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EN PORTADA

El cine español estalla en géneros

Directores de todas las generaciones rompen las costuras. Comedia, suspense, drama, tragedia grotesca y documental se darán cita en un Festival de San Sebastián sin límites

En la fila superior: Ben Sharrock, Agustí Villaronga, Mercedes Moncada, Imanol Uribe, Marc Recha, Álex de la Iglesia, Alex Guimerá. En la inferior: Paula Ortiz, Fernando Colomo, Asier Altuna, Dani de la Torre, Cesc Gay y Juan Pajares. Ampliar foto
En la fila superior: Ben Sharrock, Agustí Villaronga, Mercedes Moncada, Imanol Uribe, Marc Recha, Álex de la Iglesia, Alex Guimerá. En la inferior: Paula Ortiz, Fernando Colomo, Asier Altuna, Dani de la Torre, Cesc Gay y Juan Pajares.

Se estrenaba en el Festival de Cine de San Sebastián con su primer largometraje, Tigres de papel. En la primera proyección pública saltó la sorpresa. Convencidos de que presentaban una película con vocación de drama, con un punto tostonazo, las carcajadas de los asistentes desde el primer minuto les dejaron sobrecogidos. Carmen Maura, sentada en la oscuridad del cine Trueba junto al director, Fernando Colomo, no salía de su asombro. Aterrada, preguntaba en voz baja: “¿Pero por qué se ríen, Fernando?”. “¿De qué se ríen?”. La voz de Colomo la tranquilizó. “Deja, deja que se rían. Si dicen que es una comedia, es una comedia”. Desde entonces, Fernando Colomo (Madrid, 1946) es un maestro del género de la comedia. Y le resulta curioso que hoy, 38 años después de aquel accidente afortunado, le sigan etiquetando como director de comedia. Con Isla bonita estará de nuevo en la 63ª edición de Zinemaldia, en la sección Zabaltegi, que se inaugura el próximo día 28. Se trata de un filme muy personal, con un punto autobiográfico e impudoroso, que Colomo presenta como una falsa ficción y en el que, claro, no falta la comedia.

El género de la comedia ha representado, quizás como ninguno, el alma y la esencia de la historia del cine español. Ahora ha dejado de ser la única estrella del firmamento en la industria cinematográfica de nuestro país. Los géneros en el cine español han creado una nueva constelación de manera definitiva. El imaginario de los creadores ha saltado por los aires. La variedad de propuestas y de lenguajes, con miradas personales y únicas, sin atender a escuelas ni generaciones, ha ido conformando un conglomerado de una diversidad sin límites, cuyo resultado se podrá ver a lo largo de los 10 días del Festival de Cine de San Sebastián. Esta edición presenta el mayor número de producciones españolas de su historia. Cerca de 40 títulos se estrenarán en las distintas secciones del Zinemaldia en una apuesta decidida de José Luis Rebordinos —vinculado al certamen desde hace 20 años y director desde 2011— que asegura que la producción española de los dos últimos años, “por su calidad y variedad es la más espectacular e interesante”. Pero han sido bastantes más títulos los que han pasado por el tamiz del equipo del festival: “A mí no me gusta la palabra rechazar, pero es verdad que hemos visto muchas más películas que no hemos podido seleccionar, ya no teníamos hueco para más”. Rebordinos, defensor del carácter internacional del festival, pero convencido de que un certamen como San Sebastián (el único de categoría A en España) se debe convertir en el gran escaparate de la cinematografía nacional, igual que lo hace Cannes con el cine francés, Venecia con el italiano o Toronto con el canadiense. El Festival de San Sebastián saca la cara por el cine español ahuyentando así muchas de las vergüenzas del pasado.

Nos defendemos en cualquier género, haciendo buenas películas con presupuestos muy ajustados”

Dani de la Torre

El abanico es grande: de acción, íntimas y poéticas, dramas, comedias, tragedias grotescas, de suspense, políticas, documentales y hasta collages de animación. Las hay rodadas en inglés, español, catalán o euskera y con una alta apuesta por la coproducción. La nómina de realizadores españoles que estarán presentes en el festival —algunos de los cuales acudieron a la llamada de Babelia, en la sede de la Academia de Cine de Madrid— incluye desde autores de gran trayectoria, como Agustí Villaronga, Imanol Uribe o Fernando Colomo, hasta colegas más jóvenes de reconocida solidez, como Álex de la Iglesia, Cesc Gay, Marc Recha o Asier Altuna, sin olvidar a miembros de la siguiente generación, como Paula Ortiz y Mercedes Moncada, ni a los noveles que se estrenan en San Sebastián, como Eugenio Canevari, Dani de la Torre, Alex Guimerà o Juan Pajares. Todos comparten las ganas y la pasión de hacer lo que hacen, pese a las adversidades y dificultades con las que se tropiezan en el camino, y más en los últimos tiempos de crisis latente.

