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Dago García, el 'rey' de la taquilla del cine en Colombia

Sus comedias son destrozadas por la crítica, pero aplaudidas por los espectadores

El consejo que Dago García (Bogotá, 1962) siempre le da a sus alumnos es que ignoren en lo que más puedan a sus profesores. Tal vez lo dice por su propia experiencia. Desde hace siete años él ignora a los críticos de cine, que en esa industria vendrían siendo lo mismo que los maestros en una universidad. Sabe que sus películas siempre son destrozadas por la crítica y por eso no lee lo que se escribe de ellas. Dago García es un hombre de televisión que hace cine. Él mismo insiste en decir que no es un cineasta, así en un año haya llevado a la pantalla grande hasta cuatro historias y sus películas sean taquilleras.

En estos días reiteró que lo suyo es llenar salas de cine. Uno al año no hace daño 2, una película que retrata el comportamiento promedio de los colombianos cuando beben licor, superó en un fin de semana de diciembre a Star Wars: el despertar de la fuerza. Mientras la de García tuvo 354.000 espectadores, la saga cinematográfica alcanzó los 247.699. García, vicepresidente de producción del Canal Caracol, ha sabido cómo lograr estrenar cada año desde 1999 al menos una película. Desde entonces lo hace todos los 25 de diciembre y cuando mejor le va también en Semana Santa y mitad de año.

“Mis películas son para vacaciones. Son comedias blancas, ligeras, que representan a la clase media del país, que es la mayoría”. Sus historias no tienen grandes tragedias y los protagonistas encuentran como salirse con la suya. Aunque siempre pierden el objetivo que buscaban ganan algo más importante: una amistad, una lección de vida. Historias que, según García, “encajan con el espíritu de vacaciones”.

Su aporte al 'otro' cine

Sus películas son tildadas de “baratas” por los críticos. Él responde que “son rentables”. Explica que después de que tiene una idea, adecúa la producción según al presupuesto. Mucho o poco, siempre deben ser rentables. Por eso, tiene guiones escritos para los próximos diez años. “Siempre que estreno una, ya sé cuál será la próxima”, explica.

La rentabilidad de la que habla no solo le ha servido para hacer las películas que se le antojen, también ha sido clave para que Dago García Producciones (su productora) le inyecte recursos a otro tipo de proyectos. El abrazo de la serpiente, recién nominada a los Premios Oscar como mejor película extranjera, es una de esas. “Son proyectos en los que creo y en los que tengo el gusto de colaborar. No digo que sin nuestro aporte no se harían, pero si a mis historias les va bien, a la productora también y así podemos apoyar películas como esa, diferentes a las que hago”, dice.

También ha estado detrás de otras cintas como Cazando luciérnagas, del director Roberto Flores Prieto, que logró varios reconocimientos internacionales, y de documentales como El valle sin sombras de Rubén Mendoza. “Yo sé que mis películas no ganarían premios ni festivales, por eso también le apuesto a otra clase de cine y ahí me doy gusto”, asegura desde su oficina en Bogotá, a donde llega antes de que amanezca. Cuenta que padece de insomnio y por eso aprovecha el tiempo desde muy temprano.

“Me despierto a las tres de la mañana y empiezo a producir”. Además de las películas que escribe, produce y coproduce, está detrás de telenovelas como Escobar, el patrón del mal (sobre Pablo Escobar) que han logrado darle la vuelta al mundo. “Y si pudiera haría más. Siempre tengo una idea por desarrollar”, dice. Anuncia que en los próximos días se aventurará en un género inexplorado hasta ahora por él. Coproducirá con Argentina una película de suspenso.

“A la gente le gustan las emociones primarias: reír, llorar, suspirar, sentir miedo”, asegura. Él lleva más de quince años haciendo reír a sus espectadores, ahora espera despertarles el miedo y seguir cargando, así a la crítica no le guste, el título del rey de la taquilla del cine en Colombia.