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El cine de terror y fantástico grita ya en el Festival de Sitges

Arranca el certamen de cine fantástico y de terror más importante de Europa

Spot promocional del Festival

Colas para entrar en el auditorio, colas para comprar algo de comida rápida, colas en la estación del tren de cercanías… La 48ª edición del festival de cine fantástico y de terror de Sitges, que empieza hoy viernes y acaba el 19 de octubre, es un certamen pensado solo para el público. El año pasado tuvo ya 180.000 visitantes. Es su apuesta y funciona desde hace años. Hasta los jurados sufren su desaforada programación: el de la sección oficial debe juzgar 38 películas, que verán como mucho en ocho días. Más que un comité de selección, parecería que el festival tiene un comité de elección, que decida a qué sección va cada película.

Pero en esa desmesura, el público adicto a estos géneros disfruta. Y los directores de las películas, con ellos. No hay certamen más feliz para un cineasta que el de Sitges, en donde la audiencia disfruta de cada momento de terror, de cada golpe salvaje, de cada chorro de sangre o cada fantasma inesperado. Sí, importa la calidad de las películas, pero mucho más el disfrutarlas y jalearlas en grupo.

Y aunando calidad y miedos primarios, el festival inaugura sus proyecciones hoy con The witch (La bruja), de Robert Eggers –quien tras ganar con este filme el Premio a mejor dirección en Sundance puede elegir su siguiente película entre decenas de ofertas-. En The witch, una familia de los primeros colonizadores anglosajones de América del Norte sufre en su recién estrenada granja el advenimiento del diablo. De tanta sencillez como contundencia, con una mezcla de antropología, religiosidad exacerbada y apuesta por el terror puro, en un escenario a la altura de los cuentos  infantiles, en The witch no hay trucos al estilo M. Night Shyamalan. Solo miedo.

Para su cierre, Sitges apuesta por Into the Forest, de Patricia Rozema, con Ellen Page y Eva Rachel Wood como dos hermanas que sobreviven en un mundo en el que un apagón masivo ha llevado a la humanidad hasta su cercana extinción. También concursarán la desasosegante Vulcania, de José Skaf, una imaginativa reflexión sobre opresores y oprimidos.

Entre medias, 169 películas, y todo tipo de guiños y apuestas que se salen del esquema del festival porque, como apuntaba su director, Ángel Sala, en la presentación en Madrid, "en el certamen cabe de todo". Desde proyectar como homenaje a Bigas Luna Segundo origen, de Carles Porta, la pesadilla apocalíptica que no llegó a poder dirigir el fallecido cineasta, a mostrar la última versión de Macbeth, dirigida por Justin Kurzel, con Michael Fassbender y Marion Cotillard: no solo es la obra más salvaje de Shakespeare, es que esta visión apuesta por la crudeza, el frío, la miseria, los cuerpos despedazados y la más furibunda pasión medieval por la sangre.

Este año el cartel del festival homenajea, en el 20º aniversario de su estreno a Seven, de David Fincher, el filme que devolvió la seriedad a las buddy movies policiales y que aunó el aroma del thriller con el terror puro: el póster hace referencia a la tétrica caja del final, aquella que nunca debería de haber abierto Brad Pitt.

El miedo primigenio tiene este año especial protagonismo en Sitges: nada de sutilezas ni retruécanos como excusa para el terror. Títulos como las estadounidenses The devil’s Candy (más casas encantadas) o We are still here; apuestas como la turca Baskin (que Sala señala como una de las joyas de esta edición) o la india Ludo… Policías superados por festines de terror, posesiones satánicas, westerns como Bone tomahawk, con Kurt Russell y Matthew Fox, que esconden atroces momentos propios de géneros más sangrientos

En la sección oficial entra desde Cemetery of splendour, del tailandés Apichatpong Weerasethakul, ganador de la Palma de Oro de Cannes, una película muy de su autor en la que unos soldados son tratados de una extraña enfermedad que les produce somnolencia, o el nuevo filme de Alex van Warmerdam, ganador en este certamen en 2013 con Borgman, y que retorna ahora con la muy negra Schneider vs. Bax.

Más títulos: el porno en 3D Love, que Gaspar Noe ya presentó, con un rotundo fracaso, en el pasado festival de Cannes; El regalo, que dirige el actor Joel Edgerton; Green room, de Jeremy Saulnier, que con su retrato de los skinheads dejó apabullado a los espectadores que la vieron en Cannes; El nuevo nuevo testamento, de un veterano de calidad como Jaco Van Dormael, que elucubra con la vida de Dios en Bruselas; Maggie, con un cambio de registro de Arnold Schwarzenegger, o la habitual entrega de Takashi Miike, que esta vez presenta Yakuza Apocalypse: the great war of the underworld.

Y eso solo en el concurso, que fuera de él están desde el thriller La próxima vez apuntaré al corazón, de Cédric Anger, en la que Guillaume Canet encarna a un tímido policía encargado de investigar los crímenes… cometidos por él mismo; la comedia británica The Legend of Barney Thompson, debut en la dirección del actor Robert Carlyle; hasta Absolutely Anything, dirigida por Terry Jones, y que cuenta con la colaboración de sus compañeros de los Monty Python (por cierto, Terry Jones recibirá un premio pero se ha negado a conceder entrevistas y ni siquiera dará la habitual rueda de prensa).

En Noves Visiones entra el cine transgresor. La sección este año queda dividida en dos grandes bloques: One y Plus. En el primero, que se inaugura con la española La novia, de Paula Ortiz, se verán películas de autores reputados como Anomalisa, de Charlie Kaufman; Cosmos, el último trabajo del veteranísimo Andrzej Zulawski (sí, está vivo); The face of a angel, de Michael Winterbottom; Experimenter, de Michael Almereyda, con Winona Ryder resurgiendo de sus cenizas y la comedia Ryuzo and the seven henchmen, de Takeshi Kitano. La clausurá vendrá con Evolution, de Lucile Hadzihalilovic, ganadora de dos premios en el pasado certamen de San Sebastián. En cuanto a Noves Visiones Plus, allí tienen cabida nuevos talentos y apuestas por lo más experimental.

En Sitges hay mucho más: el ya clásico desfile de zombis del primer fin de semana, el recorrido por el cine fantástico, el estupendo apartado Documenta, en el que se verán, entre otros, dos vibrantes documentales: I am your father, de Toni Bestard y Marcos Cabotà, sobre David Prownse, el actor que iba en el traje de Darth Vader en la primera trilogía, y Dark Star, H. R. Giger’s World, de Belinda Sallin, sobre el gran ilustrador y diseñador Hansruedi Giger, creador de, por ejemplo, el monstruo y la atmósfera de Alien. En Anima’t se proyecta lo último del mundo de la animación, y en Midnight X-treme se incluye el terror independiente.

Entre las visitas señaladas, este fin de semana estarán Oliver Stone, que dará una clase magistral, el maestro del maquillaje Rick Baker y el animador español Raúl García, que presenta Extraordinary tales, su espectacular recreación de los mejores cuentos de Edgar Allan Poe con las voces de, por ejemplo, Christopher Lee y Béla Lugosi. A lo largo de la semana también serán homenajeados el ya mencionado Zulawski y Nicolas Winding Refn, amigo del certamen antes de su explosión popular con Drive.

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