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El cliente infiel asesinó a la Negra y Criminal

La caída de ventas provoca el cierre de la popular librería barcelonesa especializada en género policiaco

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Paco Camarasa, propietario de la libreria Negra y Criminal en la Barceloneta.

No hay misterio en la muerte de la Negra y Criminal. Paco Camarasa señala con claridad de Poirot al asesino de su librería: el cliente infiel. La falta de ventas es lo que provoca que el popular establecimiento barcelonés de referencia del género policiaco tenga que echar el cierre. No será un largo adiós. La librería, a la que le faltan cuatro meses para cumplir 13 años, cerrará definitivamente el sábado 3 de octubre tras un periodo dedicado a liquidar existencias.

Camarasa y su socia Montse Clavé han explicado este mediodía la decisión en un acto de acentos fúnebres en la misma Negra y Criminal, entre títulos que parecían aludir a la situación (Un beso antes de morir, Tiempo de matar, Puerta a la muerte, Adiós muñeca). No ha habido mejillones, una de las señas de identidad de las presentaciones de la librería, pero sí café y vino, y mucha tristeza. De manera harto ominosa, justo antes de empezar la ceremonia, unos calzoncillos se han desprendido del tendedero de una vivienda en el piso superior de la librería y han ido a caer en su mismísima puerta. Los sorteamos respetuosamente para entrar, no fueran a ser de Sam Spade o Philip Marlowe.

Camarasa ha apuntado la paradoja de que la Negra y Criminal cierre precisamente en pleno auge de la novela policiaca, un auge al que ellos han contribuido no poco. “La novela negra cada vez vende más y nosotros menos”, ha deplorado con un deje de amargura y decepción. “Somos referentes, todo el mundo habla de nosotros, la gente nos quiere, se deja aconsejar, pero no nos compran libros”.

Camarasa y su socia Montse Clavé han explicado este mediodía la decisión del próximo cierre el 3 de octubre en un acto de acentos fúnebres en el mismo local

El librero ha enmarcado la caída de ventas en la crisis actual del sector pero sobre todo la ha achacado a la falta de curiosidad de los lectores que compran solo el título de moda –citó La chica del tren- y a la escasa fidelidad de sus clientes, que adquieren los libros donde les viene más a mano olvidando la existencia de la pequeña pero sabia y amiga librería de la Barceloneta. Al recordársele que Rajoy ha revelado que lee novela negra en verano, Camarasa ha bromeado: “Pero no cerramos por eso”.

Camarasa ha recordado que una librería como la Negra y Criminal se basa en tres patas: el fondo bien surtido, el librero que conoce su material y su oficio, y el cliente, que “si es buen lector hace a la librería mejor”. Pues bien, ha sentenciado, recalcando el cañón humeante del arma homicida (librericida): “Nos hemos quedado sin clientes”. Y ha continuado: “No hemos sabido luchar contra la rutina, la comodidad y la falta de curiosidad de los lectores”. Ha recordado que un establecimiento como el suyo “obliga a echarle muchas horas, por ejemplo para confeccionar las fichas, de las que tenemos 18.500, y para leer lo que recomendarás a otros que lean”.

“Hemos puesto pasión e ilusión”, ha proseguido “y hemos conseguido estar en boca de todo el mundo, así que la gente pensaba que nos iba bien, que nos iba de cine, y sí, nos iba de cine, pero de cine de terror. Una librería de culto de la que todos hablan pero en la que nadie compra”. Camarasa puso como ejemplo que el músico de jazz y amante del género Dani Nelo se ha dejado guiar por sus recomendaciones pero compra en otra parte. “Esta librería merecía más militancia”, ha lamentado.

El cierre no es inmediato para permitir la salida del stock –“haremos ofertas en plan tuti fruti aunque solo regalaremos los libros de Agatha Christie”- , pero es irremediable y definitivo. “No hay mirlos blancos, y menos que inviertan en cultura”, ha dicho Camarasa al preguntarle si les podría salvar algún inversor. La librería contaba ya con un club de 200 “cómplices” que pagaban 10 euros al mes para apoyarla sin más contrapartida que a un bonito carnet. No está claro que pasará tras el cierre con el local, que es de propiedad -no es el de la Negra y Criminal un problema de subida de alquiler como el de otros establecimientos emblemáticos de la ciudad-. De momento continuará ahí el club de lectura. Los dos libreros han afirmado que seguirán en el género. Camarasa no va a dejar el festival BCNegra.

Los libreros han recordado que en sus 13 años de existencia, además de recomendar muchos libros, han ofrecido 1.250 kilos de mejillones y 345 autores del género (entre otros John Connolly, Harlan Coben, Ian Rankin, Donna Leon o Jo Nesbo) han pasado por la Negra y Criminal y se han dejado retratar con la camiseta del establecimiento. Este mediodía se los veía pensativos en el póster en el que aparecen muchos de ellos, como quien mira la escena de un crimen.

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