Jesús Ruiz Mantilla gana el premio de Novela Fernando Quiñones

El periodista de EL PAÍS es galardonado por 'Hotel Transición', que será publicada por Alianza Editorial

El reconocimiento está dotado con 20.000 euros

El periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla, en Santander en 2012.

Los hoteles contienen muchas historias. Los huéspedes vienen, van y dejan un legado de vivencias fascinante, ya sea real o fruto de la imaginación. La lista sería interminable, pero ahí están el affaire entre Janis Joplin y Leonard Cohen en el hotel Chelsea, el Hotel California de los Eagles, el inquietante Overlook donde Jack Nicholson enloquecía en El resplandor o el reciente Gran Hotel Budapest como indicios de lo que puede llegar a ocurrir entre suites y pasillos. Y ahí ha ambientado su última novela también el periodista de EL PAÍS y escritor Jesús Ruiz Mantilla. Se titula Hotel Transición, ha recibido hoy el prestigioso premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones y, por tanto, será publicada por Alianza Editorial. Además, el galardón está dotado con 20.000 euros.

La última novela de Ruiz Mantilla se centra, en concreto, en un niño que vive en un hotel dirigido por su madre. En la España de los setenta, y con ciertos tintes autobiográficos, la obra sigue al pequeño durante su paso de la infancia a la adolescencia, hasta la vida adulta. A la vez que el protagonista madura lo hace España a su alrededor: él deja atrás la niñez, mientras el país se libera de la dictadura. “Se van cruzando la historia de su familia y la de la llegada de la democracia”, relata el periodista y escritor, que asegura estar muy feliz con el galardón y con la posibilidad de publicar su obra con "una editorial de referencia".

Por Hotel Transición desfilan acontecimientos clave como la muerte de Franco o el atentado a Carrero Blanco al mismo tiempo que el joven encuentra por sus pasillos una galería de personajes peculiares o directamente “locos”, como los define el autor. “La novela es sobre la transición. Me parecía que era el momento adecuado para echar la vista atrás y crear un diálogo entre esa época y el presente. Vivimos en un periodo que requiere un replanteamiento de aquella estructura, que quizás nos siga valiendo como fachada pero que precisa de grandes reformas por dentro”, añade Ruiz Mantilla. Tal vez por el ejemplo del pasado, por su trayectoria -“he hecho siempre lo que me apetecía en cada momento”, afirmó hace años- o simplemente por su manera de ser, el periodista luce “muchísimo optimismo” respecto al futuro de España y a su capacidad de salir de las arenas movedizas en las que se remueve actualmente.

“El contexto de la transición fue muy convulso pero muy esperanzador. Fuimos capaces de salir de ahí. Eso sí, lo hicimos con una actitud de consenso y altura de miras que no sé si ahora existe por parte de las viejas estructuras, aunque sí se refleja en una nueva política”, asegura Ruiz Mantilla. ¿Ciudadanos? ¿Podemos? El autor se limita a invitar a mirar con interés al futuro próximo y esperar. Aunque insiste una vez más en los buenos momentos que aguardan a España: “Este país es un ejemplo para Europa. Mientras el continente va hacia las tinieblas, nosotros buscamos la luz”.

A la espera del futuro, Hotel Transición viene también a cerrar un recorrido personal del autor por la historia reciente de España: en su viaje el periodista ha tocado desde Dalí (Los ojos no ven) hasta la Guerra Civil (La cáscara amarga), pasando por el homenaje a su Santander natal de Ahogada en llamas. Todas las novelas, incluida la última, las ha escrito “para aprender algo”. En Hotel Transición, además, ha querido reflejar su interés por la tendencia a la “transparencia literaria” que a su juicio protagoniza parte de la literatura contemporánea. “Hay autores que están mostrando las costuras de su método narrativo, comparten con el lector cómo se escribe una novela”, añade. Y señala HHhH, de Laurent Binet, como un ejemplo modélico.

En realidad, él mismo empieza a acumular reconocimientos, como el premio Sent Sovi que recibió en 2005 por su libro Gordo, placentera visión de la vida de un crítico gastronómico. Otra novela distinta, en busca de ese eclecticismo que siempre reivindica. Aunque hay otra lección que el periodista está empeñado en enseñar. Hace años, felicitó a un joven redactor recién incorporado a EL PAÍS por un texto. Este se mostró sorprendido: apenas era una media columna en el diario. Ruiz Mantilla asintió y respondió: “Sí, pero aspiraba a ser mucho más. Mantén siempre esa ambición”. Y en ello sigue.