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Los editores piden una actualización normativa ante la nueva era digital

La industria cultural busca soluciones tecnológicas y legislativas para proteger los derechos de propiedad intelectual

Un momento del curso sobre propiedad intelectual en El Escorial.

El director editorial del Grupo PRISA (editor de EL PAÍS), Javier Moreno, aseguró este martes que la industria cultural y, en particular, los diarios deben adaptarse de forma urgente a la nueva situación producida por la revolución digital, modernizando los métodos para proteger los derechos de propiedad intelectual pero sin crear barreras y lastres a la difusión de sus contenidos.

Moreno, que participó en el curso Los derechos intelectuales de la creación, el conocimiento y la comunicación. Redes sociales globales que se celebra en los cursos de verano de la Universidad Complutense en El Escorial, indicó que es preciso adaptar los derechos de autor a los nuevos formatos de Internet, incluyendo las obras preexistentes del archivo que han sido digitalizadas.

El directivo de PRISA insistió en que los medios deben ampararse en soluciones tecnológicas para eliminar las barreras, tanto técnicas como territoriales, que tiene el consumidor para disfrutar de sus contenidos, desestimulando así la tentación de la piratería. “Siempre va a haber piratería pero si los difusores de contenidos con capaces de adaptarse al desafío tecnológico se ganará bastante. Debemos poner la tecnología al servicio de los derechos de autor”, puntualizó.

Luis Elías, secretario general del grupo Planeta, demandó una posición más activa de los Gobiernos y los reguladores europeos, porque la industria cultural representa “el 4,2% del PIB de la UE y da empleo a siete millones de personas, mucho más Grecia aunque no se nos preste tanta atención”.

Elías solicitó una redefinición de las plataformas de Internet como Google para que no se amparen en que son meros intermediarios pasivos para eludir su implicación en la defensa de los derechos de propiedad intelectual. También pidió que se combata de forma mucho más eficaz a las web que viven del negocio de la piratería.

Ignacio Fernández, director de Movistar TV, indicó que la normativa debe tener en cuenta a todo el ecosistema que forma parte de la industria de contenidos, entre ellos, los operadores de telecomunicaciones que, como Telefónica, cada vez están más implicados en la compra, distribución y explotación de contenidos.

El presidente de la Federación del Gremio de Editores de España (FGGE), Daniel Fernández, consideró irrealizable y “un disparate poco reflexivo” el proyecto de un Mercado Único Digital que apoya la UE porque no tiene en cuenta aspectos previos como la armonización fiscal o las trabas comerciales. Asimismo, criticó a los Gobiernos tanto del PSOE como del PP por no haber sido capaces de sacar adelante una Ley de Propiedad Intelectual que proteja eficazmente contra la piratería. “Tanto la Comisión Sinde como la Comisión Lasalle han desmostrado ser inoperativas”, apuntó.

Geidy Lung, consejera de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), lamentó que el único tratado en vigor que protege los intereses de las empresas de radiodifusión sea el Tratado de Roma de 1961, sin que se haya podido llegar a un consenso para adaptar esa norma a la nueva era digital.

Como vehículo de comunicación global, la radio tiene sus propios retos en el entorno digital, en buena parte derivados del hecho de que el medio ha perdido el patrimonio de la inmediatez, al igual que la televisión ya no tiene la exclusiva del vídeo, como ha apuntado el director de la SER, Antonio Hernández-Rodicio. Pero también ha cambiado la manera de consumir los contenidos. “La radio”, ha dicho, “es imposible de entender sin el podcast y el streaming”, sistemas que permiten al oyente configurar emisiones a la carta: puede oír la radio donde quiera y como quiera, en directo o en diferido. Incluso puede escuchar audios fuera de la radio. Las entrevistas de José Ramón de la Morena, por ejemplo, ahora se cuelgan en Facebook y Twitter y hay muchos seguidores de El Larguero que “no sintonizan nunca la radio”.

