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Las voces que aparecieron 30 años después de una tragedia

El documental 'El valle sin sombras' recorre, con nuevos testimonios, el lugar en donde en 1985 la erupción de un volcán sepultó a un pueblo colombiano

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Edilma Loaiza tenía 28 años cuando el lodo se tragó su pueblo. El 13 de noviembre de 1985, el volcán Nevado del Ruiz, en el centro occidente de Colombia, hizo erupción y desapareció en una noche a la población de Armero. Más de 20.000 personas murieron. Edilma vio cómo su hija se partió en dos, cómo su esposo cerró los ojos y de repente dejó de respirar y cómo su par de gemelos soltaron sus manos y desaparecieron en medio del silencio y la oscuridad. Edilma se quería morir. Su relato estuvo por 30 años entre su vida y la del hijo que le sobrevivió. Su relato es el hilo conductor de una historia que recorre Armero, 30 años después de la tragedia.

El valle sin sombras, un documental del director Rubén Mendoza, desempolvó los archivos de los noticieros de la época y encontró nuevos testimonios. “Fue un hallazgo comprobar que había una advertencia y que la tragedia se pudo evitar”, cuenta. Expertos en vulcanología habían anunciado que podría ocurrir un deshielo, pero nadie atendió. Una noche, una bola de lodo borró a Armero del mapa.

“Encontramos al menos 36 horas de material. Horas y horas de imágenes, algunas que nunca estuvieron al aire”. También buscaron a los sobrevivientes que habían preferido guardarse su dolor. Encontraron que hubo familias que, a pesar de las donaciones internacionales destinadas a los damnificados, nunca recibieron nada. Algunos terminaron casi en la indigencia.

Armero como quedó después de la tragedia.

El documental, financiado por el Canal Caracol, reivindica a las víctimas. Las historias están narradas por ellos desde el lugar de la tragedia. Sus voces a veces aparecen como fondo de las imágenes, que dan la impresión de ser de ciencia ficción. “Tratamos de buscar lo que pudiera transmitir la crudeza de esas horas, pero tuvimos miedo de que fuera visto con más repudio que dolor”. El director recuerda la historia de Edilma Loaiza que además de ver morir a su familia tuvo que cortarse la pierna izquierda para poder salir del hueco en el que la enterró la avalancha. “Fue muy triste ver, por ejemplo, cómo después de 30 no ha podido conseguir una prótesis. El Estado la dejó sola”.

El documental se ha proyectado desde el pasado 4 de noviembre en salas de cine independientes y en el canal de televisión que lo patrocinó. Y aunque también ha empezado a rodar en festivales y está próximo a salir en DVD, el director insiste en que lo principal es que la historia sirva para conocer otra cara de la tragedia de Armero. La de las personas que siguen sufriendo las consecuencias de una catástrofe que se pudo evitar.

El músico colombiano Edson Velandia pone sus notas en El valle sin sombras en las tomas desde el aire sobre lo que ahora es un campo santo. Su música hace intervalos con las voces de quienes denuncian que los abandonaron, que los olvidaron.

“Esos relatos profundizan la vergüenza por mi país, me hace ver que todos fuimos cómplices, por omisión del dolor de mucha gente”. El presidente Juan Manuel Santos reconoció en un acto público que la tragedia estaba anunciada. “No se escucharon esas voces que lo advertían y no se tomaron las medidas preventivas suficientes en el tiempo justo para evitar esa pavorosa tragedia que borró Armero de la faz de la Tierra". Ahora esas voces están hablando. Piden ayuda.