Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Giménez Bartlett gana el Planeta con una obra sobre prostitución masculina

El cineasta Daniel Sánchez Arévalo queda finalista con 'La isla de Alice', su primera novela para adultos

Alicia Giménez Barlett y David Sánchez Arévalo. FOTO: V. GIMÉNEZ / VÍDEO: ATLAS

Hace tiempo que los estrategas del Premio Planeta tienen el perfil del ticket ganador susceptible de atraer a más lectores: un escritor valorado en lo literario y un finalista vinculado al mundo audiovisual o de reconocimiento más mediático; que la temática sea susceptible de generar cierta controversia social y, sinergias mandan, que ya estén, a poder ser, en la casa. Casi todos esos requisitos se cumplieron ayer en la 64ª edición del premio de novela. Alicia Giménez Bartlett, reconocida por su serie de la inspectora Petra Delicado, pero con notable vida literaria fuera del género negro, obtuvo los 601.000 euros del galardón por Hombres desnudos, historia de la relación fatal de una pareja surgida en el entorno de la prostitución masculina. El finalista es el cineasta Daniel Sánchez Arévalo (Azuloscurocasinegro, Primos) con La isla de Alice, donde una mujer intenta reconstruir la misteriosa muerte de su esposo, narración que le reporta 150.250 euros.

El éxito de su inspectora Delicado (10 títulos en el Grupo Planeta, serie de televisión en 1999, cinco de la decena de premios que hasta la fecha tenía la autora…) hace olvidar a menudo que Giménez Bartlett entró en el género para desconectar de la tensión que le produjo escribir Una habitación ajena (1997), segunda novela tras Exit, que publicó en 1984 en un sello hoy de Planeta, Seix Barral.

Aquella obra, premio Femenino de Lumen, reflejaba las tensiones entre Virginia Woolf y su sirvienta Nelly, y no estaba exenta de trasunto social. Como ahora con la obra ganadora: “Habla de la crisis, de hombres jóvenes bien cualificados que pierden su trabajo y se dedican al stripteasse y derivados; y de mujeres de 40 y 50 años sin compromiso marital...pero no hablo de sexo, sino de luchas sociales, que es lo que hay hoy por debajo”. “Me gusta que mis lectores tengan la sensación de que mis personajes son gente que han conocido y que sus problemas son susceptibles de que ellos se los planteen también; en el fondo, busco pasión”, aseguró la escritora. Vuelve a intentarlo en Hombres desnudos: Javier, profesor de literatura en paro, e Irene, empresaria a la que acaba de abandonar su marido, se ven obligados a cambiar drásticamente sus vidas. Se cruzarán en el entorno de la prostitución masculina, intersección que será un calvario.

La destreza en los diálogos y en el monólogo interior para reflejar el tortuoso mundo de esos personajes fueron algunos elogios que se llevó la obra del jurado. La ganadora suma en su bibliografía nueve novelas fuera del género negro y dos ensayos sobre la mujer y su relación con los hombres; en 2011, obtuvo el otro gran premio del grupo Planeta, el Nadal, por Donde nadie te encuentre. Solo este último año ha cosechado ya el Pepe Carvalho que otorga BCNegra, el de los Libreros de Euskadi y hace una semana, el José Luis Sampedro de Getafe Negro.

Un currículo literario distinto presenta Sánchez Arévalo. Aunque en pocos años ha desarrollado una fructífera carrera cinematográfica desde sus inicios en 2002, galardonada entre otras en 2007 con el Goya al mejor director novel por su primer largo, Azuloscurocasinegro, solo había publicado dos libros juveniles: La maleta de Ignacio Karaoke (SM) y 31 de junio de 1993 (Alfaguara), esta última es en la que se basó para ese filme. Está curtido en el arte de narrar historias pues desde 1995 ha trabajado como guionista, labor que empezó en series televisivas como Farmacia de guardia u Hospital central y que en la gran pantalla en los casos de Gordos y La gran familia española se tradujeron en candidaturas al Goya al mejor guion original.

 Una isla inquietante

Esa experiencia es la que ha puesto ahora al servicio de La isla de Alice, donde nada parece lo que es: una joven embarazada se obsesiona con descubrir qué hay detrás de la muerte de su esposo, constructor que falleció en un accidente de coche muy lejos de donde se suponía que debía estar.

“Empezó como guion pero llevo seis años dándole forma; la de Alice es la historia de una mentira de vida a la que se agarra como yo me agarré a esta obra para soportar la muerte de Héctor Colomé, compañero de mi madre”, dijo emocionado, ante la presencia de aquella y de su amigo, el actor Quim Gutiérrez.

Dos creadores reconocidos

Alicia Giménez Bartlett  (Almansa, Albacete, 1951) es una reconocida autora del género negro desde antes de que se pusiese de moda. Las 10 novelas de la inspectora Petra Delicado han tenido gran éxito internacional (se han traducido a 15 lenguas y cuenta con premios como el Raymond Chandler). En España se popularizó a raíz de la serie de televisión, protagonizada por Ana Belén. En 2010, ganó el Nadal con Donde nadie te encuentre.

Daniel Sánchez Arévalo (Madrid, 1970) es guionista, productor y director de cine. Ha dirigido varios cortos y cuatro largometrajes: Azuloscurocasinegro (2006), Gordos (2009), Primos (2011) y La gran familia española (2013).

La gala literaria tenía anoche un aliciente sociopolítico notable después de que el miércoles, en la presentación del galardón, el primero tras la muerte del editor José Manuel Lara Bosch, su hijo y actual consejero delegado del grupo Planeta, José Manuel Lara García, ratificara las palabras de su padre de 2012, cuando afirmó: “Si Cataluña fuera independiente, el grupo Planeta tendría que irse a Madrid, Zaragoza o Cuenca”.

El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, quien por la mañana había acudido a declarar ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como imputado por la consulta soberanista del 9-N, asistió a la cena como en los últimos años. Compartió mesa con la ministra de Fomento, Ana Pastor, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, con quien habló a menudo mientras este asentía, y con Albert Rivera, más alejado.

La sorpresa saltó con la representación del Ayuntamiento de Barcelona, que recayó en la teniente de alcalde de Urbanismo, Galia Pin, con lo que se rompía una tradición ininterrumpida de más de 20 años de asistencia del alcalde.

Más información