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Las esculturas luminosas de Jim Campbell llegan a la Gran Vía de Madrid

Últimos días para apreciar 'Ritmos de luz' en la Fundación Telefónica

"No sabía qué era ser un artista. De niño o adolescente no conocía a nadie que lo fuera. Crecí en Chicago en una familia de clase media”, cuenta Jim Campbell (1956) quien desde hace 25 años pasó de ser ingeniero electrónico a convertirse en el artista pionero de la experimentación con la luz. Aunque se inició con el vídeo, con el paso de los años se especializó en el uso de bombillas LED. El resultado son esculturas y cuadros luminosos de carácter abstracto pero con una narrativa que nunca se completa. Por ejemplo, en la obra Light Topography (Jane’sPool) (Topografía de luz, La piscina de Jane) las LED crean un relieve, un mar de profundidades enunciadas por los puntos  parpadeantes de luz y que delinean la figura de unos nadadores. Las siluetas aparecen por un lado del cuadro y se difuminan en otro extremo del mismo. La muestra Ritmos de Luz reúne 27 obras del artista y se puede apreciar aún hasta el 28 de junio en la Fundación Telefónica, de Madrid.

En el caso de Campbell la transición de ingeniero a artista ocurrió casi de manera natural. "En el MIT (Massachusetts Institute of Technology) el estudio era muy unidimensional. Como un complemento a ese día a día, empecé a tomar fotografías y elaborar vídeos", recuerda Campbell. “El trabajo con la luz inició como un experimento. Quería alejarme de los ordenadores, y del mismo vídeo.  Sobre todo porque quería crear mis propios dispositivos” explica el artista. Además de procurar otro acercamiento formal, Campbell se impuso un desafío particular: “Me interesé por la manera cómo transmitir un contenido emocional a través del artilugio más pequeño posible. Por ejemplo, los íconos en los ordenadores encierran mucho contenido en un solo símbolo, pero están privados de emoción. Yo pensaba en algo así de pequeño, pero que pudiera transmitir un sentimiento”, señala el artista.

El artista estadounidense Jim Campbell. Fundación Telefónica.

Sin embargo, el interés de Campbell no es mostrar una analogía, o contar una historia. “Lo importante para mí es esa experiencia primera, libre de todos los detalles que pueda atribuir la imaginación” dice Campbell. En una de las obras, lucecitas LED de color rojo dan vida a una imagen en la que carros y transeúntes pasan o se detienen alternándose. “El espectador entiende esa imagen porque está en movimiento, si la imagen que producen las LED se congelara, no se podría entender”, señala. De frente, sus cuadros luminosos representan algo en movimiento (gente, autos, agua), pero de costado, lo único que se ve son bombillitos intermitentes y resulta por un momento inverosímil inferir que ese mecanismo recree un cuadro.

Obra de la serie 'Home videos' de Jim Campbell.

“No hay una narración sobre las personas que aparecen caminando en las pantallas, porque las preguntas de sobre a dónde van o qué hacen no son nunca contestadas en mis piezas. Por la misma razón te atraen a que las sigas observando”, reflexiona el artista y después entre risas recuerda: “Si viviera con una de mis obras de vídeo en casa, me cansaría de ella en menos de una semana. Por el contrario, he vivido con una de mis instalaciones de luz más de una década sin cansarme de ella”, y continúa, “hay algo primario al percibir estas luces parpadeantes. No quiero sonar quisquilloso sobre mi trabajo, pero no se trata de la experiencia visual, sino del sentimiento que genera. Es una percepción primaria, casi animalesca, libre de asociaciones".

Las obras combinan vídeo y luz, así las imágenes que recrean las bombillas LED provienen de vídeos. Para la serie Home videos el artista utiliza una sucesión de fotogramas, a muy baja resolución, de vídeos caseros obtenidos en E-Bay y que reproduce y desdibuja en una pantalla de LED’s. La mayoría de las piezas cuelgan de la pared, pero hay tres instalaciones de luz que pueden ser habitadas. Una de esas es Tilted Plane (Plano inclinado). En un espacio oscuro cuelgan decenas de lámparas a diferentes alturas. Al caminar entre las bombillas colgantes es como sumergirse en el agua y percibir olas ondulantes que suben y bajan. "No importa cuál es la imagen que delineen las puntos de luz, sino el proceso de percepción en el público", dice Campbell. En Tilted Plane pareciera que el espectador mismo se convierte en esa figura que los puntos de luz acompañan en su andar.

"El proceso creativo puede ser muy divertido, porque experimento con varios elementos y eso es entretenido. Sin embargo, el resultado final es serio y suele sorprenderme. Una idea inicial suele transportarme a un lugar desconocido", concluye Campbell. El artista trabaja de momento sobre un nuevo proyecto en el que ensaya con 40 materiales diferentes, paneles con los cuales desdibujar la luz. 

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