Además de la instantaneidad, la radio encierra otra ventaja: la interactividad. “Es la primera red social. Mucho antes de que apareciera Internet, la radio ya fomentaba la participación, con aquellas peticiones de discos dedicados”, ha remarcado Hernández Rodicio, que ha puesto el foco en el próximo desafío: el vídeo. Una de las cadenas más avanzadas en este sentido es la BBC británica, que ha lanzado su propio canal en YouTube bajo el lema “La radio es esto que ves”. Otras compañías, como Serial -una pequeña estación de Chicago, Estados Unidos- han explorado este territorio mediante ambiciosas producciones dramatizadas que recrean sucesos y con las que han conseguido un gran éxito.

La radio tiene también escollos que superar. Uno de los más urgentes tiene que ver con los obtáculos al desarrollo de los coches conectados, es decir, aquellos vehículos capaces de ofrecer radio con servicios añadidos y permitir el acceso a un menú radiofónico al gusto del oyente. El director de la SER ha recordado que los programas del prime time de la radio (los matinales) se consumen en gran medida en el coche y, sin embargo, el sector de la automoción no ha conseguido ponerse de acuerdo para desarrollar la tecnología y cada marca trabaja con una empresa diferente (Google, Apple, Microsoft).

En el ámbito de los derechos de propiedad intelectual, la radio digital exige adaptar los acuerdos con las entidades de gestión ante la ingente cantidad de contenidos, especialmente musicales, que utiliza la radio (la BBC usa hasta 18.000 piezas de música a la semana). Los representantes de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) y de la Asociación Europea de Radio (AER) se han mostrado partidarios de una “ventanilla única” a la hora de negociar con las entidades de gestión y han abogado por “permisos multiplataforma”, que cubran las emisiones en directo, los podcast o la redifusión de programas. Consideran que no hay justificación para que aumente el pago por las emisiones "online", porque es el contenido es el mismo.

El marco latinoamericano

El desarrollo de la radiodifusión en América Latina ha sido muy diverso, pero todos los países han avanzado en la misma dirección: en los últimos años se ha producido una explosión de la banda ancha que está contribuyendo a disminuir la desigualdad, como ha destacado Ricardo Alarcón, presidente de la Asociación Nacional de Medios de Colombia (Asomedios). Durante su intervención, ha reclamado una mayor colaboración a este y al otro lado del Atlántico entre los agentes involucrados en la defensa de los derechos de autor. “Latinoamérica y Europa deben ir de la mano”, ha insistido. Alarcón ha expuesto que los radiodifusores abonan “grandes cantidades” a las entidades de gestión y “no deben ser incrementadas abusivamente en el mundo digital”.

El director general jurídico del grupo mexicano Televisa, Armando Martínez, ha expuesto la “sobrerregulación” del sector de la televisión en México, que obliga a compañías como Televisa a compartir infraestructuras e impone restricciones en el ámbito de la publicidad y la compra de derechos. Por eso ha reclamado un nuevo tratado internacional para la protección de la difusión digital acorde con los avances tecnológicos. “Vivimos bajo un marco internacional que data de 1961, cuando la televisión era analógica y se veía en blanco y negro”. Jorge Martínez, secretario general de Caracol Televisión, ha insistido en que la regulación de los derechos de autor “está rezagada” respecto a la tecnología y ha insistido en que las señales de televisión tienen que estar amparadas para combatir la piratería.

Durante el posterior debate, Nicolás Novoa,representante de ARIPI (Alianza de Radiodifusores Iberoamericanos para la Propiedad Intelectual), indicó que la ley argentina que protege los derechos de propiedad intelectual data de 1933, y que es necesario actualizarla ante la realidad de un país que tiene 7 millones de abonados a la televisión de pago y 1,3 millones de usuarios que pagan por ver vídeos en streaming. Catalina Porto, gerente jurídica de Caracol TV, puso de manifiesto la falta de legislación en Colombia para proteger los derechos de radiodifusores, y en particular sobre los acontecimientos deportivos que son retransmitidos a través de las redes sociales de forma ilegal. Gerardo Muñoz de Cote, director jurídico de propiedad intelectual de Televisa, indicó el peligro que la piratería de la señal de televisión tiene porque las cadenas se plantean abandonar las grandes inversiones que precisan para las retransmisiones deportivas.