El duque de Osuna se reúne con su familia en El Prado

El retrato de Goya, procedente de la Frick Collection, se expone hasta el 24 de abril

Don Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pacheco, IX duque de Osuna (1755-1807), fue uno de los primeros y más importantes mecenas de Goya (1746-1828) desde mediados del decenio de 1780. Después de su muerte, el artista trabajó para su mujer y sus hijos hasta 1817. Una de las salas que el Museo del Prado dedica al genio, la 34 del edificio Villanueva, contiene algunas de las soberbias obras que el artista realizó para su protector: el retrato de la familia al completo, el de la duquesa de Abrantes o, muy cerca, el espectacular retrato de la marquesa de Santa Cruz, segunda hija de los duques de Osuna. Para completar este singular espacio familiar, desde hoy y hasta el 24 de abril el espacio cuenta con la presencia temporal del retrato que Goya realizó al duque hacia 1807.

Procedente de la Frick Collection de Nueva York, el retrato presenta al aristócrata de medio cuerpo, semblante sonriente y vestido de civil. Manuela Mena, la gran especialista en la obra del pintor de Fuendetodos, señala: “Goya podría haber pintado a su mecenas con alguna de las muchas condecoraciones que poseía, pero para reflejar su nobleza le basta con el aire y el semblante. Es un personaje al que el artista miraba con afecto, no como a otros retratados”. Añade Mena que el único detalle que indica su poder es el bastón de mando, “el mismo con el que su hijo juega en el retrato familiar completo”. Señalando ambas obras, Manuela Mena explica que ambas son una muestra del talento retratista de Goya y del afecto que sentía por los Osuna: “Junto a los Alba, eran la familia de mayor linaje de la época. Entroncaban con la Ilustración y la Modernidad. Los niños son guapos y transmiten la misma serenidad que sus padres”.

Xavier Salomon, conservador jefe de la Frick Collection, cuenta que la obra acaba de ser restaurada en el taller del Metropolitan de Nueva York, donde se le ha devuelto su colorido y aspecto original. Además, revela que la fecha de realización podría ser 1807 en lugar de 1798, tal y como se creía hasta ahora. “Llegaron a esta conclusión por la riqueza de la técnica y el colorido, pues Goya usó el lapislázuli, propio de la primera década del siglo XIX”, asegura el experto.

El magnate Frick

Al legar su riquísima colección a la ciudad de Nueva York, el magnate del acero Henry Clay Frick (1849-1919) impuso la condición de mantener todas sus obras maestras unidas, sin prestar ninguna obra a exposiciones en otros lugares. Xavier Salomon explica que la presencia de el retrato del duque de Osuna en Madrid ha sido posible porque este Goya fue adquirido después de la muerte de Frick, de manera que la obra no se ve afectada por aquella cláusula.

El retrato del duque y el de su familia han formado parte de la exposición Goya: The Portraits que se acaba de clausurar en la National Gallery de Londres. Allí se han podido ver 70 de los 150 retratos que Goya pintó a lo largo de su vida.

El viaje del Duque de Osuna a Madrid ha sido patrocinado por la Asociación de Amigos del Museo del Prado, entidad que ya tiene alrededor de 30.000 socios. Nuria de Miguel, presidenta de la Asociación, aprovechó ayer para invitar a los amantes del arte a participar y a que comprueben que con su ayuda se puede conseguir que el Prado cuente con obras invitadas de este calibre.