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¿Sueñan los androides con ser humanos?

El canal AMC estrena en España la serie de ciencia ficción ‘Humans’

Isaac Asimov fijó las tres leyes clásicas de la robótica: un robot no hará daño a un ser humano ni permitirá, por inacción, que un ser humano sufra daño; debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos salvo si entran en conflicto con la primera ley, y debe proteger su existencia en la medida en que ello no entre en conflicto con las dos leyes precedentes. De esa forma, el escritor de ciencia ficción quería guardar el equilibrio entre personas y máquinas. Pero, ¿y si los androides fueran reconfigurados para parecerse más a los humanos y sentir emociones? ¿Y si los humanos empezaran a tener sentimientos hacia esas máquinas, tan parecidas a ellos?

Humans, que AMC estrena hoy (22.10), se sitúa en un mundo paralelo en el que robots de aspecto humano conviven con las personas, ayudándolas en tareas como las labores del hogar o el cuidado de enfermos. Pero, ¿y si la línea que separa a unos y otros se hiciera cada vez más delgada?

“La serie plantea qué significa que traigas un robot a tu casa y resulta que es una mujer atractiva que hace tus tareas del hogar. ¿Qué pasa si eres la esposa y ama de casa y piensas que el robot es más atractivo que tú? ¿Y si alguien decide restaurar las funciones de los sintéticos y darles la posibilidad de sentir cosas como compasión o lamentar una pérdida, tener capacidad de sufrimiento?”, explica el actor William Hurt (Washington, 1950), uno de los protagonistas de Humans.

El oscarizado y veterano intérprete da vida a George, un hombre que estuvo involucrado en la creación de estos “sintéticos” y que se resiste a deshacerse de su viejo robot, al que trata casi como a un hijo. “Mi personaje elige permanecer completamente humano, lo que significa que elige su mortalidad. Como su memoria está dañada por la edad, piensa que la forma de mantener el recuerdo de su mujer fallecida es un sintético, una especie de biblioteca andante de recuerdos compartidos”, cuenta a EL PAÍS en conversación telefónica.

William Hurt, en 'Humans'.
William Hurt, en 'Humans'.

Para Hurt, quien se confiesa lector de Asimov e interesado por estas cuestiones desde su adolescencia, la serie parte de las grandes preguntas que surgen con el empleo de la inteligencia artificial y las traslada al nivel más básico. “Es una serie sobre la posible extinción de los humanos a manos de una invención que han hecho ellos mismos”, recalca. “La revolución tecnológica no ha hecho más que empezar. Es algo que afectará enormemente a todas las especies, incluida la nuestra”, afirma mientras reflexiona, en tono filosófico, sobre el argumento de una ficción que entremezcla varias historias relacionadas entre sí.

Sin embargo, como muestra Humans, no todo son ventajas en la posible convivencia entre androides y personas. “El problema de la inteligencia artificial es que debes protegerte a ti mismo. La primera regla operativa de la vida, el núcleo de la vida, es sobrevivir. Lo esencial de los sintéticos es que permitan sobrevivir a los humanos. ¿Pero y si se convierten en una amenaza y se vuelven contra esa premisa básica?”, indica.

Hurt, quien en su juventud estudió tres años de Teología y que gusta de hablar y reflexionar sobre estas grandes cuestiones, aboga por el trabajo conjunto de técnicos e ingenieros con filósofos, sociólogos e historiadores. “La cuestión ética y moral es la más importante de lejos en los temas relacionados con la inteligencia artificial”, concluye.

Adaptación de una serie sueca

¿Sueñan los androides con ser humanos?

Humans, coproducción entre la británica Channel 4 y la estadounidense AMC y que ya ha sido renovada para una segunda temporada tras la buena acogida que tuvo en su emisión original, es un remake de la serie sueca Real Humans—que se puede ver en España, en Canal + Series—, estrenada en 2013.

En ella, un grupo de Hubots, nombre que le da a los robots humanoides, se rebelan para luchar por su libertad, mientras que en la sociedad va ganando popularidad un partido político extremista cuyos simpatizantes odian a los Hubots.

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