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El certamen que no amaba a las mujeres

El Festival de Angulema es acusado de sexismo por no incluir a ninguna autora entre los finalistas a su premio principal

El Festival de Angulema, principal cita europea del mundo del cómic, ha cerrado una semana marcada por una de las peores crisis vividas en sus 43 años de existencia, tras las acusaciones de machismo que provocó la publicación de la lista de finalistas al Gran Premio del certamen, en la que no figuraba ninguna mujer sobre 30 aspirantes. Para apaciguar la polémica, el certamen propuso un anexo a la lista formado por seis autoras, entre las que estaban Marjane Satrapi (Persépolis), Posy Simmonds (Tamara Drewe) y Moto Hagio, gran figura del manga femenino. En un giro inesperado, el festival terminó dando marcha atrás el jueves y renunció a esa lista ampliada, prefiriendo que sean los 3.000 profesionales que votan por ese premio quienes apuesten por quien mejor les parezca, sin finalistas predeterminados.

La disputa pública derivada de este episodio es sintomática de la feminización creciente a la que asiste el cómic en el mundo francófono, donde las autoras han escaseado durante décadas y los únicos personajes femeninos que aparecían en las viñetas eran figuras accesorias y estereotipadas, ridículas cantantes operísticas o sílfides de irreductibles aldeas galas. “Crecí en un mundo donde las mujeres eran alérgicas a los cómics. A mi hermano se los regalaban, pero a mí no”, confirmaba Florence Cestac, la única mujer galardonada hasta la fecha con el Gran Premio de Angulema. La autora de Le démon de midi, que obtuvo gran éxito en la Francia de los noventa, dice estar acostumbrada a ser minoría. “Cuando empecé, éramos literalmente tres o cuatro mujeres. Era difícil que nos rebeláramos contra la masa de la profesión. Si la situación ha cambiado, es porque entre las generaciones jóvenes hay muchas más autoras. Ellas tienen más fuerza que nosotras y ahora la han hecho valer”, dice la viñetista de 66 años, expresando su apoyo a este combate.

Votación abierta

Tras la llamada al boicot del Colectivo contra el Sexismo, una decena de hombres finalistas se retiraron de la lista, como Riad Sattouf, Joann Sfar, Daniel Clowes y Chris Ware.

Ante la votación abierta, muchos esperan que los votantes apostarán por una pionera del cómic francés, como Claire Bretécher o Chantal Montellier.

Otros certámenes franceses, como el Festival de Cannes y los Encuentros de la Fotografía de Arlés, también han sido acusados de sexismo por incluir a escasas mujeres en sus selecciones.

El boicot al festival fue una iniciativa del Colectivo de Creadoras de Cómic contra el Sexismo, constituido en septiembre por unas 200 dibujantes y guionistas, representantes de un colectivo donde las mujeres ya suman entre el 12% y el 15% del total. “La lista fue insultante, porque implica una negación total de nuestra existencia. En el fondo, ya hemos ganado la batalla. Ahora saben que existimos y que estamos alerta ante cualquier patinazo”, afirma la portavoz del colectivo, Marie Gloris, guionista de La loba de Francia. Ante la votación abierta, muchos creen que los votantes apostarán por una pionera del cómic francés, como Claire Bretécher o Chantal Montellier. “No queremos que gane una mujer. Lo que queremos es que haya una toma de conciencia”, afirma Marie Gloris, del colectivo contra el sexismo.

Tras su comunicado de rechazo, algunos de los finalistas al premio, como Riad Sattouf (El árabe del futuro) y Joann Sfar (El gato del rabino), decidieron retirarse de la lista en señal de solidaridad. Les siguieron Daniel Clowes, Charles Burns, Christophe Blain, Milo Manara o Chris Ware. “Se han comportado como auténticos caballeros, generosos y feministas, aunque deploramos que los medios se hayan centrado más en ellos que en nosotras. Es como si el mecanismo se reprodujera”, denuncia Catel Muller, autora de Kiki de Montparnasse y ganadora del premio del público del festival en 2005, todavía sorprendida por “la torpeza” de quienes publicaron esa lista. “No sabemos si fue por inconsciencia o por rechazo. Lo que está claro es que los responsables del festival no son hombres del futuro. Son personas que sienten un miedo ancestral y no quieren perder el poder que han tenido hasta ahora”, afirma.

El Festival de Angulema ha esquivado las críticas apuntando a la escasez de mujeres con trayectorias largas. “La historia del cómic hasta los años 80 es esencialmente masculina. No vamos a instaurar cuotas. ¿El criterio debe ser que haya mujeres a toda costa? El festival refleja la realidad de este universo”, declaró su director, Franck Bondoux, a Libération. También ha recordado que lanzaron las carreras de Satrapi o de Julie Maroh, la autora de El azul es un color cálido, que inspiró la película La vida de Adèle, y que fueron esos 3.000 votantes los que dejaron fuera de juego a Satrapi y Simmonds, incluidas en la lista de la edición de 2015, pero eliminadas este año al haber terminado “entre los últimos”.

El escritor Patrick Gaumer, especialista en la viñeta y autor del Diccionario mundial del cómic, apunta que las mujeres están “bien representadas” entre los nominados al premio al mejor álbum del año, donde son más del 25%. Considera natural que haya menos compitiendo por el Gran Premio, pero aboga porque el festival preste más atención a la cuestión. “Sin forzar la paridad, que no tendría sentido, sí deben ser más atentos, igual que en los últimos años han privilegiado una mejor repartición geográfica, ante las acusaciones de privilegiar lo francés”, afirma. “El único aspecto positivo de la polémica es que impedirá que vuelva a pasar lo mismo.