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OPINIÓN

Buenas sorpresas

Ensayo, novela y poesía; hombres y mujeres, y múltiples orígenes. Es la copiosa selección de los libros del año según los críticos y colaboradores de Babelia

Hace pocos días, estudiantes de bachillerato del instituto Escultor Daniel de Logroño se agolpaban para asistir en silencio reverente a una charla sobre Babelia y la información cultural en general. Dedicar un suplemento a Monet, Velázquez o Cervantes no es difícil, escucharon. Lo difícil es apostar por voces nuevas, por jóvenes que se incorporan al escenario con la suficiente calidad como para generar la ilusión de comunicarlo, compartirlo. Gente de treinta y pico, cuarenta años con valor. Tras una hora intensa de explicaciones sobre todo esto y mucho más, la primera mano levantada fue para preguntar: “¿Eso es lo que llama jóvenes? ¿Gente de treinta y pico o cuarenta? ¿Nosotros entonces cuándo podremos?”. Era una pregunta que arroja una inquietud mayor: ¿dónde están los Larra, Bécquer o Espronceda, que a sus veintipico habían hecho casi todo? ¿Existen? Tal vez no logran pasar, tal vez no logramos verles, tal vez todo avanza más despacio y la esperanza de vida en la actualidad incluye carreras más lentas hacia la madurez. Es un debate. Pero entre la sana urgencia de esos estudiantes y don Miguel de Cervantes, aquí hay alguna buena noticia.

Babelia ha preguntado a una cincuentena de críticos y colaboradores cuáles son los mejores libros de 2015 y el resultado es vigoroso: todos los géneros literarios tienen premio, están escritos por autores de varios orígenes y hay práctica paridad de hombres y mujeres. La lista de los mejores libros de 2015 refleja un escenario variado con lecciones para recordar: un reconocimiento de las memorias y diarios, el mérito del ensayo de solidez en un mundo que busca respuestas, un papel menor que otros años para la narrativa, y un espacio para la poesía, que suele quedar relegada en estas ocasiones. El voto, en el que han participado colaboradores de América Latina y de España dentro de la vocación global de este periódico, está muy repartido y refleja una multitud de intereses desde el campo del arte hasta la economía o la política. No hay unanimidad, y esa es la buena noticia, ya que el resultado es amplio, rico, para lectores y perfiles distintos: Piglia logra el primer puesto con Los diarios de Emilio Renzi (Anagrama). Los de Gil de Biedma empatan en segunda posición con Farándula (de nuevo Anagrama, la verdadera ganadora de este año), que le ha valido a Marta Sanz el Premio Herralde. La madrileña, además, suma dos votos por su poemario Cíngulo y estrella (Bartleby).

La metodología ha sido esta: tras aplicar criterios de paridad, 24 colaboradores y 22 colaboradoras han votado sus cinco mejores opciones, a las que se ha adjudicado 5, 4, 3, 2 y 1 votos. En caso de empate, se ha considerado cuál sumaba las puntuaciones más altas o, en caso de nuevo empate, si el autor tenía otros libros también votados. El resultado tiene resúmenes distintos según el criterio elegido: seis mujeres y cuatro hombres; cinco libros de no ficción (tres ensayos y dos memorias), cuatro novelas y un poemario; o: cuatro españoles, dos franceses, un argentino, una bielorrusa, un británico y una danesa.

Sorprenden ausencias internacionales notables (Jonathan Franzen, Salman Rushdie, Murakami), pero sobre todo emergen o se consolidan voces actualescomo Sara Mesa (1976), Marta Sanz (1967) y Chantal Maillard (1951). Eso, por supuesto, a la espera de los nuevos Espronceda del instituto Escultor Daniel o de cualquier otro lugar.

Todos los votos de todos los colaboradores están en babelia.com

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