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Chile, el arte efímero y las cicatrices duraderas

El Museo de la Solidariad de Salvador Allende recoge en una muestra las perfomances y arte colectivo chileno durante los setenta

'Chile: acciones de arte, 1979 - 1980', de Elías Adasme.
'Chile: acciones de arte, 1979 - 1980', de Elías Adasme.

En el centro de Santiago, inserto en la avenida de la República y rodeado de cientos de universidades privadas, existe un pequeño museo con una gran colección y una importante misión: el Museo de la Solidaridad Salvador Allende. Su colección se construye con un método excepcional, únicamente con donaciones de artistas que creyeron en el proyecto. Esta idea surgió en el encuentro 'Operación Verdad' en el que intelectuales y artistas acudieron a Chile para apoyar al gobierno de Salvador Allende frente al boicot informativo de los medios de comunicación. La colección se compuso en dos fases, la primera "Solidaridad" fue recopilada en Chile entre 1971-1973, y la segunda "Resistencia" se fue reuniendo en el exilio entre 1976-1990. Finalmente en 1991 se inauguró físicamente el museo.

Desde su nacimiento este centro y su colección tienen un férreo afán comunicativo como objetivo.Sus exposiciones temporales incluyen piezas de la colección y préstamos y lanzan preguntas sobre la memoria, la reflexión colectiva o el luto. En este marco tiene lugar la exposición Ausencia Encarnada. Efimeralidad y Colectividad en el Arte Chileno de los Años Setenta. La muestra aborda la producción artística chilena en la convulsa década de los setenta a través de la re-producción, específicamente para la muestra, de obras efímeras fundamentales y del rastro de documentos que dejaron. Así, el visitante puede contemplar un momento de enorme creatividad formal en el que se rompió con los soportes tradicionales y se incluyó incluso el propio cuerpo o de la ciudad como nuevos escenarios. La fusión de ambas ideas puede verse en los afiches de Luz Donoso.

El recorrido de la exposición se articula en torno a tres ideas. En el primer espacio bajo el rótulo 'Reintegración de lo efímero' dialogan los delicados fotomontajes de Catalina Parra, --que integran fotografía, elementos naturales e hilo rojo---, con los vídeos en los que quedó registrada Vaso de Leche, 1979 (2015), la acción simultánea en tres ciudades de Cecilia Vicuña, en la que derramó sobre el mismo afiche un vaso de pintura blanca usando también un hilo rojo. Este hilo rojo simboliza el exilio y la cicatriz, pero también el trabajo colectivo de los artistas cuya conexión es capaz de sobrepasar las barreras de la dictadura.

Las piezas reviven con fuerza para hablar del arte como resistencia a los autoritarismos, y de la función del arte como herramienta de reubicación de la identidad en momentos de crisis.

La segunda sala se ocupa de los 'Enlaces performativos' y presenta a figuras clave de la escena chilena vinculadas entre sí por el uso del cuerpo como material y lugar de resistencia. Desde las bellas mutaciones corporales de Francisco Copello, al vídeo de la performance de Carlos Altamirano, Panorama de Santiago, 1979 (2015) en la que intenta insertar su cuerpo en el paisaje urbano y reflexiona así sobre el lugar del artista en la sociedad.

Finalmente en la última sección 'Inserciones geográficas', se presentan obras cuyo objetivo es invadir el espacio público para interpelar directamente al espectador. Es impactante la re-impresión de la mítica performance de Elías Adasme, A Chile: acciones de arte 1979 (2015), en la que el artista se cuelga de los pies semidesnudo junto a un mapa de Chile y vuelve a colgarse también bajo el cartel del metro de la estación Salvador.

En este presente de nacionalismos y exilio, entre lo nacional, "nosotros" y "lo de fuera", existe una zona gris de no-pertenencia y es ahí donde surge la figura del desplazado. Lejos de desactivarse fuera de su temporalidad, las piezas expuestas en el MSSA reviven con fuerza para hablar ahora del arte como resistencia a los autoritarismos, pero también de la función del arte como herramienta de reubicación de la identidad en momentos de crisis. La exposición logra llegar al espectador y le acerca a piezas resucitadas, que presenta en conjunto y en su contexto. Esta muestra, como el propio museo, está llena de preguntas sobre el pasado planteadas sin miedo, pero también arroja interrogantes sobre el futuro. ¿Puede convertirse un museo en un archivo de piezas que fueron creadas para desaparecer? Sin duda, puede recrearlas y fortalecerlas.

Ausencia encarnada: Efimeralidad y colectividad en el arte chileno de los años setenta. Comisariada por Liz Munsell. Museo de la Solidariad Salvador Allende. Santiago de Chile. Hasta el 24 de enero de 2016.

 

 

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