Iñárritu lidera con ‘El renacido’ el triunfo latino en los Globos de Oro

El 'western' del mexicano gana los galardones a mejor drama, dirección y actor

Gael García Bernal y Oscar Isaac también se llevan premio

Al año siguiente de arrasar los Oscar con Birdman, el mexicano Alejandro González Iñárritu ha vuelto a seducir a Hollywood con El renacido, un drama de supervivencia que se llevó el premio al mejor drama, mejor dirección y mejor actor en los Globos de Oro. Las otras películas más nominadas de la noche, Carol y Spotlight, fueron meras comparsas del paseo de Iñárritu en los primeros grandes premios del año. 

La temporada de premios de la industria del cine estadounidense, un periodo aproximado de tres meses al principio del año donde se reparten galardones a discreción, tiene como una de sus piedras angulares los Globos de Oro, un evento que disfruta fama de gamberro y año tras año va perfeccionando esa imagen. Por resumir: según la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, organizadora del evento, la película dramática del año es El renacido, la mejor comedia o musical es Marte (sí, hasta el presentador Ricky Gervais hizo una broma sobre esta categoría), y las mejores series de televisión son Mozart in the Jungle y Mr. Robot. Pero especialmente brillaron tres nombres latinos: Alejandro González Iñárritu, Gael García Bernal y Oscar Isaac, que entraron en tromba por la puerta al reconocimiento de los latinos en Hollywood que el año pasado abrió sobre este mismo escenario la actriz Gina Rodríguez.

El estatus del mexicano Alejandro González Iñárritu en la industria del cine no tiene techo. El año pasado se quedó sin premios en esta velada pero arrasó en los Oscar. Este año recibió el premio como director por El renacido, una película épica de supervivencia en la que brilla Leonardo DiCaprio. La película ha tenido un enorme éxito en salas en Estados Unidos, donde este fin de semana, el de su estreno, ha logrado una recaudación por encima de las expectativas y ha pisado los talones a Star Wars. El rodaje ya es una leyenda por las dificultades que sufrió el equipo en escenarios naturales con temperaturas bajo cero. “Todas la películas son difíciles de hacer, pero esta es la más difícil en la que me he embarcado”, dijo el director mexicano. “El dolor es temporal pero una película es para siempre”. Iñárritu quiso tener un reconocimiento para su protagonista: “Leo, tú eres el hombre, tú hiciste esta jodida película, amigo mío”.

Media hora después, DiCaprio subía al escenario a recoger el premio como mejor actor con un auditorio puesto en pie. Desde que trascendieron las primeras imágenes de la película el nombre de DiCaprio suena para todos los premios. Es uno de esos años en los que la sensación de que este sí, esta vez sí, recibirá el gran reconocimiento. Ha sido nominado cuatro veces al Oscar sin éxito. “Este es un filme sobre la supervivencia, sobre el espíritu humano”, dijo DiCaprio, que devolvió a Iñárritu los elogios. “Nunca he tenido una experiencia como esta en mi vida”. El actor terminó comparando a su director con Stanley Kubrick. Los Globos de Oro dan dos premios por cada categoría importante, según la división de drama o comedia y musical. En la segunda ganó Matt Damon por Marte.

Junto a Iñárritu, fue la noche de dos actores latinos. El primero, una estrella mundial desde hace una década, el mexicano Gael García Bernal. “Estuve aquí por primera vez hace 16 años con Amores perros”, recordaba para EL PAÍS en la alfombra roja. El domingo recibió su primera selección y su primer globo de oro por el papel protagonista de Mozart in the Jungle, de Amazon. García Bernal ganó por delante de nada menos que Jeffrey Tambor, el padre transexual de Transparent que ganó el año pasado, o Aziz Anzari, el cómico de origen indio que ha debutado en Netflix con una genial comedia urbana, Master of None, sobre el amor y la amistad en los tiempos de Google. Mozart in the Jungle fue también premiada como mejor comedia del año en televisión.

Hace apenas dos años poca gente habría sido capaz de reconocer a Oscar Isaac. El actor de origen guatemalteco se terminó de consagrar como una estrella de Hollywood con el premio al mejor actor en una miniserie, el drama de HBO Show me a Hero, la vuelta a la tragedia callejera y la división racial del aclamado David Simon. En un encuentro reciente con EL PAÍS, Simon se asombraba de la vertiginosa carrera de este latino, que además esta temporada ha estrenado Ex Machina y es uno de los jóvenes héroes de la Alianza galáctica en El despertar de la Fuerza, la película más taquillera de la historia. “Ahora no me contestaría al teléfono”, decía Simon sobre Isaac.

