Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
EN POCAS PALABRAS

Juan Carlos Mestre: “Hay que ampliar el significado del porvenir”

El escritor leonés, premio Nacional de Poesía en 2009, publica junto a Juan Carlos Monedero una nueva 'Cenicienta'

ampliar foto

Juan Carlos Mestre (León, 1957), premio Nacional de Poesía en 2009, acaba de publicar junto a Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, una revisión de la Cenicienta.

—¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Juan Carlos Monedero?

—Ha sido un trabajo muy gratificante, lo más parecido a tocar una pieza de piano a cuatro manos, completamente al alimón. Él se ocupaba de las palabras impares y yo de las pares. Nos hemos desobedecido a nosotros mismos para hacer esta nuestra Cenicienta: no hay madrastra opresora, no hay príncipe redentor, solo ciudadanos. Hemos intentado salir del surco de la historia ya contada, revolucionar unas palabras cansadas de ser siempre lo mismo.

—La editorial que publica el libro, Alkibla, revisa cuentos clásicos. Una Blancanieves relacionada con los refugiados de Tinduf, Un Patito feo sobre la anorexia… ¿Hay una labor reivindicativa detrás?

—El objetivo de la editorial y de nuestra Cenicienta es, creo, un trabajo de desobediencia crítica. Frente a las pautas del relato preestablecido, hay que intentar eliminar los arquetipos de dominación y los valores que no están en sintonía con las conquistas de los derechos sociales de, por ejemplo, las mujeres de hoy.

—¿Y no demanda la sociedad la presencia de esos cambios en las creaciones artísticas?

—La sociedad ha cambiado en su exigencia crítica, eso es lo positivo, pero los modelos pedagógicos no han metamorfoseado, permanece la melancolía de quienes saben que sus sueños no serán cumplidos. Las lecturas dominantes, no solo en literatura, también en cine y otras expresiones artísticas, repiten los sistemas de valores y dependencias ya establecidos: la resignación social, el milagro redentor propiciado por el poderoso… Si acaso cambia el marco, se actualiza el decorado, pero no la raíz. Nosotros hemos puesto nuestra pequeña contribución para intentar cambiar eso. Esta es una Cenicienta cuya literatura pretende ampliar el significado del porvenir, para los niños del futuro.

—¿Cómo está la salud de la literatura, de la poesía hoy?

—Hay una crisis de la lengua cuando se pone en duda la palabra. Y nuestra palabra está atacada por eufemismos, disfemismos…; en suma, la soberbia obstinación del poder para mentir. Pero la poesía, que es palabra en el tiempo, es la partícula elemental de la lengua de los pueblos. Resiste. Habla ante la multitud que no existe. Yo creo que, en España, la poesía está vivísima.

—¿Qué poetas o libros nos puede recomendar?

—Dentro de este buen estado de salud, creo que la gran poesía viene de la mano de mujeres. Gente como Chantal Maillard, Olvido García Valdés, Blanca Andreu… hacen una poesía de altísimo voltaje. Creo que no se había dado una eclosión así desde, salvando las distancias, la generación del 27.