, comenzamos con un presupuesto de 700.000 reales (173.061 dólares) por capítulo. Fue la primera vez que la empresa invirtió en viajes al extranjero para grabar. Las imágenes que mostramos del monte Sinaí son del monte Sinaí. El Nilo es el Nilo. Hicimos stock shots del río, filmamos muchas escenas en el desierto de Atacama, en Chile, y construimos una inmensa ciudad escenográfica.

P. La finalización de Los diez mandamientos-La película también fue especial, hecha por una empresa de Estados Unidos.

R. Esa empresa hizo los efectos especiales de la séptima plaga y de la apertura del mar Rojo. Pero para volver a montar las escenas de la telenovela en el cine tuvimos que remasterizar todo el material. Fue un proceso de trabajo hercúleo, a lo largo de un mes, 24 horas al día. En resumen, la técnica fue de cine, pero la producción fue de telenovela.

P. Al ver la película, las actuaciones parecen bastante cargadas. ¿El objetivo era trabajar en este disco más caricaturesco?

R. Sí, pero las escenas de la película por si solas son más cargadas. La telenovela no tiene ese registro todo el tiempo. Tenía un núcleo más leve, de comedia, otro de romance, de acción y aventura..., que, en la película, tuvimos que suprimir. De cualquier manera, la emoción fue la tónica de la historia.

P. ¿Cómo fue su proceso creativo? ¿Tuvo que negociar muchas cosas o tuvo libertad?

R. La gran preocupación de Vivian con el guion era ser fiel a la Biblia, así como la mía en la dirección y la de la empresa en general. Querían que fuésemos fieles. Pero representar lo que está escrito está sujeto a interpretaciones, a veces, por lo que creábamos representaciones visuales de una determinada secuencia, como la muerte de los primogénitos, y le presentábamos la propuesta a la junta. En general, trabajábamos de acuerdo con lo que ellos creían. Fue un proceso tranquilo, cotidiano, desde el principio.

P. ¿Cuál es la gran diferencia entre el final de la telenovela y el de la película?

R. En el cine tenemos la escena del becerro de oro, que en la televisión termina cuando Moisés tira la figura al suelo y la rompe. En la película, la secuencia continúa, los revoltosos son asesinados y, al final de la jornada de Moisés, está Josué como líder del ejército, que cuenta la historia.

P. ¿Cómo lidia con las críticas positivas y negativas a Los diez mandamientos?

R. Siempre hay gente a la que le gusta y gente a la que no le gusta. Hay quienes la critican solo por la temática. Me esforcé al máximo para producir con la más alta calidad posible, llegué a filmar 50 escenas al día. Espero que la crítica especializada entienda que es una transposición de la telenovela al cine. Mucha gente me pregunta cómo me siento con mi debut en el cine... Esto no es cine, es una telenovela en la pantalla grande. Todo tiene su espacio y su público fiel.

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