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“En Estados Unidos les cuesta mucho verse como los malos de la película”

El actor estrenará en marzo ‘Desierto’, una película sobre la frontera mexicana

Gael García Bernal en las oficinas de Canana, su productora.

Gael García Bernal (Guadalajara, 1978) tiene un gran año por delante. El mexicano comienza este 2016 asistiendo a la temporada de premios de Hollywood con buenas posibilidades de llevarse a casa un Globo de oro por su papel protagónico en Mozart in the jungle, la serie de televisión de Amazon. El actor interpreta a Rodrigo, un joven director de orquesta que inyecta una energía vigorosa a la Sinfónica de Nueva York. Para ganar su primer globo, Gael deberá derrotar a colegas muy curtidos, como Patrick Stewart o Jeffrey Tambor. Si no triunfa, no importa. El mexicano aguarda también el estreno de Salt and Fire, donde actúa en el volcánico thriller del genio alemán Werner Herzog, que aparca momentáneamente sus documentales de autor para volver a la ficción.

Es, sin embargo, una pequeña película mexicana la que más curiosidad despierta al actor. Desierto llegará a las salas de México y Estados Unidos el 4 de marzo. Su sencilla historia sobre un grupo de migrantes indocumentados que intenta ingresar a Estados Unidos promete aportar una buena dosis de polémica a un debate que se ha visto marcado por la retórica xenófoba de los aspirantes republicanos a la Casa Blanca. “Va a ser muy interesante cómo se dan las reacciones a la película”, dice el actor en una entrevista con EL PAÍS.

Esta es la segunda película dirigida por Jonás Cuarón, nominado al Oscar por escribir el libreto de Gravity que le valió una estatuilla a su padre, Alfonso Cuarón. Jonás había comenzado a escribir Desierto con una premisa muy sencilla: un hombre que trata de sobrevivir ante una amenaza. “Se va al extremo de la acción, son dos personas persiguiéndose”, dice García Bernal. La historia, coescrita por Mateo García, se desarrolla en la frontera entre México y Estados Unidos, pero Gael asegura que podría suceder en cualquier lugar del mundo, sobre todo ahora con la crisis de refugiados que se vive en Oriente Medio y Europa.

Jonás preparó su película viendo cintas como Duel, de Steven Spielberg; Un condenado a muerte se escapa, de Robert Bresson y El salario del miedo, de Henri-Georges Clouzot. Sus diálogos son escasos, pero donde falta parlamento sobra acción. “Tenía muchas ganas de hacer una película que tuviera al público al filo de la butaca”, dijo el director a este periódico en octubre.

Al buscar la sencillez del argumento, Cuarón ha dejado a sus personajes principales sin arco narrativo. “La peli es de buenos y malos”, dice Gael. Moisés, su personaje, inició el viaje en algún país de Centroamérica acompañado de un pequeño oso de peluche que quiere regalar a su hijo en el reencuentro con su familia, que lo espera en Estados Unidos. Poco o casi nada se sabe del resto de migrantes que lo acompañan en el trayecto.

Siempre es un buen momento para hablar de la migración

Los espectadores desconocen que motiva a su antagonista, Sam, interpretado por Jeffrey Dean Morgan, a cazar con tanto ahínco a los migrantes con ayuda de un rifle y un pastor alemán. Gael asegura que a los estadounidenses les ha sido difícil digerir este personaje. “En Estados Unidos les cuesta mucho verse como el malo de la película”, dice. El equipo encaró en septiembre la primera ola de reacciones de la prensa en el Festival de Toronto, donde la cinta fue estrenada y donde ganó el premio de la crítica. “Los desconcierta que el personaje no tenga dimensiones”, agrega.

Desierto es un proyecto que nació hace varios años. Sin embargo, llegará a las salas de Estados Unidos el 4 de marzo, justo cuando la carrera de los aspirantes republicanos a la Casa Blanca comienza a tomar velocidad. Ese mes se celebra el llamado Súper martes, donde 12 Estados celebran primarias presidenciales. “Siempre es un buen momento para hablar de la migración”, dice Gael García.

La cinta puede dar una nueva lectura al estridente discurso de candidatos como Donald Trump, líder en las encuestas del bando republicano, que ha prometido obligar a México levantar un muro en el sitio donde la cinta fue filmada. “Jonás ha puesto en pantalla lo que pasa cuando alguien valida el discurso de odio”, asegura Gael. ¿Podrá la crudeza de Desierto hacer algo más que mantener a los espectadores al filo de sus butacas?

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