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La línea, un ser vivo

Una retrospectiva del grafitero SUSO33 repasa sus 30 años de carrera

Retrospectiva de SUSO33 en el Centro de Arte Tomás y Valiente. Ver fotogalería
Retrospectiva de SUSO33 en el Centro de Arte Tomás y Valiente.

ONe Line es una exposición sobre magia. Una retrospectiva sobre un alquimista SUSO33 (Madrid, 1973), que con una línea capta y plasma ideas y realidades. Pero el trazo de este artista, quien quiera que le ponga el adjetivo urbano, es demasiado inquieto para encerrarlo en cuatro paredes. La sensación es la misma que la de ver a un tigre en una jaula. Sus cuidadores le tratarán lo mejor posible, no le faltará nada para sobrevivir, incluso tendrá condiciones que en su ámbito natural no encontraría, pero gira alrededor de un espacio que no es el suyo natural. Hay piezas de SUSO33 que chocan contra los muros en lugar de estar apoyadas en ellos, que necesitan respirar, que no son igual sin movimiento.

Los vídeos son un soplo de aire, no le viene bien a este grafitero o escritor de grafitis permanecer parado. Su proceso es una coreografía, una danza bailada con zapatillas de hip hop o ballet. Su cuerpo, sus movimientos forman parte de su obra y de esto el espectador se da cuenta porque no es lo mismo ver solamente el resultado en la pared, que ver sus acciones registradas en vídeo, que por suerte plagan la exposición.

La obra de SUSO33 –su línea– está viva y amarrarla no es lo que le conviene. Es la primera oportunidad de verla reunida en una retrospectiva después de tres décadas de creación. Pero pierde lo fortuito de caminar por la ciudad y encontrarla a la vuelta de cualquier esquina o en la sombra de cualquier bolardo. Ese es su ecosistema. Es obra para encontrarla, no para ir a buscarla, aunque el artista ha colaborado con instituciones, con galerías, con ferias de arte. No tendría sentido que se hubiera quedado siempre pintando vagones de trenes. La evolución y la investigación va unida a las almas inquietas y SUSO33 ha sabido adaptarse y ha jugado con el Dentro-Fuera / Legal-Ilegal. Ironiza con sus Susouvenirs en los que legitima las ausencias callejeras como recuerdos turísticos, o en Top manta: copias fotográficas de ausencia originales. Convirtiendo las siluetas humanas –ausencias– en material de mercado.

Otras ausencias presiden la exposición con su gigantesca presencia, dimensiones colosales para una de sus señas de identidad, como su célebre plasta. Esos rastros de cuerpos olvidados aparecen por cualquier espacio de la ciudad, en aceras, sobre muros. Surgieron en el madrileño barrio de Tetuán, de donde es SUSO33, y donde han vuelto tras un proyecto de recuperación de algunos muros y zonas del distrito. Evocan la soledad del individuo en un mundo deshumanizado. Las pinta a la escala correspondiente según el lugar en el que estén, pero dentro de la sala del Centro de Arte Tomás y Valiente (CEART) se tornan en tremendas figuras fuera de contexto como si de Gulliver en Liliput se tratara y como Jonathan Swift, el autor de este personaje viajero, SUSO33 también tiene una vertiente crítica en sus creaciones.

Se preocupa por la fragilidad de los más débiles recogiendo esa idea original del grafiti como grito de los sin voz. SUSO33 quiere ser testigo de lo que pasa y de los que pasan: "Me gusta exponer en un lugar que no sea una galería de dignos. No estar disponible para muchas galerías. No doy exclusividad al poderoso, que no disfruta de mi trabajo si no de los intereses que le puede generar". De ahí, que el CEART sea un lugar adecuado, ya que coinciden exposiciones de artistas consagrados, como él, y otros amateur.

Su obra inédita, mostrada por primera vez aquí, la ha creado en Dufftown (Escocia). En la exposición se muestra, además, el estudio del artista, La dualidad del artista urbano que tiene la calle y el taller como lugar de trabajo. La obra que realizó allí, que está totalmente documentada, está fuera del contexto urbano habitual de SUSO33. Se mimetiza con lo rural. Utiliza agua reciclada de la destilería de la zona. La aplica con un fumigador que hace las veces de aerosol. Su creación permanece el tiempo que tarda en secarse, incluso se seca antes de que esté acabada, lo fugaz del grafiti llevado a su máxima expresión. Interviene en el entorno pero de manera totalmente reversible, sin dejar más huella que las imágenes grabadas, arte efímero con vocación de trascender. Curiosa técnica que aunque SUSO no la conocía es usada por escritores de poemas en los parques chinos, en los que provistos de un cubo de agua y un palo cuyo final lleva enganchado una esponja, escriben incontables pictogramas que nunca son infinitos porque desaparecen.

La figura de SUSO33 ya se ha hecho un hueco en la historia del arte urbano. "No voy a dejar de pintar en la calle" y "Arte como actitud" son dos de sus máximas. Su ambidiestra coreografía de aerosoles en la creación de sus máscaras, puede escribir con las dos manos a la vez, recuerda la habilidad del creador del rostro más famoso de la Historia del Arte, Leonardo da Vinci.

ONe Line. SUSO 33. Centro de Arte Tomás y Valiente (Fuenlabrada). Hasta el 26 de julio.

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