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CRÍTICA | 'BAJO TERAPIA'

Un secuestro sentimental

Bien escrito y mejor dirigido, a este espectáculo cabe ponerle pegas menores

Desde la izquierda, Manuela Velasco, Gorka Otxoa, Juan Carlos Vellido y Fele Martínez, en un momento del montaje de 'Bajo terapia'.

Dime de qué no puedes hablar y te diré de qué tienes miedo. En Bajo terapia,su ópera prima, el autor santafesino Matías del Federico dramatiza un encuentro terapéutico grupal a puerta cerrada entre tres parejas desconocidas entre sí, pacientes todas ellas de una psicóloga que no acude a la cita pero que, sorpresa, les ha dejado en su consulta ocho sobres numerados, con instrucciones para que aborden colectivamente sus problemas de convivencia, sexuales y paternofiliales.

Mientras sus protagonistas comienzan a confiarse sus tribulaciones respectivas, Bajo terapia parece avanzar por el camino de Maridos y mujeres o de Un dios salvaje, pero Del Federico pronto convierte la función en un vodevil mental, en el que se van desvelando con humor las frustraciones, desencuentros íntimos, engaños y conductas violentas de cada cual. El Roberto de Juan Carlos Vellido es un carablanca feroz, capaz de romperle el tabique nasal a quien le tosa; el Esteban de Gorka Otxoa, un augusto incómodo, presto a sacar los pies del tiesto; y el Daniel de Fele Martínez, un contraugusto ciclotímico, que ora se alía, ora se enfrenta con ambos.

Laura (Melani Olivares), esposa de Daniel, es la fiscal que conduce los interrogatorios; Carla, novia de Esteban (Manuela Velasco), la chica que le ríe las gracias sin comprometerse con él, y Marta (Carmen Ruiz), un cuco que sale de su reloj solo a las horas en punto. Como David Serrano, autor de la versión, ha traducido los giros argentinos a un castellano expresivo y preciso, y Daniel Veronese, su director, sabe sacar lo mejor del bien escogido reparto, la función va como un tiro, que al final se desvía noventa grados, para dar en un blanco inesperado.

Bien escrito y mejor dirigido, a este espectáculo cabe ponerle pegas menores: el giro bufo que el autor le imprime a Marta resulta forzado (tendría más crédito si le ahorrara el siguiente comentario sobre Esteban: “¡Es que me lo imagino, leyendo y masturbándose!”), pero el sorpresivo epílogo serio, alumbrado con fórceps, funciona satisfactoriamente por la convicción emocionante con la que lo defienden todos y cada uno de sus intérpretes. Destacables los volantazos que Gorka Otxoa y Fele Martínez le dan al cabo a sus criaturas, la firmeza dúctil de la Laura de Melani Olivares, la contención de Carmen Ruiz, la oblicuidad del Roberto de Juan Carlos Vellido y el encanto de Manuela Velasco, aunque, cuando Carla airea su secreto conyugal, el vuelco anímico que experimenta debería producirse con mayor aceleración.

Bajo terapia, cuyo punto de partida argumental es un calco del de Toc-Toc, reúne todos los requisitos para tirarse como mínimo una temporada entera en Madrid, en el caso de que algún empresario avispado se anime a programarla en un teatro comercial.

BAJO TERAPIA

Autor: Matías del Federico.

Adaptación al castellano: David Serrano.

Intérpretes: Gorka Otxoa, Melani Olivares, Carmen Ruiz.

Director: Daniel Veronese.

Madrid. Teatros del Canal, hasta el 27 de septiembre