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CRÍTICA / LIBROS

17 maneras de mirar

Diecisiete relatos de Jeanette Winterson que, tras ver la luz en revistas como 'The New Yorker' o 'Granta', se publican reunidos

¿De dónde viene la imaginación, en qué oscuros y atávicos recovecos del cerebro se cuece? Los científicos se inclinan por pensar que es el resultado de una compleja actividad de las redes neuronales, aunque en el caso de la británica Jeanette Winterson (Manchester, 1959) sea evidente que tiene su origen en las ganas tremendas de escapar de una infancia desesperada y solitaria como niña adoptada por una fanática pareja de la Iglesia Pentecostal. Un ambiente presente en la novela Fruta prohibida, omnipresente en ese aldabonazo que es la autobiografía ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? y que vemos reaparecer aquí en ”Salmos”, el cuento que cierra este libro: “Salmos vivía tranquilamente en una conejera al fondo del jardín y todos los días iba a sentarme a su lado y le leía la historia de uno de sus tocayos de la Biblia. Era una mascota muy atenta”.

Diecisiete relatos que, tras ver la luz en revistas como The New Yorker o Granta, se publicaron reunidos en 1999 y de los que se desprenden los efluvios del universo libre y transgresor que Winterson ha sabido construir libro a libro hasta llegar a convertirse en la prestigiosa escritora que hoy es. Porque mientras la mayoría de autores y autoras se limitan a regurgitar la imaginación de sus antecesores, cuando no de sus colegas más inmediatos, esta inglesa rebelde se pone la literatura por montera y la reinventa. Si se ha reinventado a ella misma, leyendo cuando era adolescente en orden alfabético todos los libros de la biblioteca pública más cercana y escapando a Oxford en un Morris Minor para convertirse en escritora, ¿cómo iba a dedicarse al arte del refrito?

Buena parte de los universos que hallamos en sus obras más extensas se dan cita aquí. Universos nada realistas, muchos de ellos de alto contenido onírico y altamente sugestivos. Algunos, como “El fin el mundo”, homenaje descarado a Las ciudades invisibles de su admirado Italo Calvino, nos remiten al ambiente futurista de su novela Planeta azul. Mientras un regusto a Escrito en el cuerpo dejan las páginas libertinas de “La poética del sexo”. Para atraparnos definitivamente con esas dos inquietantes joyitas que son “Desaparición I” y “Desaparición II”.

Aunque la Winterson más honda nos llega en aquellos relatos que, con protagonistas más o más evanescentes, se dedican a rondar las dobleces de la condición humana: “¿Qué ocurre cuando la vida acumulada se vuelve tan pesada que, de la noche a la mañana, arroja a la nada el equilibrado yo” (“Un cuadro verde”). O bien “No me da miedo lo que soy. Lo que me asusta es ver lo que no soy”, como leemos en el relato que da título a este libro.

El mundo y otros lugares. Jeanette Winterson. Traducción de Alejandro Palomas. Editorial Lumen. Barcelona, 2015. 215 páginas. 17,90 euros.

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