“Es increíble, ha sido un año de locos”, decía Isaac en la sala de prensa. “Como humano me siento bien emocionado, como latino, orgulloso”. Isaac compartió la reflexión que muchas de las nuevas estrellas latinas hacen sobre su presencia en Hollywood: estamos ahí, pero aún no estamos ahí. “Todavía está sucediendo, no hay muchos como nosotros, es difícil para gente que no tiene la apariencia estándar de este país tener papeles importantes. Espero que la gente que hace las películas supere sus ideas sobre las etnias”.

La expectación que genera el cómico británico Ricky Gervais cada vez que se sube a presentar los Globos de Oro, y lleva cuatro, está plenamente justificada. Su atractivo consiste en que no se corta en poner a caldo a los presentes y quejarse de que todo es una farsa. No decepcionó, hasta el punto de que se está convirtiendo en un cliché. Desde que se rió de los comentarios antisemitas de Mel Gibson es su archienemigo. Este domingo volvieron a coincidir en el escenario. “Me encanta ver a Ricky cada tres años porque me recuerda que debo hacerme una colonoscopia”, dijo Gibson, con el que tuvo esa clase de momento divertido-pero-tenso que nadie sabe muy bien si podía haber acabado a puñetazos.

Una sala de fiestas del hotel Beverly Hilton con lo mejor de la industria se puso en pie para aplaudir a Sylvester Stallone, una de las estrellas más rentables de la historia que nunca había ganado un premio importante. Stallone empezó su carrera como estrella en Hollywood en 1977 con Rocky. Fue nominado entonces como actor y guionista, tanto en los Globos de Oro como en los Oscar. Cuatro décadas después, ha ganado el Globo de Oro como actor secundario de Creed, la excelente revisión de aquel clásico en la que deja una entrañable y poderosa interpretación de un Rocky Balboa viejo, cansado y enfermo que se decide a entrenar al hijo de su amigo muerto, Apollo Creed. “En la vida, nada se acaba hasta que se acaba”, dijo Stallone. Llamó a Balboa “mi amigo imaginario”, con el que habla de vez en cuando. Su personaje es ya un clásico. “Balboa vivirá para siempre porque habla de lo esencial de la vida. A la vida no se la derrota, el tiempo permanece. Morir es fácil, vivir es difícil”, dijo a la prensa un Stallone en tono de reflexión sobre una carrera que se acaba.

Igualmente emocionante fue el premio a Jon Hamm, que continuó su año de homenaje-despedida a uno de los personajes más memorables de la historia de la televisión, el ejecutivo de publicidad Donald Draper. Ganó el premio al mejor actor en la última temporada de esta serie ya mítica. Es la segunda vez que gana por este personaje, por el que ha estado nominado en seis ocasiones. Se mostró igual de humilde que cuando le dieron el pasado verano un premio Emmy que le habían negado durante toda la serie y que tuvo sabor a homenaje. “Es un honor increíble ser incluido en el grupo de mi lista de nominados”, dijo Hamm en la sala de prensa. “He visto cada segundo de Mr. Robot, Narcos me flipó. He visto a Bob Odenkirk en Better Call Saul. Solo ser mencionado con esos tipos es algo que nunca pensé que sucedería”.

Una sorprendidísima Kate Winslet se llevó el tercer Globo de Oro de su carrera como actriz secundaria en Steve Jobs, la segunda biografía que se estrena sobre el fundador de Apple desde su muerte. Competía con leyendas como Jane Fonda y Helen Mirren, presentes en la cena. Las dos mejores actrices de televisión, según la asociación de prensa extranjera de Hollywood, son Maura Tierney, de The Affair, y Rachel Bloom, de la serie Crazy ex girlfriend.

Los Globos de Oro son la mayor concentración de estrellas en el espacio más pequeño que se puede ver en el mundo. Desde Harrison Ford hasta Matt Damon, desde Jennifer Lawrence hasta Cate Blanchett. La organización lució su impresionante lista de invitados, por ejemplo, poniendo juntos en el escenario a Ryan Gosling y Brad Pitt, ambos actores en La gran apuesta, que hicieron un gran número en el que Gosling se sentía incómodo como si tuviera que demostrar que Pitt no le hace sombra. Este 2016, los Globos de Oro fueron ágiles, divertidos, con todas las estrellas posibles presentes, premios más que razonables y palabrotas sobre el escenario inimaginables en ningún otro show. Estuvieron sobradamente a la altura de su marca como ‘el fiestón más grande de Hollywood’.

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