Laura Bozzo: “No se van a librar de mí. He vuelto”

La conductora del 'talk show' más visto de México regresa a Televisa con un programa nuevo. Ella nos cuenta en qué consiste

La presentadora regresa a Televisa, al prime time que ella misma instauró con 24 millones de personas pegados al televisor durante una hora y 15 minutos. Este jueves Laura Bozzo explica desde el otro lado del teléfono su regreso

Laura Bozzo prometió que iba a volver y volvió. Que se preparen, según ha advertido, sus próximas víctimas: los desgraciados. Así es como les grita en directo a quienes considera culpables de haber engañado a su esposa, a su hija, a cualquiera: "¡¡Que pase el desgraciado!!". La presentadora regresa a la cadena más grande de Latinoamérica, Televisa, al prime time que ella misma instauró con 24 millones de personas pegados al televisor durante una hora y 15 minutos. Este jueves Laura Bozzo explica desde el otro lado del teléfono su regreso: "Pedí a la cadena que me diera un tiempo para crear un formato nuevo y ahora puedo decir que Laura ha vuelto". 

No ha pasado ni un mes desde el último episodio de Laura en México, el 'talk show' diseñado a su medida que comenzó en febrero de 1998 en Perú y que ha ido transmitiéndose de canal en canal por casi todo el continente. Las polémicas le han acompañado desde sus inicios. Con la despedida de Laura en diciembre, Televisa despejaba una de las acusaciones más fuertes que ha recibido en toda su historia: el Gobierno mexicano había abierto una investigación por una supuesta violación de los derechos de los menores. Laura había traspasado su vasto límite al cubrir el caso de unos adolescentes que asesinaron a un joven de 12 años en Chihuahua, norte de México. "Un niño que tortura no es un niño", declaró entonces, y se mostró firmemente decidida a favor de que se juzgue igual a menores de edad que a los adultos por homicidio. Muchos creían que había tocado fondo, que era su fin. Pero no ha sido así.

Bozzo habla de ella misma en tercera persona. Su voz tiene un tono siempre más elevado de lo necesario y apunta directamente al grano, pese a que ha recibido instrucciones de no dar ninguna entrevista ni adelantar detalles hasta la fecha del estreno. Habla de Laura orgullosa, como encantada de haberla conocido: "Va a hacer justicia, a cumplir los deseos de mucha gente".

A sus 64 años pretende revolucionar los formatos televisivos convencionales. Este jueves ha irrumpido en su recién estrenado perfil en la red social Periscope para anunciar el nuevo programa. No ha adelantado cuándo será, pero en declaraciones a EL PAÍS ha revelado que el objetivo es integrar la televisión con las redes, para ello los espectadores le enviarán vídeos contando sus problemas por ese canal y un equipo seleccionará los casos: "Siempre he tratado de reflejar la sociedad real en mi programa y la realidad cambió", explica Bozzo emocionada con tanta innovación. "Estoy aprendiendo. Hoy usé por primera vez Periscope y ni siquiera sé si se logró ver bien", confiesa.

La polémica presentadora reconoce por teléfono que su anterior programa se había desgastado, que había perdido el control sobre él. Pero insiste en que con el nuevo vuelve a la carga. Los jóvenes han pasado a ser su público objetivo: "Nos centraremos en el ciberbullying, porque es en las redes sociales donde están los desgraciados hoy en día", cuenta. Todo parece indicar que el formato cambia, pero no la esencia: presentar casos supuestamente reales, donde personajes de los sectores populares exponen sus miserias y ella derrocha gritos e insultos. "Dios me dio un don para enganchar con el pueblo", declaraba en una entrevista a este diario. “No importa la credibilidad sino el flujo emocional. Tiene éxito en un país como México con un bajo nivel educativo, católico y acostumbrado a la culpa”, explica el crítico de televisión Álvaro Cueva.

Cuando en noviembre se conoció la noticia de que el show de Laura llegaba a su fin, saltaron todas las alarmas. La presentadora zanjó el tema enseguida: "Yo estaré en Televisa hasta el último día de mi vida", advirtió. Hoy lo remata: "No se van a librar de mí".