La ‘Ocho apellidos vascos’ italiana que bate récords en la taquilla

‘Quo vado?’, del cómico Checco Zalone, es el filme nacional más visto de la historia de Italia

El largo se estrenará en España

Checco Zalone es el nombre artístico de Luca Pasquale Medici. En el dialecto de la Puglia, la región de este cómico de 38 años, el apodo significa “menudo macarra”. Coherente, al fin y al cabo, con la arrogancia de los récords con los que está asombrando al cine en Italia: su última comedia, Quo vado?, acaba de superar los 52 millones de ingresos y convertirse en el filme nacional más taquillero de la historia del país. Todo ello, en tan solo 15 días. De hecho, en su fin de semana de estreno recaudó 22 millones, el triple que Ocho apellidos catalanes. Media Italia habla del “fenómeno Zalone”, al que ha felicitado hasta el primer ministro, Matteo Renzi. Y, mientras conquista su país, el filme se prepara a viajar por el mundo: para empezar, será distribuido por A Contracorriente en España, como adelantó a EL PAÍS su productor, Pietro Valsecchi.

Es una película que hace debatir. ¿Cómo es posible que un cómico italiano derrote a las superproducciones americanas?”, plantea Valsecchi —este periódico intentó en vano hablar con Zalone—. En efecto, un tipo que empezó cantando temas delirantes en la versión italiana de El club de la comedia le gana hoy el pulso a Star Wars: El despertar de la Fuerza. “Es una película sobre los defectos de los italianos. Y la gente quiere reírse, también de sí misma. Pero además es poética y toca temas como la ecología, la solidaridad o el amor”, lo explica Valsecchi. Una fórmula que recuerda, en parte, a Ocho apellidos vascos, con la que Quo vado? ha sido comparada. Ambas comparten varios aspectos: comedias hipertaquilleras, parodias de prejuicios eternos, capaces de confirmar su éxito incluso en varias entregas. Porque Zalone se ha batido a sí mismo: el récord precedente pertenecía a los 52 millones recaudados por su anterior película, Sole a catinelle.

Parte del secreto de Quo vado?, que ha costado 10 millones, se halla en una historia que se escenifica cada día en muchas casas de Italia (y España): Checcho (el propio Zalone) es un cuarentañero con síndrome de Peter Pan, que vive todavía con sus padres y mantiene un noviazgo que no se atreve a convertir en matrimonio. El otro pilar de su existencia es un puesto fijo de funcionario, pero una reforma de la Administración le obliga a tomar una decisión: o renuncia a su trabajo o lo mantiene, pero a miles de kilómetros de casa. Con el a la segunda opción, arranca la odisea de un hombre que pasa de no haber salido de su burbuja a ser enviado incluso al Polo Norte.

En el fondo, el viaje del personaje es tan sorprendente como el que ha afrontado su alter ego real. Criado en el profundo sur de Italia, tras una infancia de tardes en casa con los videojuegos, Zalone saltó a la fama con la parodia de un músico neomelódico que subía con su guitarra al escenario del programa televisivo Zelig. Su ascenso continuó con otro disparate: compuso un himno paródico para el Mundial de Fútbol de 2006 —Siamo una squadra fortissimi que fue sumando seguidores a medida que los azzurri avanzaban hasta la victoria final. A partir de ahí, Zalone ganó la seguridad suficiente como para dar el salto al cine. Y no se estrelló: tras un éxito relativo del primer filme, el segundo, Che bella giornata, ingresó 42 millones, a la sazón la película italiana más vista de la historia.

Luego, Zalone se ha superado dos veces más, hasta el actual récord, siempre con la producción de Valsecchi. Por delante, solo le queda Avatar, el mayor taquillazo de la historia de Italia, con 65,6 millones. “Vamos a superarlo”, presume Valsecchi. El productor describe a Zalone como “el amigo más divertido que tienes en casa, el que siempre te hace reír y bromea con todo” y se lanza a comparaciones muy osadas: “La gente percibe la autenticidad del autor. Es como Tati, una máscara a lo Sordi o Totó”. Por eso el productor aclara que nada tiene que ver el filme con el cinepanettone. Así se llama en Italia a una serie de comedias simplonas que cada año arrasan la taquilla en Navidad con su nueva entrega a base de chistes groseros y mujeres medio desnudas. “Esa fórmula consiste en: ‘Coge el dinero y huye’. Quo vado? en cambio es una comedia auténtica, inspirada en Risi, Scola o Monicelli”.

Sin embargo, entre críticas halagüeñas, Quo vado? también ha sufrido reseñas indignadas, pidiendo incluso la devolución del precio de la entrada. Sobre todo, se ataca un guion obvio, su escasa ambición y su intento de ser políticamente correcto, con chistes que contenten a todos. “Menos mal que no todas las críticas son positivas. No queremos hacer política, sino reírnos del sistema. Y todos, desde Renzi hasta mi chófer, hablan de Zalone”, se defiende el productor. Y, ante la posibilidad de que los premios del cine también ignoren a su filme, añade: “Los productores americanos decían: ‘Si no ocurre, iremos llorando a llevar nuestro dinero al banco’. Nuestro Oscar ya lo ganamos en las salas. Dos serían demasiados”.