Alejandro Amenábar inaugurará la 63ª edición con Regresión, su sexto largometraje y el tercero rodado en inglés, que está protagonizado por Ethan Hawke y Emma Watson. A pesar de su sólida carrera, es la primera vez que Amenábar (Santiago de Chile, 1972) acude a la cita donostiarra, donde tendrá lugar el estreno mundial de su nueva producción, una historia satánica basada en hechos reales vividos en la América profunda. Con ella, el director de Tesis y Los otros retoma el suspense. “Sin forzarlo, soy consciente de que supone el regreso al género con el que arranqué. Soy amante de las películas de misterio y a veces echas en falta historias que aborden los temas casi con seriedad y contención, por eso quería rodar y hacer algo así”.

Lo bueno del momento actual de nuestro cine es lo heterogéneo que es. Cada uno vamos a nuestro palo”

Álex de la Iglesia

La personalidad de cada uno de los directores se cuela a través de las imágenes y las propuestas. Muchas veces sin saber por qué. “Yo vivo en mi mundo. Ves mis películas y ese soy yo, no hay otra cosa”, asegura Marc Recha (Hospitalet de Llobregat, 1970), que presenta en la sección oficial Un dia perfecte per volar (Un día perfecto para volar), hermoso y poético retrato de la paternidad constructiva y positiva realizado junto a su hijo Roc y el actor Sergi López. “Yo me formé en el cine con el género en las salas de barrio, viendo películas de misterio, policiacas, de catástrofes. Mi pasión por el cine nació con el género y espero que acabe también con el género”, explica Recha, para quien la esencia no se enseña en las escuelas, sino que debe surgir de la observación y la curiosidad. “Solo así, podemos construir la mirada propia”.

No siempre hacen lo que quieren, sino lo que pueden. Eso sí, sin traicionarse. Lo reconoce Recha, pero también Agustí Villaronga (Palma de Mallorca, 1953), que elige dentro de lo que le ofrecen tras su decisión irrevocable de dejar de escribir guiones, después del proyecto fallido de Bárbaros de Occidente. “Con esa elección te van marcando de alguna manera, y a mí está claro que me va la cosa dramática. Será porque no tengo ni mucho pudor, ni mucho control. Afronto mis películas sin ningún prejuicio”, dice el realizador de El rey de la Habana, un retrato sórdido de la vida en la ciudad cubana durante los años más duros del “periodo especial”, basado en el libro de Pedro Juan Gutiérrez y que optará a la Concha de Oro.

Villaronga confiesa que le da envidia el pulso de la cámara de Álex de la Iglesia, y el realizador vasco responde que decidió dedicarse al cine después de ver Tras el cristal, primer largometraje del mallorquín, yÓpera prima, de Fernando Trueba. “El shock de Tras el cristal fue tan grande que comprobé ya entonces, hace 30 años, lo extraordinario del cine en nuestro país”. De la Iglesia, (Bilbao, 1965) estrena en San Sebastián, en sección oficial fuera de concurso, Mi gran noche, una alocada comedia trágica que supone la vuelta al cine de Raphael. “Lo bueno del momento actual de nuestra cinematografía es lo heterogéneo que es, cada uno vamos a nuestro palo. Curiosamente es eso lo que más nos une porque no estamos jugando la misma partida, sino juegos diferentes”, añade el director de El día de la bestia. “Yo intento que mis películas sean distintas unas a otras, no tengo ganas de que se parezcan. Lucho desesperadamente por hacer películas diferentes y sorprender. Desgraciadamente, el asunto está en que soy yo el que está siempre en el rodaje y no puedo evitarme. Tengo una determinada manera de hacer las cosas o de tomar las decisiones que, al final, desde fuera otros lo ven como el sello Álex de la Iglesia. He intentado siempre hacer una película totalmente en serio y no puedo, o intento dar un tono de comedia y me sale dramática”.

Alejandro Amenábar, que inaugura la 63ª edición del certamen con Regresión, en la sede de la Academia de Cine.
Alejandro Amenábar, que inaugura la 63ª edición del certamen con Regresión, en la sede de la Academia de Cine.

