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Steven Spielberg: “Las películas de superhéroes desaparecerán”

El director estrena en España su nueva película, 'El puente de los espías'

Steven Spielberg n el estreno de 'El puente de los espías'
Spielberg el pasado 13 de noviembre en el estreno de 'El puente de los espías'.

“No voy al psicólogo porque utilizo mis películas como terapia”, cuenta Steven Spielberg al acabar una de las primeras proyecciones de El puente de los espías. El rey Midas de Hollywood se ha lanzado en esta ocasión al drama histórico para narrar con imágenes el intercambio del piloto estadounidense Francis Gary Powers por el agente soviético Rudolf Abel durante la Guerra Fría. Spielberg considera que esta es una de sus películas más personales: “Son un reflejo de quien soy”.

El cineasta de Cincinnati (Ohio) acaba de cumplir 69 años, es padre de seis hijos que se han hecho mayores, se declara amante de lo analógico y rechaza lo digital. Curioso comentario en boca del realizador de Parque jurásico. Le gustan las películas de James Bond, en general todas las de espías, uno de sus géneros preferidos; en comedia (Flint, Agente secreto) y en drama (Ipcress, Conspiración en Berlín o El espía que surgió del frío)… Pero lo que le interesó del guion de Matt Charman, lo que le dio prioridad en la apretada agenda de un director con más proyectos que años y con dos rodajes consecutivos en marcha (El gran gigante bonachón y Ready Player One), fue que le hizo recordar aquel momento de tensión mundial. “La historia me transportó de tal forma que ralenticé el resto de mis proyectos para volver a la Guerra Fría”. Nunca conoció a ninguno de los protagonistas reales pero sí al niño que en la película llena la bañera para tener agua potable en caso de un ataque nuclear y traza un mapa con las posibles trayectorias de los misiles para ver si su casa se vería afectada: él mismo. “Y mi padre, que estuvo en Rusia en los sesenta, tomó fotos del U2 que los rusos habían derribado”.

No es la primera vez que el cine de Spielberg bebe del propio director: E. T., el extraterrestre y Encuentros de la tercera fase nacen de sus sueños infantiles, y La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan rinden homenaje a sus historias familiares. Al rodaje de El puente de los espías invitó a otros fantasmas pasados y presentes. La película fue filmada con la agilidad propia de Spielberg, en 59 días. El realizador se fue al lugar de los hechos, cerrando durante tres noches el puente de Glienicke, que da título al filme, reconstruyendo el Checkpoint Charlie de entonces y viviendo en Berlín el 25º aniversario de la caída del muro. “Rodar en los lugares reales da mayor credibilidad a los actores”, confirma el director que contó con su “amigo y colega” —además de padrino de uno de sus hijos Tom Hanks, como protagonista en su cuarta colaboración cinematográfica conjunta. La presencia del actor Mark Rylance como el espía ruso fue sugerencia de su hijo Sawyer que mostró a su padre en YouTube las clases magistrales del actor británico. Ejemplo de que todas las sugerencias son válidas en la familia Spielberg. “Por mucho que ame el cine, para mí la familia es lo primero. Luego queda el cine”.

 Un drama familiar

El puente de los espías es para Spielberg “un drama familiar, el de James Donovan, el hombre corriente que medió en este intercambio”. Una familia que el creador sintió como si fuera la suya y donde los hermanos Coen fueron como los “primos lejanos” encargados, como coguionistas, de encontrar los momentos irónicos de una historia real. “Porque la realidad está más cargada de ironía que la ficción”, subraya este admirador de Joel y Ethan Coen.

El puente de los espías forma parte del cine del gran maestro del espectáculo que ha dado al mundo, entre otras obras, las aventuras de Indiana Jones y los dinosaurios de Parque jurásico y que tiene claro cuál será el futuro del séptimo arte. “Sigo pensando que las películas de superhéroes desaparecerán, que el público pronto empezará a pedir una mayor diversidad de voces, de historias en la pantalla, mientras la industria busca modos económicamente viables con los que hacer películas al gusto de cada uno”.

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