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CAFÉ PEREC

Saludos cordiales

Han descubierto las empresas que un liderazgo amable da un mejor resultado que el ordeno y mando del jefe de siempre, aquel que en los chistes de La Codorniz y en la vida real no te subía nunca el sueldo y, encima, ladraba.

Parece que estudios sobre el funcionamiento del cerebro (realizados con resonancia magnética funcional), han detectado que un trato irrespetuoso con el empleado sube la tensión sanguínea y genera estrés. En consecuencia, es más productivo que el líder despliegue respeto, confianza y motivación.

Todo está cambiando. ¿No lo oímos por todas partes? Pero me acuerdo de que en Entre tinieblas, la película de Almodóvar, una monja comenta que los tiempos han cambiado y la vida ya no es la misma. Y una hermana le dice:

"Anda, mira. Eso son fantasías de monja. Qué estáis locas, porque como no pisáis la calle os pensáis que en la calle pasan cosas. En la calle no pasa nada. Todo, todo, todo sigue exactamente igual que cuando tú entrastes aquí".

Entre tinieblas se rodó en 1982, año en el que también se dijo que con los cambios a España no la iba a conocer ni la madre que la parió. Sin embargo, uno tiene la impresión de que cambiar, lo que se dice cambiar, no hemos cambiado tanto, seguimos en una atmósfera de crimen de Puerto Hurraco.

La novela de Bajani disecciona a la perfección la estilizada miseria moral de nuestras empresas más encantadoras

En estos días del verano de 2015 vuelve a decirse que en la calle pasan cosas cuando en la calle no pasa nada, la vida sigue igual, Julio Iglesias sigue igual, los partidos emergentes siguen igual, la desesperación sigue igual, Google cambia para que su liderazgo siga igual.

Puede que en algunas empresas el estilo sea distinto, pero el despido salvaje sigue igual. En Saludos cordiales (Siruela) el joven italiano Andrea Bajani se acerca a esta cuestión a través de una historia en la que puede apreciarse cómo a veces un humor inteligente es más eficaz que toda una tragedia española en tres actos aplicada a la crisis. Saludos cordiales narra, del modo más cómico y despiadado, la historia de un empleado al que le encargan que escriba las cartas de despedida de la empresa. Son cartas amabilísimas, redactadas por alguien dotado para los mensajes sublimes, pero también dotado para la más refinada brutalidad: "Gracias por la fidelidad, entrega y entusiasmo de más de treinta años. No le olvidaremos. Pero piense que ahora por fin podrá hacer lo que quiera, le espera una vida maravillosa fuera de la empresa. Saludos cordiales".

La novela de Bajani disecciona a la perfección la estilizada miseria moral de nuestras empresas más encantadoras. Parte de la crítica italiana ha creído que Bajani es un escritor social. Y quizás lo es, pero va más allá: se interroga sobre el mundo a partir de la propia condición existencial; no le interesa decir solo que el mundo se está rompiendo. Lo que Bajani necesita es "mostrar cómo contemplamos ese hundimiento". Por su posición moral ha sido comparado con Pavese, pero Bajani es también heredero de aquel marino de Moby Dick que sólo abre la boca para decir: "No sé bien qué me espera, pero, de cualquier modo, iré hacia eso riendo".