San Sebastián será, entre otras, escaparate de varias vueltas. Si Amenábar regresa al suspense y Raphael se pone de nuevo delante de la cámara, Imanol Uribe no ha podido escapar al embrujo del cine político que le persigue desde siempre. Empezó con cine político, intentó huir de él, pero está claro que a veces es inútil tratar de escapar. A sus 65 años, el director vasco presenta en una proyección especial de la sección oficial su 14º largometraje, Lejos del mar. La película narra el encuentro entre un terrorista de ETA y su víctima, años después del atentado, y está protagonizada por Eduard Fernández y Elena Anaya. “El cine político que se hace aquí es más de género documental. Es raro el cine político de ficción, pero a mí me interesa contar una historia no en primera persona como en el documental, sino poniendo el foco en las historias personales y dejar la política en el trasfondo. Esto solo te lo permite la ficción. El foco no se pone en la política, sino en las personas”, asegura el director de La muerte de Mikel y Días contados.

Donde pone el foco Cesc Gay (Barcelona, 1967) es en el tono, ahí es donde cree que está la mirada más personal de cada uno. “Yo hago el cine que me sale, sin seguir ningún tipo de estrategia. Siempre me interesa más lo que se esconde, lo que no se cuenta, es algo así como asomarme a una ventana y contar lo que veo. Busco la intimidad sin mostrar nunca directamente el conflicto. Mi mirada, creo, es más cercana a la realidad”, asegura Cesc Gay, que competirá en la sección oficial con Truman, la historia de dos amigos en un momento crítico que protagonizan Ricardo Darín y Javier Cámara.

Hay hueco también, por segundo año consecutivo, para un filme rodado en euskera y que concursa en la sección oficial. Se trata de Amama, el tercer largometraje de Asier Altuna (Bergara, 1969), que entra con la cámara en algo que el realizador conoce bien: la vida en los caseríos vascos, los silencios de la gente, la austeridad, las tradiciones ancestrales que tanto pesan, ese mundo que se acaba. “No hay nostalgia en esa mirada, pero sí quizás algo de romanticismo en torno a una infancia maravillosa”, reflexiona Altuna, para quien el cine en España ha dado un salto mortal y ahora muestra sin tapujos, a cada uno en su hueco, cada uno con ojos propios, una realidad más allá del negocio y la propia producción. Como la de El apóstata, de Federico Veiroj, también en sección oficial, que desde Uruguay celebra su suerte de competir en San Sebastián. “No son buenas las crisis, pero está claro que al que quiera hacer cine no hay quien lo pare. Eso es una fuerza que creo que estamos aprovechando”, asegura Veiroj, para quien los géneros no son un objetivo de su oficio, sino la historia que quiere contar, en este caso la de un hombre que quiere apostatar de la Iglesia católica por un aspecto simbólico más allá de la fe.

Soy amante de las películas de misterio y echo en falta historias rodadas con seriedad y contención”

Amenábar

La fe es lo que no faltará en este festival de mezcla estimulante de talentos y edades. Ya se sabe que en el cine no valen edades ni trayectorias. Da igual lo que hayas hecho antes. Para bien o para mal, lo único importante para un cineasta, tenga la trayectoria que tenga, asegura Álex de la Iglesia, es la película que va al festival. Da igual que sea tu primer largometraje o que tengas una larga carrera detrás. Te juzgarán en ese festival por ese último título. Es la democracia del cine. Y esto es lo que van a experimentar jóvenes como Eugenio Canevari, que, a sus 29 años, presenta en la sección Nuevos Directores su primer largometraje, Paula, un íntimo retrato casi sin palabras de la burguesía en una casa de campo en Argentina, con una adolescente perdida en ese mundo hipócrita y banal. “Para mí es importante la composición de los planos y el espacio, en un intento de explicar todo con el mínimo de palabras”, dice Canevari. Dani de la Torre (Monforte de Lemos, 1975) también se estrenará nada más y nada menos que en el Velódromo, esa enorme pantalla de 400 metros cuadrados y una capacidad para 3.000 espectadores, con una película de trepidante acción, El desconocido, que ya ha presentado en Venecia, con Luis Tosar y Javier Gutiérrez. “En España, hemos demostrado que nos defendemos en cualquier género haciendo muy buenas películas con unos presupuestos muy ajustados. El nivel de los técnicos en nuestro país es muy alto, hacen posible casi lo imposible. Hace 20 años, casos como los de Amenábar, Bayona o Balagueró eran impensables. Lo único que nos diferencia de las grandes producciones es el presupuesto y no el talento”, asegura De la Torre, que filma en El desconocido una historia claustrofóbica en un contexto social de crisis, muy reconocible en la historia reciente de nuestro país.

