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El milagro chino alegra Hollywood

La adquisición del estudio Legendary por parte del consorcio Wanda es el último movimiento de una relación cinematográfica provechosa para ambos países

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China quiere tener un papel de protagonista en Hollywood. Es un rol que ya reclamó con voz alta el pasado verano Alibaba, inyectando dinero en la nueva entrega de Misión: Imposible,y a la que ahora se suma Dalian Wanda, el mayor operador de salas de cines del país, con la entrada en el capital de la productora Legendary Entertaiment. Pero es un interés que va en los dos sentidos, porque el mercado chino se está convirtiendo en un objetivo para que estudios como Disney o Warner Bros aumenten sus ingresos.

Si la firma de inversión controlada por Wang Jianlin, el hombre más rico de China, cierra el acuerdo, será la primera vez en la historia de la industria que un gran estudio de cine en Estados Unidos estará controlado por capital chino. Es algo que se da por hecho sucederá la semana próxima.

El promotor inmobiliario ya movió ficha hace tres años cuando compró la segunda mayor cadena de cines estadounidense. Pagó 2.400 millones de euros por AMC Entertainment, compra que ya le convirtió entonces en el mayor propietario de cines del mundo. Aquella operación pasó casi inadvertida, porque las salas de cines se ven como un activo moribundo. Con Legendary, sin embargo, puede sentar un importante precedente en la industria.

Guiños al nuevo mercado

‘Transformers: la era de la extinción’ incluyó a estrellas locales haciendo los papeles habitualmente reservados a actores de EE UU. Michael Bay fue el primero en demostrar que se puede triunfar en China con el giro local necesario para atraer a la audiencia. Transformers celebró tres preestrenos paralelos en Pekín, Shanghai y Hong Kong. Fue el primer filme estadounidense en superar los 275 millones de euros en aquella nación.

En ‘Marte’, de Ridley Scott, un cohete chino y la colaboración de la agencia espacial china salvan al protagonista.

‘Iron Man 3’ contó con una secuencia exclusiva rodada en China con la presencia del actor Wang Xuequi, que solo se pudo ver en las proyecciones en aquel país.

‘Fast & Furious 7’ destrozó el récord chino de Transformers: 300 millones de euros en solo dos semanas, bastante más que en Estados Unidos. Apostó por una intensa gira promocional y un reparto multiétnico.

China es el segundo mayor mercado de cine del mundo. La recaudación el año pasado en taquilla ascendió a 6.200 millones, un 49% más en un año. A ese ritmo, no le costará superar los 10.000 millones que generaron las salas estadounidenses en 2015. De hecho, ya lo consiguió, aunque solo durante un mes: en febrero del año pasado China fue por primera vez el mayor mercado mundial de cine. Las autoridades chinas están, en paralelo, en proceso de crear estudios que hagan películas capaces de generar éxitos de taquilla más allá de su mercado de influencia.

Consumidores voraces

Pero los chinos se están convirtiendo en voraces consumidores de filmes made in Hollywood. Chris Dodd, presidente de la MPAA, tiene claro que estos movimientos son beneficiosos. La fortaleza de China es que cuenta con una clase media que crece y está abierta a consumir de otra manera. Y Dodd recuerda que cada día se abren 18 salas de cine en el país. “Hay un apetito por ir a ver películas”, añadía a EL PAÍS en el pasado festival de Cannes.

Jurassic World, una de las producciones de Legendary, arrasó el pasado verano en las taquillas en gran parte gracias a China. Bob Iger, el consejero delegado de Disney, lo entendió desde el principio cuando empezó a diseñar la promoción de El despertar de la Fuerza en un mercado prácticamente virgen, ya que los primeros capítulos de la creación de George Lucas eran desconocidos para su público y por eso necesitaba hacer un esfuerzo adicional. Que El despertar... supere el récord en taquilla de Avatar (2.586 millones) dependerá de su estreno este fin de semana en China.

Ese mercado cuenta con más de mil millones de espectadores potenciales. Los jóvenes, además, están abrazando con rapidez la cultura que les llega de Occidente. La industria local no puede atender por sí sola esta demanda creciente por contenido audiovisual y eso abre la puerta a las colaboraciones con estudios extranjeros, la única manera de saltar las restricciones a los estrenos de películas foráneas. El ejemplo más claro es el de DreamWorks.

La firma creativa de Steven Spielberg cuenta con una filial en el país asiático. La tercera entrega de Kung Fu Panda se cimenta en esa colaboración. Y en ese esfuerzo por acercar Hollywood a las masas para potenciar los ingresos, los estudios están integrando elementos y localizaciones muy familiares para el público chino. La fórmula china fue la elegida también Iron Man 3 y la que salvó de la catástrofe a la película Pacific Rim.

Legendary es, precisamente, la productora del filme de Guillermo del Toro. En 2013 forjó una alianza con China Film para crear una empresa conjunta. Wanda, que ya invirtió en el filme Southpaw, tendrá así un poder sin precedentes para ampliar su capacidad de producción tanto en China como en EE UU, lo que le permitirá presentarse como un gigante global del entretenimiento.

Hollywood, como comentaba en pleno éxito de Avatar su director, James Cameron, seguirá siendo la cuna del cine, el centro al que los creadores de China, Rusia, Japón, India o Europa acudirán buscando dinero para financiar películas que tienen una ambición global. Pero el negocio del entretenimiento también está cambiando con las nuevas tecnologías de distribución de contenido, y eso está creando alianzas que hace solo una década era impensables en la industria.