El ‘Pablo Escobar’ peruano tendrá serie de televisión

Demetrio Chávez, 'Vaticano', se enamoró de una popular presentadora de TV en los noventa, y pagaba al asesor de Fujimori para sus 'narcovuelos' en la selva

Unas zapatillas deportivas de color naranja sobresalían en el outfit de Demetrio Chávez Peñaherrera, alias Vaticano, el miércoles 13 cuando recobró su libertad. Fue el más importante narcotraficante peruano —preso desde 1994— y terminó su condena de 22 años en pleno escándalo sobre Kate del Castillo y Joaquín El Chapo Guzmán, por ello es natural el paralelo entre sus historias: hijos de familias pobres y excluidas en pueblos aislados, seguros de corromper a las autoridades, deslumbrados por mujeres bellas de la televisión. Vaticano retomará el proyecto de una serie de televisión autobiográfica, y el investigador en cuyo libro se basa el guión confirmó a EL PAÍS que será una coproducción colombiano-peruana.

"También están interesados un canal mexicano y uno español, es que la historia se presta porque en el narco la cadena incluye operadores de varias nacionalidades", anota Hugo Coya, el periodista que dedicó dos años a entrevistar a 74 personas y analizar documentos desclasificados del Gobierno estadounidense y la DEA para publicar en 2011 Polvo en el viento. Vaticano: esplendor y miserias de un narcotraficante, con el sello Aguilar.

"Me quedo en el Perú, vamos a hacer la serie. Ya he hablado con la productora Michelle Alexander y vamos a ver qué pasa", dijo Chávez a los periodistas que aguardaban afuera de una prisión de máxima seguridad en Lima Este.

"En 2011 firmamos un contrato con Michelle porque el libro tenía un propósito deliberado: ser la base para un documental y una serie de televisión, pero en ese momento los canales fueron cautos porque en la historia hay implicancias políticas muy fuertes, y estábamos en medio de una campaña electoral", revela Coya, autor de cuatro libros de no ficción, uno de ellos llevado al cine en Hollywood. Alexander es una de las más prolíficas productoras de series y telenovelas en Perú.

Para Coya, "lo ocurrido a raíz de la captura de El Chapo y la profusión de narcoliteratura hacen que ahora Vaticano pueda trascender la escena nacional".

En 2010, el escritor se propuso indagar qué hay que hacer para que alguien muy pobre pudiera convertirse en el mayor narco del Perú, a quién tenía que sobornar, y descubrió cómo se diferenció de los otros narcoproductores.

"Él creció en el negocio porque en un pueblo de la selva central, Campanilla, desarrolla una variedad de pasta básica de cocaína de altísima pureza y ganó fama en el mundo del narcotráfico porque por cada 1.000 kilos de pasta podía obtener 1.000 kilos de cocaína. Esto llegó a oídos de Pablo Escobar, quien se asocia a él por algunos años, suficiente para que gane millones de dólares. La DEA empezó a perseguirlo, pero él se enteraba antes de que llegaran los agentes y escapaba", comenta a EL PAÍS.

Vaticano acordó con los habitantes de Campanilla y los jefes militares acondicionar una carretera nacional para usarla como una narcopista, y el Gobierno de EE UU pidió al presidente Alberto Fujimori detener las acciones del narco. Ante la presión internacional y la desconfianza de la DEA, detalla Coya, Vladimiro Montesinos, el asesor de inteligencia del presidente, exigía 50.000 dólares y luego 100.000 mensuales para mantenerlo informado acerca de las operaciones, pero Vaticano no aceptó el incremento y se fugó a Colombia, con el apoyo de los hermanos Rodríguez Orejuela.

"Más guapa la mujer, más duro eres"

En 1992, bajo la identidad falsa del empresario maderero Camilo Ferrer, conoció y se enamoró de Susan León, una reina de belleza, modelo y presentadora de televisión. Un oficial de policía que investigó a varios narcotraficantes le dijo a Coya que la compañía de las mujeres exuberantes mostraba no solo la prosperidad, sino el poder de seducción.

La modelo pasó el año nuevo de 1994 con él en Colombia y le dijo: "si estás en algo chueco, déjalo porque solo así te podría hacer caso". Él le pidió un año de plazo, pero poco después fue detenido en Cali. Entonces, ella descubrió el verdadero nombre y ocupación de su galán.

Ante un tribunal, en 1996, Vaticano dijo que el asesor presidencial Montesinos le cobraba 50.000 dólares para dejarle operar los vuelos en Campanilla, y entonces su exaliado lo castigó en la prisión.

Según un médico que lo examinó, a Chávez le practicaron una craneotomía, una cirugía para provocarle lagunas mentales. La prensa reportó entonces que en el juicio, el acusado tenía síntomas de haber sufrido electroshocks. Pasadas dos décadas, parece no tener secuelas y ha pedido a los jóvenes que no sigan su ejemplo.