No menos reconocible que las tragedias de Lorca, en las que se ha inspirado Paula Ortiz (Zaragoza, 1979) con La novia, con la que hace gala de un fuerte imaginario y un código dramático muy señalado para dar una respuesta ética y moral al momento actual. Basado en Bodas de sangre, La novia, con Inma Cuesta al frente, es el segundo largometraje de esta realizadora, a quien le gusta hablar de “la valentía por contar pase lo que pase” de la que no se desprenden los cineastas españoles. La novia se proyectará en Zabaltegi, igual que el documental Mi querida España, de Mercedes Moncada (Sevilla, 1972), y del collage audiovisual Un día vi 10.000 elefantes, de Alex Guimerà y Juan Pajares. Moncada, que lamenta la falta de más mujeres cineastas en esa foto de la Academia, y saluda, sin embargo, con felicidad esa ruptura de fronteras entre géneros y la aparición de nuevas maneras de expresión y creatividad. Ella trabaja el documental convencida de que este género goza de mayor libertad y menor rigidez. Antes percibía la ficción como algo acartonado, pero está cambiando de opinión. “Hoy hay posibilidad de explorar en universos más ricos en cuanto a la narrativa”, explica Moncada, que ha buceado en Mi querida España en las entrevistas televisivas de Jesús Quintero para hacer un retrato de la España del reinado de Juan Carlos I.

Cerca de 40 títulos españoles, muchos de ellos coproducciones, se estrenarán en las distintas secciones de Zinemaldia

Los que no conocen las rigideces son Guimerà y Pajares, otros que se estrenan en Zinemaldia y están que no se lo creen. Un día vi 10.000 elefantes es una mezcla deliciosa de formatos, en la que la animación se utiliza para explicar hechos reales o apropiarse de material de archivo, películas y fotografías, en este caso la historia de Manuel Hernández Sanjuán, un cineasta desconocido que participó en más de 300 producciones y que rodó en Guinea Ecuatorial. “Somos afortunados de que el festival nacional más grande ha considerado que nuestra película tiene nivel para mostrarse en él”, asegura Pajares (Madrid, 1978). Gracias al esfuerzo y la perseverancia de todo un equipo durante cuatro años, hemos conseguido hacer el filme. La tecnología es importante, pero lo son más los contenidos de la historia”, añade Guimerà, barcelonés de 35 años.

Ni generacional ni temático, el vínculo que une a los realizadores españoles escapa hoy más que nunca al simple encasillamiento y a las socorridas etiquetas. Juntos componen un rico y poliédrico mosaico que, como un paño hecho con retales, cobijará y sorprenderá a los espectadores en San Sebastián.

Contundente presencia española

SECCIÓN OFICIAL

Regresión. Alejandro Amenábar. Inauguración. España-Canadá.

Truman. Cesc Gay. España-Argentina.

El apóstata. Federico Veiroj. España-Uruguay-Francia.

Amama. Asier Altuna. España.

Un dia perfecte per volar (Un día perfecto para volar). Marc Recha. España.

Mi gran noche. Álex de la Iglesia. España. (Fuera de concurso).

Evolution. Lucile Hadihalilovi. Francia-Bélgica-España.

El rey de La Habana. Agustí Villaronga. España-República Dominicana.

Eva no duerme. Pablo Agüero. España-Argentina-Francia.

Lejos del mar. Imanol Uribe. España. (Proyección especial).

No estamos solos. Pere Joan Ventura. España. (Proyección especial).

NUEVOS DIRECTORES

Paula. Eugenio Canevari. España- Argentina.

Pikadero. Ben Sharrock. España-Reino Unido.

Zabaltegi

La novia. Paula Ortiz. España-Alemania.

The propaganda game. Álvaro Longoria. España.

Isla bonita. Fernando Colomo. España.

Un día vi 10.000 elefantes. Alex Guimerà y Juan Pajares. España.

Psiconautas. Alberto Vázquez y Pedro Rivero. España.

Mi querida España. Mercedes Moncada. España.

Duellum (cortometraje). Túcker Dávila Wood. España.

VELÓDROMO

El desconocido. Dani de la Torre. España.

 Perlas

El clan. Pablo Trapero. España-Argentina.

HORIZONTES LATINOS

Magallanes. Salvador del Solar. España-Perú-Argentina-Colombia.

El botón de nácar. Patricio Guzmán. España-Francia.

ZINEMIRA

Un otoño sin Berlín. Lara Izagirre. España.

Jai Alai Blues. Gorka Bilbao. España.

Gure sor Lekuaren bila. Josu Martínez. España.

Walls. Pablo Iraburu y Migueltxo Molina. España.