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‘Los Diez Mandamientos’, el milagro de los ingresos

La película brasileña, basada en la Biblia, entra en una de cada tres salas de cine del país y vende tres millones de entradas antes de su estreno

No es poco el esfuerzo de los directores de creación del cine del mundo entero para hacer películas que embelesen al público y, si es posible, den dinero suficiente para alimentar a toda la cadena involucrada en una producción cinematográfica (además de financiar otras películas). En Brasil, ese mérito es en estos momentos del canal de televisión Record, que pertenece al obispo evangélico, telepredicador, escritor y empresario Edir Macedo. Y así será hasta que alguien supere el rotundo éxito de Los Diez Mandamientos.

Primero fue la telenovela, que, con la trama bíblica de la liberación de los judíos de las manos de los egipcios por parte de Moisés, desbancó a TV Globo del puesto de reina de la televisión brasileña en sus momentos de mayor audiencia (una hazaña sin precedentes en los últimos 40 años) y llegó a 3,5 millones de hogares. Ahora surge Los diez mandamientos-La película, un largometraje de dos horas editado a partir de los 176 capítulos de la serie —que se emitió de marzo a noviembre de 2015, y actualmente está disponible en las plataformas Netflix y R7 Play— y que rompe con todos los récords.

La película acaba de llegar a las más de 1.000 salas comerciales (una de cada tres del país, donde hay 3.001 cines en total) que la esperan en todo Brasil a partir de este jueves, 28 de enero, y ya casi tres millones de espectadores han comprado sus entradas, sedientos por ver el mar Rojo abrirse de nuevo ante sus ojos. En cifras exactas, fueron 2,4 millones de entradas solo en los 20 primeros días de preventa, una práctica hasta hoy poco común en el mercado cinematográfico brasileño, pero que ha demostrado su eficacia con un producto que moviliza a tantos fans. Listas para pasar a la historia gracias a ellos, Paris Filmes y Downtown Filmes, las distribuidoras del largometraje, tienen la meta de superar el mayor éxito del cine brasileño hasta hoy: Tropa de élite 2 (2010), con 11 millones de espectadores.

El enamoramiento parece natural: un profeta libera a un pueblo oprimido con la ayuda de siete plagas enviadas por Dios, tal como describe la más famosa de las historias de la Biblia, nada menos que el mayor superventas de todos los tiempos y el único libro declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y eso, para entretener a un Brasil en años de crisis económica, política y social y con el ánimo derrotado. "La gente está pesimista, y Los diez mandamientos presenta un mensaje de esperanza, de un pueblo oprimido que se libera. Creo que la elección de esta temática fue muy oportuna, porque responde a la necesidad de un entretenimiento que señale un camino de salida", opina Alexandre Avancini, que dirigió la novela y la película.

Pero hay algo más que coincidencias oportunas en este caso de éxito de TV Record, que está vinculada, por medio de su dueño, a la Iglesia Universal del Reino de Dios. La intensa campaña de marketing que se viene desarrollando desde la telenovela se ha intensificado con la película. Incluye vídeos con declaraciones entusiastas de personalidades como la cantante de funk Anitta y la cocinera Palmirinha en internet, reportajes extensos en programas como Domingo Espectacular, de TV Record, y menciones constantes en los cultos evangélicos de la Iglesia Universal.

En el culto evangélico en que EL PAÍS estuvo presente, a las peticiones de ofrendas que ya son habituales (diezmos y otras contribuciones que se pueden hacer en efectivo o mediante pago con tarjeta de débito o crédito, pues la Iglesia pone a disposición las máquinas lectoras), se añadieron sobres con el logotipo de la película, distribuidos por trabajadores que vestían una camiseta negra promocional en la que estaba escrito Los diez mandamientos, por un lado, y #YoVoy, por el otro. En la tienda oficial del gigantesco Templo de Salomón (unidad de la Iglesia Universal de la zona este de São Paulo, con arquitectura semejante a la de la construcción bíblica) se venden a 28 reales (6,8 dólares), mientras que en tiendas independientes el modelo está disponible por 29,90 reales (7,30 dólares), con una opción en color blanco.

Los pastores hablaban de "recaudar para comprar entradas de cine que se distribuirán entre quienes no puedan pagar" para ver una historia "de inmenso valor", "ideal para congregar a la familia". Los colegas de culto preguntaban, preocupados: "¿Aún conseguiré entradas? ¿Es cierto que se están acabando?" Tal fue la movilización de algunos que se compraron sesiones enteras para la proyección privada de la película. Solo en Recife, según un reportaje de UOL, un comprador que dijo estar "vinculado a la Iglesia Universal" compró 22.700 entradas de una vez, lo equivalente a dos semanas enteras de proyección, por un total de 220.000 reales (53.701 dólares).

Una "interpretación fiel"

Si alguien tenía falsas esperanzas, es bueno avisar: Los diez mandamientos-La película es una cuestión de fe, de mercado, de entretenimiento... no de cine.

En términos narrativos, algunas fuentes afirman que, así como la hija de Edir Macedo revisaba ella misma los guiones de la telenovela, firmados por Vivian de Oliveira, algunos obispos vinculados a la dirección de la empresa hicieron lo mismo con la película para evitar escenas incoherentes con "una interpretación fiel de la Biblia".

Por su parte, la frenética edición del largometraje, que se esforzó por hacer caber una telenovela entera en un par de horas, cuenta con el conocimiento previo del espectador sobre la Biblia para garantizar la propia comprensión de la historia y renuncia a tramas menores y al ritmo menos acelerado de la televisión. Las actuaciones caricaturescas, que se salvan en algunos pasajes sensibles de Moisés (William Winter) y Aarón (Petrônio Gontijo), pesan a los ojos, sobre todo, del espectador que vea tan solo la película. Como atractivo, el largometraje anuncia escenas adicionales que enlazan con la segunda temporada para la televisión, que se estrena, con 60 capítulos, a partir de marzo.

Estéticamente, poco en ella recuerda a una obra como Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille, que le valió muchos elogios a Charlton Heston por el papel protagonista y fue la gran referencia estética de Avancini. "Espero que la crítica especializada entienda que es una transposición de la telenovela al cine", dice el director, temeroso, pero consciente de que aprovechó un 90% del material de la televisión para el largometraje y orgulloso del trabajo. "Mucha gente me pregunta cómo me estoy sintiendo con mi debut en el cine. Esto no es cine, es una telenovela en la pantalla grande".

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