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Hugo Sánchez: “En mi nevera siempre hay huevos y buena leche”

El exfutbolista y entrenador mexicano contesta al carrusel de preguntas de este diario

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Hugo Sánchez, con el Almería en 2009. EFE

“Dale, machote”, pide Hugo Sánchez (México DF, 1958). Directo, sin rodeos. Como en su época de delantero del Real Madrid y el Atlético. El mejor futbolista de la historia de México acaba de inaugurar una fundación en San Diego, donde jugó su primer año como profesional en el extranjero, para ayudar a los niños con escasos recursos.

¿De qué está más orgulloso de su carrera?

Yo era un niño con sueños y me siento orgulloso de haber cumplido todas mis metas. Tenía claro qué quería ser, y dónde quería llegar, y lo logré.

¿Qué cambiaría de usted mismo?

He sido muy impulsivo. Mi carácter es muy fuerte. En muchos momentos actuaba y decía cosas que no eran convenientes, pero por mi carácter lo hacía. No me arrepiento porque de esos errores aprendí a madurar.

¿La última vez que lloró?

Lamentablemente, el 8 de noviembre falleció mi hijo. Tenía 30 años. No pude contener el llanto no un día sino muchos, ni dormir.

¿El mejor consejo que le dieron sus padres?

Mi padre estaba jugando un día con unos amigos al dominó. Yo tenía siete años. Él presumió de que yo iba a ser el mejor futbolista que México había dado en su historia. Lo dijo tan seguro que me quedé mirándole y pensé: “Ya verás como lo voy a ser para que no quedes mal con tus amigos”. Mi madre me dijo: “Hugo, tienes que pensar en ser el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor estudiante, el mejor novio, el mejor futbolista… Tienes que ser el mejor en todo”.

¿Cuándo ha sido más feliz?

Todos los días, hoy mismo. Desde niño. Disfruto tanto la vida que siempre he sido feliz salvo cuando murió mi hijo.

¿Con quién le gustaría quedar encerrado en un ascensor?

Prefiero sufrir yo y quedarme solo.

¿Lo último que compró y le encantó?

Una furgoneta que me hacía falta para la familia. Me encantó por necesidad.

¿Lo que está deseando comprarse?

Un traje nuevo. El que tengo ya tiene algunos años.

¿La última comida que le sorprendió?

En las anteriores vacaciones de verano, con mi esposa y unos amigos fuimos a un restaurante en que no veíamos nada, todo a oscuras. La comida y bebida la teníamos que conocer primero por el tacto y el olor. Fue una experiencia muy diferente.

¿El espacio favorito de su casa?

El sofá que está enfrente de la televisión para ver los partidos y los noticieros.

En su nevera siempre hay…

Voy a contestar muy a mi estilo, como cuando era jugador. Siempre hay huevos y buena leche.

¿Algún sitio que le inspire?

Viajo mucho. Cancún, Madrid, San Diego… todos los días siempre rezo antes de dormir, agradezco a Dios estar un día más, y me persigno por las mañanas.

¿Algún sueño recurrente?

Que sigo jugando. Cuando me despierto, me sabe mal. Sueño que juego con el Real Madrid, o con el Atlético.

¿Qué le reprochan sus amigos?

Que no quiera jugar en los partidos de veteranos. Yo les digo que voy de entrenador, no de jugador. Prefiero no hacer el ridículo.

Si pudiera tener algún superpoder…

Que la vida fuese al revés. Lo pensé con mi mujer en una noche romántica y de melancolía. Empezar la vida en el ataúd o en las cenizas, de viejos, y que la vida fuese en retroceso. De viejos a adultos, a jóvenes, a niños y a bebés, y terminar en una rica relación entre mi padre y mi madre.

En una fiesta, ¿de qué se disfrazaría?

De futbolista, por supuesto.

¿Messi o Cristiano?

Cristiano, sin duda. Soy blanco, blanco.

¿Libro electrónico o digital?

Me gusta leer todavía en papel. Me concentro más y me agrada el pasar de hoja a hoja.

¿Alguna especialidad en la cocina?

Más bien soy director. La única cosa que me atrevo es la barbacoa. Me gusta corresponder a mi esposa y a mis hijas.