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San Sebastián 2016 resuena en la fiesta de la tamborrada

La capitalidad cultural europea da inicio a su programa en medio de un estruendo festivo de tambores y barriles

San Sebastián

San Sebastián está de fiesta por un doble motivo. Honra a su patrón con redoble de tambores y barriles durante 24 horas ininterrumpidas y, a la vez, celebra con los mismos honores su designación como capital europea de la cultura en 2016. Lo primero ya es una tradición, pues ocurre todos los años cada 20 de enero; lo segundo es un añadido extraordinario que el Ayuntamiento de la ciudad ha querido incorporar al día de la tamborrada para promover entre la ciudadanía el espíritu central de la capitalidad donostiarra: “Cultura para convivir”.

La escultora Cristina Iglesias recibe el Tambor de Oro de manos del alcalde de San Sebastián, Eneko Goia. JAVIER HERNÁNDEZ

La izada de la bandera de la ciudad a los sones de la Marcha de San Sebastián marca desde la pasada medianoche el inicio de los actos festivos. Este año 2016, junto a la enseña donostiarra también se elevaron una ikurriña y la enseña de Europa, el primero de los guiños que San Sebastián ha querido tener con el arranque oficial del programa de la Capitalidad Cultural Europea, que este año comparte con la ciudad polaca de Wroclaw.

Todos los años se renueva la misma ceremonia solemne, desde la izada hasta la arriada de la bandera, dando arraigo a la celebración más popular y musical de cuantas se ofrecen en el calendario festivo donostiarra. Pero este año ha sido diferente. En el frontispicio de la Biblioteca municipal, epicentro del inicio de la fiesta, se leía en grandes caracteres la frase "Cultura para convivir" en varios idiomas, el eje central que marcará los actos de la capitalidad cultural, cuya inauguración oficial está prevista este sábado 23 de enero.

En una plaza de la Constitución abarrotada de personas, con las balconadas engalanadas con lienzos blancos y azules (los colores que identifican a la ciudad), el momento grandioso de la izada ha provocado una explosión de júbilo entre los donostiarras. Sonaba el himno de la ciudad con las voces del Orfeón Donostiarra mientras los tamborreros de la sociedad gastronómica Gaztelubide interpretaban la marcha y la danzaban sobre el escenario los bailarines de Kresala.

Cristina Iglesias y Alberto Iglesias, en los extremos, celebran junto a Karlos Arguiñano y Ainhoa Arteta la fiesta de San Sebastián en la sociedad Gaztelubide.

Donostia 2016 ha tenido un protagonismo especial en el inicio de la jornada festiva, cuyo guion de se vio alterado esta vez para dar resonancia al proyecto de la capitalidad cultural. Voces, músicos y tamborreros interpretaron el himno europeo, un fragmento de la Novena Sinfonía de Beethoven, que se vio deslucido cuando un numeroso grupo de personas acompañó la música con una sonora pitada.

Al alcalde de la ciudad, Eneko Goia (PNV), le correspondió el privilegio de izar la bandera donostiarra; las hijas de Vicente Zaragüeta, presidente del Aquarium recientemente fallecido, alzaron la ikurriña, y la escultora Cristina Iglesias, galardonada este año con el Tambor de Oro, elevó la bandera de la Unión Europea.

La bandera de San Sebastián 2016 ha ondeado, simbólicamente, en todos los actos de la fiesta donostiarra, no solo en su flamante inicio. Ese era el propósito de la oficina del proyecto cultural que dirige Pablo Berástegui: popularizar la capitalidad cultural durante el día más grande la ciudad, la fecha en que miles de personas inundan de tambores y barriles las calles de la ciudad. Durante 24 horas, en todos los rincones de San Sebastián suenan las marchas del compositor Raimundo Sarriegi, interpretadas por un total de 135 tamborradas de adultos que suman a 16.459 personas y los 4.000 niños que participan en la tamborrada infantil, otro de los momentos más seguidos de la fiesta.

El tambor mayor de Gaztelubide, José Ramón Mendizabal, dirige el inicio de la fiesta donostiarra.

En medio del estruendo general de tambores y barriles, lo típico cada 20 de enero, la cultura ha estado muy presente en toda la jornada. Al mediodía, un mosaico de ilusiones infantiles toma la ciudad. Un esmerado dispositivo organizativo consigue concentrar frente al Ayuntamiento, en los Jardines de Alderdi Eder a 4.000 pequeños soldados inflados de ilusión y presos de la intranquilidad por comenzar a batir sus palillos sobre el tambor.

Los adultos hacen un paréntesis y detienen su marcha para ceder el testigo de la fiesta a los niños. Es el turno de los menores, que este 2016 también han tenido un guiño con la capitalidad cultural. Una marea de colegiales donostiarras, ataviados con trajes napoleónicos, ha acompasado los sones de la Marcha de San Sebastián con otros 3.000 tamborreros de Wroclaw. Estaban separados por 1.672 kilómetros de distancia, pero unidos por el mismo espíritu que les hermana como capitales europeas de la cultura.

"Hoy es el día de nuestro patrón, un día que nos une, un sentimiento único que los donostiarras disfrutamos. Somos capital cultural europea junto a la ciudad polaca de Wroclaw, a la que queremos agradecer su pasión por aprender nuestras marchas", ha dicho el tambor mayor que ha dirigido las canciones de la fiesta a la vez que lo hacían los infantes polacos.

El foco de la fiesta, ya de un modo más solemne, se ha concentrado después en el salón de plenos consistorial, escenario de la entrega del Tambor de Oro de la ciudad, la distinción más entrañable que otorga la ciudad y que este año ha recaído en la escultora donostiarra Cristina Iglesias, que ha estado apadrinada por el exministro de Educación Ángel Gabilondo.

Gabilondo ha sido el encargado de glosar la figura de Iglesias, de quien ha destacado su concepción de la cultura como "espacios de justicia y de libertad para una vida digna". Goia ha puesto el acento en la conexión de la artista donostiarra con el proyecto de la capitalidad cultural: "Esa humanidad, ese respeto, ese trato persona a persona y esa exigencia de complicidad se vinculan claramente con uno de los grandes objetivos de nuestra capitalidad. Reivindicar a las personas como sujetos activos de la experiencia de la cultura y la creación".

Emocionada y agradecida, Iglesias ha tomado el tambor que le convierte en embajadora de San Sebastián por el mundo. "Habéis puesto un foco en el arte contemporáneo, que es un lugar de reflexión, de encuentros con un lenguaje vivo capaz de construir espacios y que abren puertas en nuestro imaginario".

La galardonada ha deseado que San Sebastián 2016 convierta a la ciudad en "un referente del arte comtemporáneo en el mundo". Otro guiño cultural; otra conexión con la capitalidad cultural.

Momento de la izada de la bandera de San Sebastián en la plaza de la Constitución.

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