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Las trangresiones de una reina homosexual

Kaurismaki retrata a Cristina de Suecia, que repudió el protestantismo y abrazó el catolicismo

El director de cine finlandés Mika Kaurismäki (i), junto a la actriz sueca Malin Buska.
El director de cine finlandés Mika Kaurismäki (i), junto a la actriz sueca Malin Buska. EFE

Se atrevió a desafiar todas las imposiciones de una corte luterana y estricta. La reina Cristina de Suecia rompió en el siglo XVII con los tabúes que atenazaban a una sociedad dominada por fuerzas reaccionarias que no dejaban resquicios a la libertad persona. Homosexual y tremendamente curiosa, hizo frente a los amores prohibidos, a la moral, las conspiraciones e intrigas y la represión de la Iglesia luterana. En los diez años de reinado, desde los 18 a los 28, la monarca sueca acabó con la Guerra de los 30 años, que enfrentó a católicos y protestantes, y buscó el referente intelectual en el filósofo Descartes. El director finlandés Mika Kaurismäki ha presentado en la sección oficial de la Seminci The Girl King (Reina Cristina), un retrato de esta mujer infeliz y controvertida, a la que no dejaron vivir su amor lésbico con la hermosa condesa Ebba Sparre y que, tras abdicar en su primo Carlos Gustavo, repudió el protestantismo y abrazó el catolicismo. Cristina de Suecia (1626-1689), que murió virgen en Roma a los 63 años, es una de las tres mujeres que están enterradas en el Vaticano junto a los Papas. The Girl King (Reina Cristina), centrada en los años de su reinado, está protagonizada por Malin Buska, Sarah Gadon y Michael Nyqvist, entre otros.

Mika Kaurismäki ( Orimattila, Finlandia, 1955), dos años mayor que su hermano Aki Kaurismäki, estudió en el colegio la historia de Cristina de Suecia, que durante su reinado abarcó a la actual Finlandia. Aunque documentado con datos y estudios históricos, el realizador ha puesto, sobre todo, el acento en esa mujer moderna y feminista, adelantada a su tiempo, que se atrevió a socavar las rígidas convenciones de la época. “La relevancia contemporánea de esta reina está en sus ideas”, ha apuntado esta mañana Kaurismäki en Valladolid, donde ha presentado el filme junto a la actriz Malin Buska. “Fue la mujer que consiguió acabar con la Guerra de los 30 años, acontecimiento que está en el germen de lo que hoy es la Unión Europea”, ha explicado el realizador, quien no cree que este retrato de la monarca guste demasiado a la Familia Real de Suecia. Tampoco a sus ciudadanos. “Más que como una figura controvertida y adelantada a su tiempo, esta monarca está considerada en su país una traidora por haber renunciado a su religión y abrazar la de los eternos enemigos”, ha añadido Kaurismäki, mientras que la actriz protagonista ponía un ejemplo más que esclarecedor: “Es igual que si hoy una hija de George Bush se hiciera de Al Qaeda”.

Rodada en tan solo 35 días, esta coproducción de Alemania, Finlandia, Canadá, Suecia y Francia, The Girl King (Reina Cristina) es la segunda película que se hace en Europa sobre esta fascinante monarca, después de la que protagonizó en los años 30 la actriz Greta Garbo (La reina Cristina de Suecia), dirigida por Rouben Mamoulian, y la aproximación que realizó Liv Ulmann en 1974 en Abdicación. Es en este filme de Kaurismäki donde se retrata con total claridad el lesbianismo de la reina sueca, también su pasión por las artes y las ciencias que la llevó a hacerse amiga de Descartes, todo un referente de la moral católica y que murió envenenado por representantes de la Iglesia católica. The Girl King, que se estrenará en Suecia el 11 de diciembre, llegará a las pantallas de nuestro país el próximo mes de marzo.

Junto a este retrato histórico, la Seminci ha presentado hoy, también en la sección oficial, el segundo filme español a competición. Se trata de La arteria invisible, dirigida por Pere Vilà y protagonizada por Nara Novas, Álex Brendemühl, Joana Vilapuig, Álex Monner y Francesc Garrido. La arteria invisible, basado en el libro de Joaquim Vidal, se centra en las relaciones de cuatro personas unidos por el chantaje a un concejal que aspira a ocupar la alcaldía. Con muy pocos diálogos, planos fijos y largos, sin contraplanos, espacios vacíos y miradas a cámara, el filme de Vilà, que en2012 consiguió en Valladolid el premio Fipresci con La lapidation de Saint Etienne , es toda una reflexión sobre la incomunicación, la soledad y las miserias humanas. El título, ha explicado su realizador, está inspirado en una leyenda japonesa por la que un hilo rojo, en este caso invisible, une más allá de las apariencias exteriores a todos los personajes aunque ellos no sean muy conscientes de ello. “Los personajes están siempre aunque no se les vea en el plano”, ha señalado Vilà, sobre este filme rodado en tan solo 14 días.