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“Mis agonías son más luminosas por la mañana”

Iván Ferreiro será el primer concierto de Los Matinales que organiza EL PAÍS

Fue líder Pirata. Aquello acabó en 2004 y levantó el vuelo, ni solo ni mal acompañado, con su hermano Amaro. Desde entonces Iván Ferreiro (Nigrán, 1970) ha publicado seis trabajos. El séptimo se llamará Casa y está en camino. Actúa el próximo 30 de enero en el Teatro Nuevo Alcalá

Dejó de llover en Nigrán (Pontevedra) justo antes del mediodía mientras Iván Ferreiro miraba por la ventana. Está en su casa, se marchó hace unos meses cuando la coraza que se fabricó a sí mismo empezó a romperse. Dice que le entraba aire por la escafandra y necesitaba un sastre que le cosiera los agujeros y le pusiera un respirador nuevo, un mejor casco y un visor claro. Con ese traje (casi) terminado vuelve a Madrid el sábado 30 de enero para actuar en el primero de Los Matinales que EL PAÍS organiza por su 40º aniversario.

Ferreiro (Nigrán, 1970) defiende la magia diurna, “aunque siempre se hable de la nocturna”. “Mis propias agonías son más luminosas por la mañana”. Saldrá al escenario del Teatro Alcalá a una hora (13.00) y con un público poco habituales. “Esa hora tiene una limpieza especial, es una forma distinta de escuchar la música, los más jóvenes e incluso los padres con sus hijos no se tienen que preocupar por la hora y la gente llega al concierto sin el peso de todo el día. Y yo también”.

El líder de Los Piratas hasta el 2004 y planeador no tan solitario desde entonces —su hermano Amaro es escudero—, se toma sus tiempos. Para todo. También para contestar a un ¿qué tal?. “Rehaciéndome. Cuando se está en un momento difícil, ese momento es el de pensar en uno mismo”. Después de Val Miñor - Madrid: Historia y cronología del mundo (WM Spain, 2013), el último disco del que se dijo era un LP de felicidad sin penas ni dramas, Ferreiro supo que para seguir tenía que frenar: “Se avanza o se huye hacia delante. Yo prefiero avanzar armado, fuerte y seguro”.

Algo ha debido curar el chirimiri gallego porque lo que había dejado de importarle, ha vuelto: “Cuando me vine todo me hacía un poco de daño y me sentía frágil ante las injusticias y ante lo que me indignaba”. Ahora, aunque sigue sintiéndose expuesto y le da miedo leerse después de hablar, cree que hay tomar cartas en el asunto. Se refiere a la política, entre otras cosas, y asegura tener un lío no precisamente pequeño. “Yo ya no sé quién es quién ni en las empresas, ni en el planeta tierra, ni en ningún sitio”.

A pesar de su aparente timidez contesta a cualquier cosa como si lo hubiesen abierto en canal y no hubiese ningún otro día después de mañana. “Tiendo a decir la verdad y el mundo no es tan transparente. A veces necesito vivir ensuciándome la vida, y si tengo el culo sucio, no soy capaz de decir que no lo tengo”. En esa claridad y sin presión, de repente se cuela la cuestión del final de este periodo que él adjetiva como “entrediscos”.

Se desprende de la información básica: solo le faltan tres o cuatro canciones al próximo disco y se llamará Casa. “Val Miñor fue la subida yesto será la bajada”.

Se queda un rato pensando al otro lado del teléfono. “A veces con el amor nos olvidamos de nosotros mismos”. El proceso de reconstrucción de sí mismo fue también el de este nuevo trabajo.

¿Qué hay en esa Casa?. “Pues...hay veces, no muchas ni tampoco pocas, que pienso en ti”.