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El Freud nuestro de cada día

Para escribir su biografía, Élisabeth Roudinesco accedió a documentos que no habían sido consultados antes de 2010, fecha de apertura al público de los archivos freudianos

Sigmund Freud revisa el manuscrito de 'Moisés y la religión monoteísta', obra que sería publicada en 1939. Ampliar foto
Sigmund Freud revisa el manuscrito de 'Moisés y la religión monoteísta', obra que sería publicada en 1939. Corbis

Que Freud (1856-1939) sigue vivo en Occidente lo experimentamos a diario: los conceptos que acuñó se emplean en conversaciones informales y hasta se fabrican muñecos de trapo y títeres con su efigie. Su figura ha sido creada y recreada por sus biógrafos en numerosas ocasiones y su legado ha sido objeto de discusiones violentas. La historiadora del psicoanálisis Élisabeth Roudinesco es consciente de ello ya desde el prólogo de su biografía de Freud, en la que, si bien apenas dedica atención a la figura de Freud en nuestro tiempo —aunque lo prometa desde el título—, no deja de señalar que la enorme influencia del psiquiatra austriaco en nuestros días se debe a que éste “impuso a la subjetividad moderna una pasmosa mitología de los orígenes cuyo poderío parece más vivo que nunca cuando más se intenta erradicarlo”. El texto, que le valió a su autora el premio Décembre en Francia el año pasado, viene precedido por cierta controversia tras la publicación del ensayo de Michel Onfray Freud: El crepúsculo de un ídolo, donde el autor dejaba a Freud y a su sistema de pensamiento en muy mal lugar.

Habría que preguntarse entonces qué aporta al debate intelectual esta nueva biografía del psiquiatra vienés. La principal respuesta es que, para su redacción, Roudinesco accedió a documentos que no habían sido consultados antes de 2010, fecha de apertura al público de los archivos freudianos que posee la Biblioteca del Congreso de Washington. Gracias a este material —el abundante aparato de notas da fe de su uso— y a su interés por desmarcarse de la visión de Onfray, la autora combate las clásicas sobreinterpretaciones simplistas acerca de un Freud del que se ha llegado a rumorear que violó a su sobrina y que sufrió abusos por parte de su nodriza.

Como combustible para el avance de esta biografía, Roudinesco toma como principal aportación de Freud el nuevo relato sobre la sociedad europea de su momento que ofreció a través del psicoanálisis, pues gracias a él transformó la mirada que Occidente tenía sobre la locura, mirada que más tarde se aplicó también al arte, la literatura y la antropología.

El Freud nuestro de cada día

La historiadora francesa nos ofrece principalmente una biografía intelectual de Sigmund Freud, y para ello tiene en cuenta las comunidades de pertenencia del psiquiatra —el judaísmo y la intelectualidad de Viena—, así como la genealogía de los términos más relevantes del psicoanálisis, desvelando la acogida que tuvieron conceptos como “histeria” o “complejo de Edipo” nada más acuñarse, así como su posterior evolución; es en este aspecto donde, a mi juicio, radica la singularidad de este ensayo biográfico, estructurado en cuatro capítulos que siguen un orden cronológico. Si bien el primero se titula ‘Vida de Freud’, en los otros tres se narra igualmente la trayectoria vital del psiquiatra, aunque la atención se centre más bien en su desarrollo intelectual y científico. La recreación de momentos como la cura de Gustav Mahler, los cenáculos de Freud en su propia casa y su primer viaje en barco a Estados Unidos, acompañado por los también psiquiatras Jung y Ferenczi, poseen el encanto de lo novelesco y muestran la versatilidad de la autora, que se mueve cómodamente en registros muy diversos.

Freud. En su tiempo y en el nuestro. Élisabeth Roudinesco. Traducción de Horacio Pons. Debate. Barcelons, 2015. 608 páginas. 29,90 euros.

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